(Por Remigio Remington)
La acumulación es una necesidad:
acumulamos necesidades y respuestas.
La acumulación da respuesta a
necesidades
conocidas y futuras (el futuro nos es
y será
desconocido)
Una cuestión de tiempo, acumular.
Acumulamos reservas, nos reservamos la
ocasión para seguir acumulando:
acumulamos
pasado todo el tiempo.
El tiempo apremia, acumular tiene un
premio:
quien supo acumular puede resistir más
tiempo,
superar contratiempos. El tiempo es
condición
para poder acumular: el tiempo
acumulado
puede ser negociado (quien supo
acumular,
puede negociar: sin acumulación no
hay
excedente y sin excedente no hay
intercambio)
a cambio: quien sabe negociar puede
seguir
acumulando.
Todos acumulamos algo, aunque no
tengamos
conciencia; hagamos memoria, la
conciencia es
acumulación de juicios y valores
establecidos
desde afuera e incorporados como
propios.
Hacemos memoria: la memoria es
información
acumulada.
Nadie pasa por la vida sin haber
acumulado
algo (aprendemos a acumular, antes que
nada)
Quien no puede acumular otra cosa,
acumula
experiencia: un bien perecedero y casi
siempre
inútil que ni siquiera puede
transmitirse.
Para aprender, primero hay que
aprender a
acumular conocimiento. Hay diversas
teorías
del conocimiento acumuladas, pero se
sabe
que todavía no conocemos lo suficiente
como
para no necesitar seguir acumulando más
conocimiento.
La acumulación promueve la expansión
y la concentración, a pesar de ser
términos
antagónicos. Pero las contradicciones
también puedes ser objeto de
acumulación.
Toda acumulación siempre es parcial:
una
acumulación exitosa no exime de tener
que seguir acumulando; por el
contrario,
sienta las bases para futuras
acumulaciones.
(La superación de esta contradicción
es una de las cuestiones sin resolución
que la humanidad viene acumulando
en el tiempo)
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