lunes, 11 de marzo de 2024

Un poema descendente o más

 

(Tomás Lovano)

 

Dicen que descendemos:

Yo disiento.


Como descendiente disidente

nunca condescendí en forma consciente,

que yo sepa.


Nunca pensé, ni pienso descender

de acá:  Mi posición se mantiene

indeclinable.


Descender es fácil, tanto o más

que aceptar el descenso. Nadie

pierde altura sin perder dignidad,

me inclino a creer.


Que los demás desciendan a su antojo,

no me mueve el amperímetro:

Que cada cual se hunda en su perímetro

de baba descendente, con pasión

y consenso recíproco.


No me altera que sigan descendiendo

y busquen descendencia para aliviar

sus próximas decadencias.


Nunca descendí de aquí,

ni fui condescendiente hasta dónde sé.


El costo de la vida subió siempre

sin que sea algo trascendente:

Yo tampoco, pero no por eso voy

a resignarme, reducirme o rebajarme

a la condescendencia servil, abyecta

y vil.


Sólo puedo descender de mi experiencia,

mientras ellos sólo han sabido descender

de la obediencia:


Se deben, y descienden de otras deudas

tan dudosas como su propia historia,

hedionda y ominosa.


¿Descienden en busca de la luz?


No necesitan contar conmigo para continuar

su descenso hasta alcanzar su meta deceptiva.


Este metabolismo disidente

es en absoluto indiferente al sentido de sus

leyes declinantes y al destino de futuras

descendencias.


Como disidente soberano, intrascendente

e indescendiente, esta experiencia es más

que suficiente para avanzar sin contratiempos

en mi poema, subsecuentemente descendente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario