viernes, 24 de mayo de 2024

El lugar de los animales en nuestro mundo

 

(Serafín Cuesta)

 

Un animal no tiene mucho que pensar,

no conoce la ley de causa efecto, ni

las otras leyes naturales.


La animalidad le proporciona todos

los mecanismos para habitar este mundo

y sostenerse, observando su propio

instinto de animal.


No necesita controlarlo, ni controlar

a otros: El propio Orden Natural

dispone sus mecanismos de control

para que ninguna población se expanda

en forma peligrosa para otras.


En el mundo animal, los predadores son

tan necesarios como las presas. Ellos no

lo saben, no tienen conciencia del papel

que les asigna la Naturaleza, sea como

víctimas o victimarios.


La conciencia animal es muy limitada

y no difiere mucho entre las especies.

No hay mucha competencia entre animales;

es natural que casi no evolucionen:


Ellos no controlan instintos ni deseos,

apenas si controlan sus esfínteres: tal vez,

el único rasgo que tenemos en común.


Nosotros, por el contrario, a partir del control

exitoso de nuestra parte animal, desarrollamos

una inteligencia superior y vencimos a nuestros

predadores.


Controlamos el mundo para el propio beneficio

y no dejamos de desarrollar nuevos dispositivos

de control cada vez más sofisticados:


La inteligencia es control: Toda nuestra historia

es la historia de la lucha entre distintos grupos

por controlar a los otros y controlarlo todo.


Todavía quedan algunos focos de resistencia,

expresiones marginales de conflictos 

provenientes del pasado; anacronismos:

 

Podemos afirmar que la violencia residual 

que aún subsiste, es un anacronismo:


Confiamos en optimizar los controles

y mantener el Orden Natural.


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