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miércoles, 6 de mayo de 2026

Falsa alarma

 

(Elpidio Lamela)

 

Me despertó la sospecha

de haberme quedado dormido

y que fuera tarde.


No era tarde, fue una falsa

alarma y no era tarde para

retomar el sueño.


Es difícil retomar los sueños:

No recuerdo ningún intento

que no haya fracasado.


Lo mismo pasa con algunas

ideas brillantes que aparecen

en el sueño. Uno se regocija

en su sueño:


Ésto merece escribirse; mañana

lo escribo. Y cuando llega ese

momento no hay nada, o lo que

quedó, no es lo que parecía.


Pero podía volver a dormir,

pensé: Si no fuera por esa falsa

alarma, me habría ahorrado estos

pensamientos inútiles y estaría

aprovechando este tiempo para

dormir.


El estado de reposo lo resuelve

casi todo, y está libre de sospehcas:

Basta relajarse y abandonarse, a

diferencia de otras necesidades que

exigen una participación más activa.


Es un estado misterioso, el reposo:

Se parece a la muerte, una relación

sobre la que muchos escribieron

mucho. Yo también podría hacerlo:


No tengo por qué privarme ¿Pero

para qué? ¿No sería mejor dormir?


La diferencia es que uno se entrega

y abandona al sueño, con la sospecha

de que todo volverá a la normalidad,

para repetirse secuencialmente, como

siempre.


Alguna vez, el reposo vencerá

y habrá de prolongarse en el tiempo

definitivamente: Es todo lo

que sabemos y la única certeza.


El problema del sueño, es que pasan

cosas que están fuera de control, sean

agradables, placenteras, o lo opuesto.


No se puede elegir, y todo lo que está

fuera de control es sospechoso.


Pero nadie sospecha del que duerme.

 

martes, 5 de mayo de 2026

Indecisos

 

(Alí Carnazo)

 

Hay mucha indecisión

dando vueltas entre nosotros.


No podemos hacernos cargo

de todo lo que nos rodea.


Pero hay que decirlo de una vez

y sin rodeos: Los indecisos son

injustamente valorados, y cargan

con esa falta como si fuera su culpa.


No es una buena decisión culparlos

ni culpar a nadie por lo que no hace.


Por el contrario, casi todos nuestros

males son consecuencia de quienes

han hecho lo que hicieron, y hasta

se vanaglorian de sus decisiones.


Hay mucho que aprender del indeciso:

No es tanto lo bueno que debemos a

alguna decisión, como lo cuestionable

o dudoso.


En el campo de batalla, dependemos

de nuestras decisiones. Allí cobran

un valor excluyente: Una decisión

incorrecta puede costar la vida a quien

la emite y a sus subordinados:


No es nunca seguro, ni aconsejable

subordinarse a decisiones ajenas.


Fuera de la zona de conflicto, es mejor

ser cauteloso y no precipitarse:

Hay decisiones que no tienen retorno.


La incapacidad de decisión, no es sino

un prejuicio ideológico, montado por

aquellos que suelen imponernos sus

decisiones arbitarias:


Los mismos que no vacilan en afirmar

que el mundo es de los que deciden.


Yo me reservo la opinión,

prefiero pecar de reservado.


El único problema de los indecisos,

es que al prolongar la vacancia de’su

decisión, suelen ser objeto de decisiones

ajenas, que raras veces los benefician.


El beneficio de la duda, es bastante

acotado en ese sentido.


Pero no podemos culpar a los indecisos

por no pronunciarse, ya es bastante con

el prefijo negativo que tienen que cargar.


Si algo son, son inocentes. Deberíamos,

tal vez, aprender a vacilar como ellos y

así evitaríamos males mayores.


Los indecisos tienen mucho que enseñarnos,

cuando se decidan.

 

la pasión es una cuestión de tiempo

 

(Serafín Cuesta)

 

En el pasado

las pasiones eran más

intensas, y sabían ser

más duraderas.


Así lo afirman los que saben,

yo no sé, no soy experto en nada

y es todo lo que sé. Antes sabía 

más


Hay gente que se apasiona mucho

con el pasado, por ejemplo algunos

historiadores.  

 

Acaso, al descubrir aquellas pasiones 

que ya  no encuentran en el presente.


Cuando se presenta la necesidad

impostergable de cultivar una

pasión, se busca en cualquier parte

y el tiempo pasa a ser irrelevante:

 

No se mide, la pasión no conoce medida.

Salvo en los músicos, que se apasionan

con el metrónomo.  Miden el tiempo 

y miden el silencio. 

 

lunes, 4 de mayo de 2026

Ejes que envejecen

 

(Horacio Ruminal)

 

Los ejes envejecen,

como las arandelas

y los cuerpos cavernosos.


Es ocioso pretender mantener

el eje de un cuerpo temporal

o de un discurso como éste.


Los discursos hegemónicos

tienen los días contados

con los dedos:


Todos los dedos envejecen,

te podría contar. 


Contame algo que no sepa,

me pidió mi hijo empoderado:


La culpa no es del chancho,

criatura inocente y abnegada;

la culpa es mía:


Los dejás que se empoderen

y se creen que se las saben

todas.


Después crecen y envejecen

como ejes, con sus linajes

cavernosos, envueltos como

niños inexpertos en discursos


descartables como éste, o en

otros cuerpos que no cuentan..

 

domingo, 3 de mayo de 2026

Qué hacer

 

 

(Tomás Lovano)

 

No hagas nada

sin estar seguro

de poder deshacerlo.


Que no te pase como

al Hacedor, que se largó

a hacer y hacer e hizo


todo lo que hizo

sin pensar:


Y nos dejó este mundo

que no podemos administrar,

ni sabemos qué hacer,


y la tarea de deshacerlo

que aún no completamos:

Hacemos lo que podemos. 

 

sábado, 2 de mayo de 2026

La subordinación es parte del bien común

 

 

(Pascual Rambler)

 

Una multitud enemiga

había ganado la calle y avanzaba

fuera de control, desconociendo

edictos policiales, protocolos y

normativas elementales de la

civilidad, amenazando la seguridad

pública.


Las autoridades legítimas, lograron

refugiarse y permanecían acuarteladas

en dependencias militares, a la espera

de que las fuerzas del orden y los

organismos de seguridad disuadieran

a los inadaptados y restablecieran el

orden.


Después, la Justicia proveerá las medidas

necesarias, y el escarmiento para que esos

desórdenes no se repitan en el futuro.


Los enemigos del orden, han de tener

su merecido: Sin orden no hay progreso

ni futuro.


El bien y el mal son los únicos valores

que dividen a los hombres, y es preciso

que los límites sean claros y taxativos.


Todos sabemos que hay órdenes más

y menos justos, y que la perfección

no existe.


Pero el bien común es tributario del orden,

y mantenerlo es compromiso de todos.

 

viernes, 1 de mayo de 2026

Elogio y loa al sistema

 

 

(Abel A. Borda) 

 

Todo lo útil, provechoso

y provisto de interés, así como

todo aquello que facilita la vida

y la enriquece, es producto

de la sistematización.


Sintetizando, podría decirse

que todo lo bueno proviene

de un sistema.


La práctica sistemática de una

actividad cualesquiera dada,

pública o privada, produce

mejores resultados.


La producción de sistemas

no se detiene, y es uno de los

rasgos evolutivos exclusivos

de nuestra especie.


Nuestros sistemas más avanzados

tributan al sistema binario.


Un sistema es una organización

inteligente que economiza recursos

para obtener un fin determinado,

disponiendo los elementos y sus

movimientos, de modo de reducir

la pérdida de tiempo y energía en

el cumplimiento de funciones:


Una síntesis acabada del desarrollo

útil, que permite ahorrar esfuerzos

y avanzar en la carrera evolutiva

superando distintos desafíos.


La utilidad del desarrollo, radica

en el crecimiento de la economía

y en la riqueza del conocimiento

que produce.


El desarrollo de la utilidad

no tiene un fin preciso,

y es probable que no tenga fin:


La naturaleza humana es ajena

al conformismo, todos sabemos

que podríamos ser más útiles.


Todo lo bueno, tanto como lo útil,

tributa a algún sistema, que podría,

incluso perfeccionarse.


Hasta para escribir un buen poema,

quien lo emite se ajusta a un sistema,

aún cuando no lo sepa.


Es mejor saberlo: Ignorarlo no elimina

la dependencia creciente de los sistemas

que creamos, ni de los otros.


No se puede vivir fuera del sistema,

quien lo probó lo sabe.


Se calcula que cuando todo esté

debidamente sistematizado,

nos sobrará el tiempo para disfrutar

la vida útil.

 

Testamento poético

 

 

(Asensio Escalante)

 

Era un poeta prolífico.

Tanto, que producía hasta

en su tiempo libre.


Por ser tan prolífico

no hacía tiempo para corregir.


La inspiración es así, hay que

estar disponible y obedecer,

pensaba.  Las correcciones

pueden esperar, nunca es tarde.


Era tan prolífico que a veces,

mientras escribía el último

poema, ya había terminado

otro.


Al final, el exceso de productividad

le jugó en contra, como suele ocurrir

con casi todos los excesos:


Murió sin haber podido corregir

nada, y ahí quedaron sus poemas

incorrectos.


Sin embargo, parece haberlo avizorado

y dejó un mensaje: No pude, el tiempo

no alcanzó. Lo siento, dejo a otros

el trabajo sucio.

 

miércoles, 29 de abril de 2026

Una negociación intensa

 

 

(Tomás Lovano)

 

Estaba en condiciones de afirmar,

recuerdo. A la vez, también estaba

en condiciones de negar.


Ante la duda, estaba en condiciones

de callar antes de pronunciarme en un

sentido u otro.


Pero dudé: El que calla otorga

¿Estaba en condiciones de otorgar?


Podía otorgarme el beneficio de la

duda ¿Pero cuánto duraría?


¿Es acaso un bien durable?

Pensé que no, ni siquiera sabía

si es un bien enajenable, ni si es

un bien, ni cuánto duraría esa

tensión intensa sin resolver.


¿Estaba en condiciones de prolongar

la duda, o al menos disponer su

beneficio acogedor?


No estaba en condiciones de ofrecer

una respuesta taxativa. Tampoco quería

callar, no soy dado a otorgar más allá

de lo necesario.


Pero sí estaba en condiciones de acordar,

y llegamos a un acuerdo. No me acuerdo

en qué términos, pero tampoco importa:


Lo importante es el consenso, estoy

en condiciones de afirmar.

 

martes, 28 de abril de 2026

La creación es trabajo no remunerado


 

 

(Pandora Williams)

 

Dios no sabe lo que es

ganarse la vida:

No lo necesita.


Si lo necesitara, sabría

cómo hacerlo porque Él

todo lo sabe, es omnisciente.


En eso también es único,

no existe ningún otro Ser

que sepa tanto, que sepamos.


Sólo alguien que no tiene

que ganarse la vida puede

acumular tanto conocimiento.


Esta lógica es casi perfecta,

pero no explica el Conocimiento

Divino, que es perfecto, como

todo lo absoluto.


Si fuéramos más perfectos

no estaríamos aquí, trabajando

o especulando sobre cómo ganarse

la vida.


El trabajo y la especulación

son, hasta ahora, las únicas

formas conocidas:

¿No es perfecto?


Menos averigua Dios y perdona.

No nos creó para que fuéramos

perfectos, para eso ya está Él,

y la perfección no se comparte:


Es justo que mantenga su monopolio

y que nosotros sigamos compitiendo,

ganando y perdiendo en la lucha por

la vida, que también le debemos:


Es nuestro creador y acreedor.


Hay otra lógica: Dios no puede ganarse

la vida porque sería absurdo ¿A quién

podría ganársela?


Él la creó, como todo, y todo le pertenece

por ser creación suya.


Nosotros somos sólo una parte insignificante

de la Creación y, si bien nos hizo a imagen

semejanza, nuestro conocimiento es limitado:


No nos es dado conocer sus fines, el sentido

último de todo lo que hizo y hace:


Sólo sabemos que pereceremos, estamos de

paso y hay que pagar peaje, ganarse la vida

cuyo costo viene aumentando desde siempre,

como es natural.

 

lunes, 27 de abril de 2026

Cómo hice

 

 

(Onésimo Evans)

 

Estaba solo cuando me ausenté.

Pero nadie lo notó, y me ausenté

sin ser notado.


Supe estar solo al ausentarme

y pasar inadvertido como cualquier

espíritu de los que conocemos.


No me pregunten cómo hice:

Sólo se dice el pecado, me dijo

un pecador reconocido y avezado.


Me ausenté sin ser notado, es todo

lo que sé y sólo yo lo sé ¿estamos?

No me pregunten por el sentido

connotado.


No pregunten cuántos son

ni cómo hice:  No sabemos.


Estaba solo al momento de ausentarme,

no se notó, ni noté que mi ausencia se

acentuara al pronunciarse.


No me pregunten por qué:

Hay cosas que no se comparten

cuando estamos solos.


Podría compartir un solo de pífano

o quena, o alguna epifanía inédita,

no mucho más que eso. 

 

domingo, 26 de abril de 2026

Comprensión del texto poético

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

El problema con los poemas

es que siempre hay algo

que no se entiende.


Eso pasa con los buenos,

después están los otros

que lucen bien, son correctos,

prolijos, pero aburren:


Un mero juego con palabras

para exhibir cierta destreza

del autor.


No tienen ningún misterio:

Uno los lee y sigue siendo

el mismo  ¿se entiende?


Los que saben, dicen que los poemas

no son para entenderlos ¿Para qué

serían, entonces? ¿Para sentirlos, 

para sentir que no entendemos?


No sé, yo lo siento, pero uno quisiera

entender todo: ¿Para qué lee, si no?


Al final lo entendí, y decidí dejar

de leer poemas, ya tenía suficiente

con eso. Y me puse a escribirlos.

No sé si se entiende. 

 

sábado, 25 de abril de 2026

La adaptación salva vidas

 

 

(Senecio Loserman)

 

La adaptación salva vidas,

tanto como la fe:


Hay evidencia científica

suficiente y fehaciente. 


Son muchas las especies

que nos precedieron, y no

sobrevivieron por no poder

adaptarse a los cambios.


A veces, la adaptación impone

cambios que hay que aceptar:

Es preciso resignar algo para

sobrevivir.


Quien lo entiende, se salva:

Nuestras aves de hoy, son

los grandes saurios de ayer


(Aunque muchos quedaron

en el camino: Nunca se resignaron

a verse reducidos en tamaño y

protagonismo)


La adaptación salva vidas

y alimenta nuestra fe: Conocemos

que hoy estamos aquí, gracias a las

sucesivas adaptaciones que nos

precedieron, con sus víctimas y

victimarios, ganadores y perdedores.


La fe es también un salvavidas

y, a su vez, producto de la adaptación:


Sólo los primates mejor adaptados, y

más evolucionados, conocemos el

cultivo de la fe.


Renovamos nuestra fe, confiando

en esta capacidad de adaptación

que nos hizo superiores y nos augura

un futuro promisorio.


El futuro no es para todos, nunca

lo fue. No todos pueden adaptarse

a todo y muchos no sobrevivirán,

aunque es posible que tampoco lo

merezcan y no compartan esta fe.


No podemos hacer nada por ellos,

ya es bastante con atender nuestra

propia adaptación ante los cambios

que se avecinan y el cultivo de la fe.


No controlamos las leyes naturales:

Los inadaptados viven menos

y eso no va a cambiar, aunque oremos.

 

Clases de lengua

 

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

No se sabe si las lenguas muertas

van al cielo, tal como nosotros.

 

O permanecen acá, languideciendo

como sombras de pecados no resueltos, 

 

relamiéndose a sí mismas como 

cualquier cadáver prolongándose

en nuestros pleonasmos naturales

 

jueves, 23 de abril de 2026

El saludo al sol

 

 

(Serafín Cuesta)

 

No está solo quien saluda

al sol, a su sombra

o a la del soldado desconocido.


Un soldado solo no sirve

para nada;  necesita, al menos

un superior y una bandera

a quien saludar.


Las banderas son todas saludables,

aunque algunas son superiores,  y

saben estar solas si nadie las saluda.


Salvo aquellas que contienen soles,

satélites o un número de estrellas.


El sol supo estar bastante solo

siempre, hasta que empezó a recibir

saludos y más saludos, mayormente

dudosos, como toda emisión humana.


A él no le afectaba la soledad,

porque no sabía que estaba solo,

aunque sabía estarlo:


Hay cosas que es mejor no saber.


En realidad, el sol no parecía necesitar

nuestro saludo, y es presumible que

con el tiempo se haya cansado de tanto

saludo vano, vacuo de desconocidos.


Lo excesivo se vuelve fatigoso

y al final cansa. Nosotros lo seguimos

saludando religiosamente, como buenos

soldados.


Sabemos que un soldado solo

no sirve para nada, salvo el soldado

desconocido, que sirve para rendirle

tributo y saludarlo, como a la bandera,

 

 y el soldado que huye en busca de mejor

destino bajo el sol, en solidaridad con

todos nuestros ancestros desertores. 

 

Anaerobios

 

 

(Alcides Ovando)

 

Los anabaptistas eran reacios

al uso del anacoluto.


No proscribían la abstinencia

pero durante sus abluciones

matinales, aprovechaban pata

bautizar a cualquier mortal

que anduviera cerca.


En esos tiempos, no se habían

desarrollado las precauciones, 

los sistemas de control,

ni los anticuerpos que hoy gozamos.


Ésto hizo proliferar el número

de bautismos involuntarios, así

como de bautizados apócrifos

que no se autopercibían.


Pero los anabaptistas estaban bien

adaptados y confiaban en el trabajo

de la educación, para que todo el

mundo pudiera adaptarse a todo,


con las correcciones dogmáticas

necesarias:  Hay cosas que sólo

se aprenden con el tiempo, como

el uso del anacoluto.

 

miércoles, 22 de abril de 2026

Una oferta moderada

 

(Nabel Pintos)

 

¿Quién dijo que todo está perdido?

Yo vengo a ofrecerme con moderación.


Como moderador, hay que ser objetivo,

neutral y no tomar partido, más que por

la verdad. El resto es negociable.


¿Quién dijo que todo está partido

y no hay nada que compartir, fuera

de la deuda pública y soberana?


Como moderador no soy un improvisado

y estoy dispuesto a ofrecerme al mejor

postor, pastor o emprendedor ocasional.


¿Quién dijo que todo está perdido y no

tenemos nada que perder?


A ver, levanten la mano los que estén

a favor…


Bueno, parece que hay consenso,

no hay mucho que negociar:


El resultado es positivo, el consenso

siempre merece celebrarse.


Festejen con moderación.

 

lunes, 20 de abril de 2026

Lo que sabemos del pueblo

 

 

(Aparicio Custom)

 

¿El pueblo quiere saber?


-No sé, algunos saben más

que otros, pero se sabe que

saber demasiado es peligroso

y muchos no quieren saber nada.


¿El pueblo no sabe lo que quiere?


-Es un problema la falta de

conocimiento, la sabiduría popular

tiene sus limites, hay que reconocer

que todo sujeto los tiene, aunque no

tenga otra cosa. Pero el pueblo ni

sabe qué es el pueblo.


-Es un sujeto difuso, disperso, lo que

lo hace más sospechoso que otros.

Estimo que por eso está perdiendo

presencia y protagonismo histórico.

Ahora lo reemplazó el campo popular.


-Y es todavía más sospechoso:

Desde que el campo fue modificado

genéticamente, la manipulación se

expandió a todas partes, al éxito no

se lo cuestiona. Ya no somos los mismos

ni las palabras tienen el mismo valor,

ahora son recursos, como nosotros.


-¿El campo popular es otro recurso

retórico para engañar al pueblo?


-El engaño ya funcionaba, pero ahora

contamos con recursos para hacerlo

sustentable. Todo sujeto que carezca

de límites bien definidos, es sospechoso.


-¿La producción de conocimiento sirvió

para desarrollar esas herramientas que

optimizan la manipulación?


-Bien, el conocimiento es un bien

acumulable, transable, capitalizable

y goza de otras propiedades. Tiene

su valor como inversión y como producto.

Ahora se habla de las industrias y la

economía del conocimiento ¿Qué le dice

todo eso?


-No sé, yo soy del pueblo, soy uno de nosotros.


-Vea, uno puede saber poco, o mucho, pero

no alcanza, nunca es suficiente para estar seguro

y librarse del engaño. Lo más importante, es

saber decir que no ¿Lo sabía?


-No.


-Bueno, ahora no puede decir que no lo sabe.


-No, no puedo decir que no.

 

domingo, 19 de abril de 2026

Hablemos de mi

 

 

(Epifanio Weber)

 

Deseaba que leyera su poema,

me confesó, y si bien no era

lo que deseaba, lo hice para

complacerlo:


Los jóvenes buscan el estímulo

de sus mayores, y no perdía mucho:

El volumen del pretendido poema

era bastante discreto.


Hubiera percibido su deseo, aunque

no me lo confesara como lo hizo.

Braulio es un poeta confesional,

un aspirante que está haciendo sus

primeras armas.


Esperaba ansioso mi devolución.

Al cabo, todo lo que hacemos los

humanos es para que otro lo apruebe,

o lo acepte.


Es aceptable, Braulio. Pero tu poema

dice más de vos que de mi…


Sí, yo siempre hablo de mi para ser

sincero, es lo único que conozco.


Mirá, el poema no es un medio para

producir o reproducir conocimiento,

falso o verdadero. Esas funciones le son

tan ajenas como a los otros tus poemas.


Eso no interesa, el lector se acerca

al poema para descubrir otras cosas:


Eso que no existe afuera del poema

y que, al entrar en él, le permita

identificarse con algo suyo y propio

que no conocía.


-Bueno, yo no puedo hablar

de lo que no conozco, pero no sé…


No hay que saber nada, al poema no

le importa lo que sepas ¿sabés?


El entramado de sensaciones y sentidos,

la relación entre significantes desafiando

el orden de la necesidad, donde sonido y

sentido cobran otro valor, que es propio

del poema.


Todo eso y otras cosas entran en ese juego

que el autor articula para que sea el poema,

esa relación especular, donde el lector se ve

reflejado y se reconoce como parte.


-¿Y qué hago conmigo?


Nada, hay que sacar los pies del plato:

Hablemos de mi, sería un buen título

para un poema. Pero después hay que

hacerlo, ese es el problema:

 

¿Creés que alguien lo vaya a leer? 

 

alianzas estratégicas

 


(Amílcar Ámbanos)

 

Aliados abnegados como hormigas,

hormigas alineadas aliadas

o enemigas que resbalan, se escabullen

de los dedos como alianzas jabonosas

o agua sin beber y sin fundamentar.


Aliados alelados como hormigas

voladoras que se elevan altamente.

Aliados elevados a la divina potencia

de la sana providencia: nuestra aliada.


Aliados invisibles, divisibles, devastables

transpiran transparencias subvaluadas

¿para que otro venga y las subvierta

con valor y subordinación concomitante?


Militantes del mundo ¡uníos!

Uníos los unos a los otros,

no hace falta un comandante.  

 

Uníos sin líderes ni causas, por fuera 

de toda causa que merezca liderarse, como 

hormigas abnegadas, muertas o vivas.


Aliados verdaderos de la gloria.

Aliados de la gloria verdadera,

pasajera como el vaivén de las hormigas

que vienen y van, de casa al trabajo

y del trabajo a casa.


Van y vienen en actitud sospechosa.

¡Oh, militante! Aliado o enemigo

¿El hormiguero fracasó?


Lidérate a ti mismo: Seamos líderes,

que los demás no importan nada.


Tenemos todo por importar.

 

sábado, 18 de abril de 2026

La ameba y el amor

 

 

(Pandora Williams)

 

Éramos pocos y parió la ameba.


-¿Perdón?


Bueno, no éramos, pero estaba la

ameba primigenia, madre reconocida

de toda la evolución y la selección

natural, y estaba sola, y parió.


-¿Perdón?


-Bueno, se dividió: no tenía otra opción

para parir. Estaba demasiado sola como

para aparearse para parir.


-¿Perdón?


-Está bien, no fue una parición propiamente

dicha, pero se reprodujo por división, que

era la única forma en que podía parirse.


-¿Perdón?


-Vea, al dividirse la ameba también se pare

a sí misma y se hace par, se duplica, que es

una forma de multiplicar y a partir de ahí

empieza todo


-¿Perdón?


-Arrancamos de ahí, a nosotros nos costó

miles de años conocer las propiedades de

la división y aprender a dividirnos como

Dios manda.


-¿Perdón?


-No seamos necios, estamos bien divididos

y esa evolución sólo fue posible a partir de

la ameba, esa célula madre que nos parió, y

gracias a la cual estamos acá, cambiando

estas palabras.


-¿Perdón?


-Bueno, sí, el intercambio desigual está

históricamente aceptado y adoptado como

el más útil. La evolución demostró que

las relaciones asimétricas impulsan el

crecimiento de la economía y son las más

apropiadas para el desarrollo.


-¿Perdón?


-Perdonemé: el desarrollo sustentable, que

expresa la evolución alcanzada. La misma

que nos hizo capaces de pedir perdón, y

perdonar a nuestros deudores, lo que nos hace

únicos e irrepetibles.


-¿Perdón?


-Bueno, tampoco podemos perdonar todo,

no somos dioses, pero al menos sabemos

pedir perdón: Ningún otro animal lo hace,

que yo sepa.


-¿Y qué sabe de los animales?


-No mucho, pero creo que todos los animales

merecen nuestro perdón, aunque no sé si son

capaces de perdonarnos, ni si lo merecemos.

 

 
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