(Nicasio Uranio)
-Yo siempre viví de mi trabajo, no le
debo nada a nadie.
-Está bien, muy meritorio. Pero la segunda
parte me parece un poco injusta, seamos
sensatos: No podría decir eso si alguien
no le hubiera dado trabajo. Debemos ser
reconocidos y honrar nuestras deudas, si
somos honestos. La ingratitud y el egoísmo
no suman.
-No estoy sumando ni restando, sino
expresando mi posición: Todo lo que tengo
y lo que soy, es fruto de mi trabajo. A nadie
debo nada.
-No se incomode, estamos del mismo lado,
creo que los dos creemos en la cultura del
trabajo. Sólo que mi visión es un poco más
amplia y menos egoísta.
-¿Usted también vive de su trabajo?
-Se podría decir, aunque hace mucho que
superé esa instancia y pude trascender lo
meramente personal, dejando atrás el
individualismo: Yo doy trabajo, soy uno
de los que hacen posible que otros puedan
acceder a una vida digna. ¿Entiende?
-Sí, entiendo que lo suyo es de una generosidad
encomiable. Seguro es más digno que yo, un
simple trabajador.
-No, vea: Las comparaciones siempre son
odiosas. Estamos en el mismo barco, hay que
remar y punto.
-Claro, pero no sé si todos remamos como yo.
-No crea, yo para llegar acá la tuve que remar,
no fue fácil: Nadie me regaló nada, me hice
de abajo. Hay que dejar los egoísmos de lado
y mirar para adelante.
-¿Qué hay adelante?
-Adelante está el futuro que estamos construyendo
juntos.Este barco nos necesita a ambos: ustedes
ponen la fuerza del trabajo y nosotros todo lo demás
para convertirlo en riqueza, desarrollo y oportunidades.
-¿Oportunidades? Yo adelante sólo veo una jubilación
de hambre y miseria...
-Bueno, yo soy de mirar el vaso medio lleno. Siempre
hay matices, eso es lo que hace que el futuro sea una
aventura excitante.
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