(Pascual Rambler)
Vi luz
y huí despavorido
¿venía por mi?
¿o estaba de paso por la sombra
de mi presente ilusorio?
Yo no necesitaba más iluminación
que la habitual, para mantener mis
hábitos relativamente humildes.
La verdad no luce ni refleja,
reflexioné. Podría haber brillado
en un desliz y emitir volúmenes
de luz superadora: la demanda de
seres luminosos no se apaga, crece
con las crisis.
Pero vacilé entre emitir intermitencias
u observar una continuidad dudosa, y
más segura.
Somos lo que hacemos:
No quise hacerme sombra con el
encono de mi propio reflejo abandonado.
No me animaba la voluntad del brillo
ni me encandilaba la vanidad en emisión,
esas luces que atraen a los cazadores,
buscadores y oportunistas (toda luz es
una oportunidad para reflejarse y obtener
algún brillo)
Hay nuevos nichos de luz disponibles.
Pensé en brillar y temblé, ajusté la
frecuencia de mi vacilación y me
contuve:
No serviría como faro; no tengo vocación
de unidad ni de servicio, y a duras penas
pago mi consumo de luz, gracias a dios
y sus subsidios.
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