(Tomás Lovano)
¿Sabías que podés lograr cosas positivas
y desarrollar todo tu potencial, si aprendés
a adaptarte a lo que no te hace feliz?
Está comprobado que la felicidad
no es todo, ni mucho menos.
¿Vos creés que la mayoría de las personas
son felices?
No te engañes. En realidad, muchas ni la
conocen. Para ser más precisos, ni se sabe
bien qué significa:
Sólo sabemos que es algo azaroso,
un estado inestable y de duración incierta.
No se compadece mucho con la realidad
que vivimos casi todos, mal que nos pese.
Pero hay sobrados ejemplos de que no es
algo relevante, y su falta es perfectamente
superable.
Mirá a Borges: Ya no seré feliz / tal vez
no importa / hay tantas otras cosas en el
mundo…
Ahí tenés un ejemplo de sabiduría:
Él, un erudito y un genio para algunos,
se adaptó; supo resignarse de un modo
inteligente y sin dejar de producir.
No le fue mal, es reconocido en todas
partes. ¿O no lo conocés?
Sí, la adaptación funciona. Es más, todo
lo que somos, que no es poco, se lo debemos
a ella: Sólo nosotros somos capaces de
adaptarnos a
cualquier cosa, con todo éxito.
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