(Encarnación Segura)
La filosofía ha hecho mucho por nosotros,
aunque la mayoría no lo perciba. Y tiene
un largo camino por delante, un camino
que probablemente nos exceda.
Es cierto que, como observó el poeta,
con la filosofía poco se goza, aunque es
también una verdad relativa: Hoy gozamos
del pensamiento especulativo, gracias a los
antiguos pensadores que nos precedieron,
y no descartamos que gozaran.
Luego, no todo es goce en la vida del animal
racional: El goce es propio de la carne; la
filosofía trasciende la condición material.
Así, nos introduce en el pensamiento abstracto
para enfrentarnos a las preguntas esenciales:
¿Quienes somos? ¿A qué venimos?
¿Qué es el ser? ¿Qué nos diferencia de otros
entes? ¿Cuál es el verdadero sentido de todo
ésto?
¿Hay más preguntas?
Sí, siempre hay más; la vida del hombre moderno
se complejiza cada vez más y las preguntas sin
respuesta se acumulan:
Nuestra vida es finita, es la única certeza
y no hay mucho tiempo; el ser para la muerte
sabe que tiene los días contados.
¿Estamos preparados para la muerte?
La filosofía puede ayudarnos:
Un docente matriculado ofrece cursos gratuitos
a personas de la tercera edad que crean necesitarlo:
Cómo aprender a morir.
Se trata de preparar a los interesados, brindándoles
las herramientas para transitar esta nueva etapa de
la vida, sin ansiedad, angustia o desesperación.
Es algo natural, y debe ser asumido como tal
para aprovechar todo lo que la vida tiene para
darnos hasta el último aliento.
Los cursos de capacitación otorgarán certificados
válidos y serán dictados en distintos cementerios,
para que los participantes se vayan familiarizando.
Serán en horarios nocturnos, más tranquilos, y no
se descarta la pasantía de algún alma insomne de
quienes allí reposan: Ellos compartirán algunas
de sus experiencias con la mejor voluntad:
Son tan solidarios como nosotros, o más, a la hora
de destinarnos una parte de su tiempo muerto.
Siempre hay algo que aprender de quienes se nos
adelantaron en el camino de la muerte.
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