(Aparicio Custom)
El hombre puede hacer cosas maravillosas
sin dejar de ser una criatura deplorable,
o al menos despreciable.
Señalarlo no sirve de nada, ni nos exime
del sentido de pertenencia.
Pretender que por hacerlo, uno se coloca
por encima, o por afuera de esa condición,
es una presunción no menos deplorable.
Nadie puede ignorar que somos una especie
especializada en depredar, destruir
y producir una violencia sin competencia:
Algo deplorable.
Nadie puede ignorarlo, a menos que sea
un tonto, o un necio. Producimos ambas
subespecies en cantidades nada despreciables.
Algunos lo justifican como un costo
del progreso.
Nadie puede ignorarlo, aunque sabemos
disimularlo y contamos con una ventaja:
Merecer ese adjetivo, no significa mucho
cuando no hay quien pueda hacer oir su
voz y hacer uso de nuestros adjetivos.
No sabemos si alguien nos deplora.
Dios podría, pero guarda silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario