martes, 27 de febrero de 2024

Milagros de la fe

 

(Encarnación Segura)

 

Sabía que podía fracasar,

pero nunca perdí la fe.


No es un milagro, la fe,

pero puede hacerlos; doy fe:


Enterré un escarbadientes,

en el sentido correcto

y lo cuidé como a un hijo

o un esqueje.


Luego esperé, tuve paciencia,

y un buen día enraizó.


Una cuestión de fe, ella puede

echar raíces en cualquier parte

y hacer que todo brote.


Hay que tener paciencia y no perder

la fe.

Hay que tener fe y no perder

la paciencia.

Hay que tener fe en la paciencia:


No hay cultivo posible sin paciencia,

el cultivo de la paciencia siempre da

frutos, aún cuando no sean los esperados.


Oye legionario, escucha feligrés

autónomo o inscripto:


¿Hace milagros la fe?


No sé, habrá que ver, estar atento y

disponible. Los caminos de la fe

son infinitos: Cada uno es libre de

elegir y cultivar la suya.


Sin necesidad de confesar, ni compartir,

ni esperar que otros compartan, la nuestra

ni la suya o de terceros.


La fe es lo único que no puede ser

tercerizado: esta sola certeza justifica

su cultivo.


Luego, con paciencia, tal vez podamos

alcanzar la trascendencia.


Antes esperaba, ahora lo sé:

No voy a compartir el secreto de esta fe,

sólo diré que a mi me funcionó:


Planté un escarbadientes y enraizó,

está creciendo saludable y espero con

paciencia cosechar sus frutos:


No los conozco, pero puedo esperar.


Siempre hay algo que esperar.



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