(Carlos Inquilino)
No hay dos días
iguales en la vida del gusano,
escribió el poeta -de la especie conocida como
animal humano-
escribió el poeta -de la especie conocida como
animal humano-
Cualquier semejanza
es azarosa,
el gusano agusana,
el humano
ahuma, inhuma, exhuma, humaniza
infecta y coloniza.
Ambos se arrastran y
reproducen sin medida.
Pero las
comparaciones, se sabe, son ociosas
como los dioses y
como las diosas.
Esta noche desciendo
del gusano,
escribió el poeta
en pleno uso de sus facultades
asociativas (un
gusano puede descender de una
mosca, pero también
puede ascender, reptar)
Los dioses nunca
fueron justos: no tienen necesidad,
por lo tanto viven
un ocio desprovisto de culpa, no
tienen medida: sólo
tienen tiempo (pero desconocen
la utilidad del
tiempo)
No hay dos días
iguales
en la vida útil del
gusano.
No hay dos horas
iguales,
ni para el gusano
enfermo
ni para el gusano
sano.
Este conocimiento
podría resultar
de suma utilidad
para mamíferos superiores,
emprendedores,
inversores, líderes, adláteres
y personal
subalterno.
Un día no es un
segmento,
pero la repetición
del movimiento segmentado
nos hace
irrepetibles.
No hay dos gusanos
iguales:
la noción de
igualdad, la inclinación a concebir
analogías, a
asociar y adoptar sistemas analógicos,
es producto de
nuestra incapacidad de percibir
diferencias.
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