(Horacio Ruminal)
El alma tiene una misión unívoca
y precisa: Su evolución.
Todo lo que quiere un alma genérica
es evolucionar: Todas buscan lo
mismo, aunque saben que están solas,
en ese viaje incierto.
Lo único cierto, es que conocen su
misión y para eso cobran cuerpo:
No hay otra salida, es obtenerlo o
resignarse a errar sin término.
Hay mucha alma errante que circula,
languideciendo sin consuelo por no
haber sabido negociar un cuerpo:
Acaso por sus pretensiones excesivas
e incapacidad de moderarlas.
Para evolucionar, hay que saber que
la negociación es tan inevitable
como la muerte al cuerpo, y ésto
implica ceder, resignar una parte.
¿Desde dónde parte el alma, cómo
nace? No sabemos, nos estamos
conociendo.
Pero en todo viaje hay un punto de llegada.
Habrá de haberlo, estamos en camino.
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