(Estanislao Del Signo)
Poesía pura:
escribir en estado
de pureza,
esperar,
que la pureza
precipite
sin pedir.
El alma no es un
pura sangre
-aunque se apure-
-aunque se apure-
El alma del poeta
nunca es pura
-aunque se entrene-
pero contiene
información precisa
para acceder a la
función.
La sangre es pura
información,
información
concentrada, poca sangre
es suficiente para
conocer el estado
del paciente: qué
le falta, qué le sobra.
Con el alma es más
difícil
practicar una
extracción segura.
No es cuestión de
paciencia:
paciente o
impaciente, el alma
del poeta nunca es
pura.
(La pureza, es
sabido, no se obtiene
como el
reconocimiento, ni se produce
como el
conocimiento)
El alma no es un
surtidor
ni una glándula
secreta.
No puede infiltrarse
-ni ser infiltrada-
No hay sistema que
apure su pureza,
o depurativo que
garantice su eficacia.
Contiene información
precisa
pero insuficiente
para emitir buenos poemas.
La pureza, no es un fin en la escritura,
ni una buena
aspiración o una posible meta:
Nunca es pura el
alma del poeta,
-no conviene a los fines del poema
confiarle autonomía y dejarla sola-
confiarle autonomía y dejarla sola-
Paul Valèry nos
dejó esta receta:
El alma es siempre
un mal poeta.
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