jueves, 28 de noviembre de 2024

Una interpretación erronea puede truncar una relación

 

(Wilmar Bordenave)

 

Trabé una relación asimétrica

con un pez, pequeño y lenguaraz.


No era un lenguado, pero se fue

desarrollando como toda relación

normal.


(La asimétrica es la más normal

entre nosotros y los peces, al igual

que entre nosotros)


Estaba funcionando, nos entendíamos

lo suficiente (no es preciso entenderse

demasiado en estas relaciones para que

funcionen)


Pero alguien nos pescó

en pleno desarrollo y lo malinterpretó:

Pretendía ayudarme a pescarlo y todo

se fue a pique.


Cuando quise darme cuenta, no podía

reaccionar, ya era tarde: Ahora hasta

yo sobraba en relación a esa historia.


No había forma de mantener la asimetría

que nos unía. Dejé que el pez tuviera la

última palabra y me alejé sin culpa.


Sólo me quedó la vergüenza deportiva,

y tampoco era tanta.


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