(Horacio Ruminal)
-No estés solo ni ocioso.
-Bueno, ¿Y ocioso solo?
-No.
-¿Y solo solo?
-No, el ni niega por igual ambas condiciones.
-¿Hay que juntarse para hacer lo que sea?
-No, lo que sea no, hay que tener una línea
de conducta.
-¿Sólo una? ¿es bueno que esté sola?
-Sí, ella sí.
-¿Y el ocio creativo?
-No existe tal cosa, no es más que un artilugio
retórico para justificar el ocio, por parte de los
que no quieren trabajar…
Las sociedades desarrolladas, que apuestan al
crecimiento indefinido o infinito, siempre
trabajaron para combatir el ocio, o aislarlo…
-El aislamiento preventivo….
-Digamos.
-¿Y quienes son los que no quieren trabajar?
-Una buena pregunta. A pesar de eso, la voy a
responder: La mayoría no quiere, pero no son
capaces de asumirlo ni de aceptarlo.
-Es trabajoso…
-Ya lo advirtió un pensador reconocido:
“Lo que aceptas te transforma.
Lo que niegas te paraliza”. Nadie quiere
cambiar.
-Todo cambio genera angustia, dicen…
-¿Usted comparte eso?
-No, no sé, no me pasó. Nunca cambié…
-Bien, pero digamos que sí, es trabajoso aceptar
la necesidad de cambiar, sin voluntad ni vocación
de cambio.
-Pero se puede cambiar de vocación…
-¿A usted le pasó?
-No, nunca cambié, no tengo vocación.
-El camino del autoconocimiento es arduo.
Se prefiere la comodidad de aceptar como natural
todo lo establecido, y entregarse a la disipasión
bajo cualquier actividad que ofrezca la posibilidad
de una repetición exitosa.
-El éxito suele ser efímero…
-¿Lo conoció?
-No, no. Sólo que oí repetir eso.
-Bueno, en eso consiste su éxito: Se integran
y comparten ese desatino común.
-¿Encuentran placer..?
-Placebo: Acceden a un sentido sustituto,
un sentido artificial y vacío, para poder
ocultar el verdadero. El único sentido
es la búsqueda de placer.
-¿Usted cree?
-Como que hay dios.
-No lo creí creyente… ¿Lo hay? ¿Y aprueba eso?
-Bueno, hubo muchos, es sabido. La superpoblación
divina promovió la competencia, es decir la selección
sobrenatural… Y no se impusieron los mejores, eso
está a la vista.
-¿Cuántos quedaron?
-Uno, que ejerece bajo distintos nombres, todos falsos.
-¿Y los otros?
-Negociaron una especie de retiro voluntario, digamos…
-Comprendo. Pero hay otra cosa…
-¿Sí?
-Con esos nombres falsos, ¿cómo saber? ¿cómo podemos
identificarlo como verdadero?
-Hay uno, un nombre que no usa, pero al que todos
los creyentes rinden culto y adoran en forma
unánime, sin distinción.
-Y cuál es, si se puede saber…
-Sí, aunque no creo que sea de mucha Utilidad.
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