miércoles, 17 de mayo de 2023

Falso espejo

 

(Aquino Lamas)

 

En un espejo de agua

el agua se miraba y se

miraba sin reconocerse.


Repetía la operación con

el mismo resultado:


No estoy acá, ni soy lo que veo,

Vacilaba como reflejo y vacilaba

como sujeto, en todas las direcciones

líquidas palpables por agua.


(Todo sujeto es en parte reflejable)


No estoy en esta imagen que se

reconoce idéntica a sí misma:


No soy yo: sos vos,

fluyó la voz del agua reflejada;

ambas somos parte del mismo engaño:


Vacilamos sin saciarnos ante esta sed

que se bebe a sí misma.


Yo no bebo, dijo el agua:


No sos vos: soy yo, completó la voz.


El agua no se reproduce

aunque vacile o se estanque en una

vacilación sin término. En términos

físicos, todo espejo es un engaño.,

aunque sea líquido como vos.


-Yo no sé…


El agua no tiene por qué saber,

no tiene que saber a nada:


Todo sabor es sospechoso, la adulteración

fluye como el agua.


El agua no se descompone ni se reproduce

(aunque pueda dividirse por descomposición

de sus moléculas) No se multiplica:


La multiplicación por división es ajena

al agua auténtica: una verdad no necesita

multiplicarse ni dividirse, y el agua no es

soluble a la contradicción de otros lenguajes

que fluyen.


Hay que saber para no equivocarse.

El que sabe puede reconocer al agua

por su falta de sabor.


Saber reconocer el engaño es más difícil.

Podemos servir como espejo a otros

engaños, pero el agua no especula,

ni sabe especular, no nos engañemos.


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