(Abel A. Borda)
Se necesitan nuevos
verbos,
se necesitan nuevas
secuencias fónicas,
nuevos fonemas,
nuevas dificultades,
nuevos estímulos,
nuevas frases y
nuevos dispositivos.
Se necesitan nuevos
dialectos
y nuevas sectas:
las distancias se
estrechan, el
espacio fluye, los
destinos se tocan.
Pero los sentidos
resultan
insuficientes.
El exceso de
acciones, la interacción
descontrolada entre pasiones de distinto
signo,
conspiran contra el cultivo
de una soledad saludable y
contra la evolución
del lector
desinteresado, que sólo necesita
creer en su
necesidad.
Todas las voces son
compuestas, la
Historia está
contaminada: siempre
expresa una realidad
parcial (por eso
preferimos la
ficción)
Somos pura expresión
excedente,
pero sólo
expresamos una parte
de la necesidad:
contamos con recursos
estratégicos, como
la metonimia.
Una necesidad
copiosa de invertir
en nuevos adjetivos
gana adeptos
entre poetas
ocasionales y receptores
virtuales.
Hay paradigmas,
cánones y códigos
que actualizar: hay
actualizaciones
pendientes que no
pueden esperar.
No podemos esperar:
No es tiempo
de esperar, esperar es un verbo antiguo,
insuficiente e insatisfactorio: ¿qué se
puede esperar de lo antiguo?
Se necesitan nuevos verbos,
nuevos tiempos verbales.
insuficiente e insatisfactorio: ¿qué se
puede esperar de lo antiguo?
Se necesitan nuevos verbos,
nuevos tiempos verbales.