lunes, 25 de noviembre de 2024

Claves poéticas

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Introduce tu clave

en el orificio superior

del cuerpo del poema.


Cuenta los caracteres

y elimina los excesos:


Debes respetar la cifra exacta

para acceder a todos los sentidos

digitales y analógicos que goza

el poema.


El poema siempre goza, aunque

no se los reconozca en ninguno

de sus ùlsos y signos vitales.


Incluso en la lectura parcial del

lector salteado que sólo busca

la satisfacción inmediata.


Hay otras versiones disponibles

del mismo poema entre los orificios

emergentes de ese cuerpo sospechoso

o sus miembros.


Todo goce es sospechoso, en tanto

no apropiable.


El poema permanece mutable, sabe

adaptarse a todas las lecturas y goza,

aún en la vacancia:


Ningún metabolismo le es ajeno, se

ríe de todos sin discriminar: Ahora

lo está haciendo, dando rienda suelta

al estertor desafinado de su risa. Oye

como va.


Se ríe en clave de Fa, pero podría

hacerlo en cualquier otra. Se ríe de

tu clave y de todas las habidas y por

haber.


Dura poco su risa, la vida del poema

es más acotada que la de las palabras,

aunque ambos están compuestos del

mismo polvo enumerable.


Introduce tu clave en el orificio superior

y elimina los excdsos inútiles al polvo.


Ya entraste, ahora puedes sacudirte el

polvo y gozar de todos los sentidos que

dispone el poema.


Sí, podría haber más, depende de cómo

se lea. No lo olvides:


No hay poemas, sino interpretaciones.

Ahora está casi listo para ser olvidado:


Todavía se ríe, no le hagas caso.

No compartas esa risa inopinada.


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