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miércoles, 29 de abril de 2026

Una negociación intensa

 

 

(Tomás Lovano)

 

Estaba en condiciones de afirmar,

recuerdo. A la vez, también estaba

en condiciones de negar.


Ante la duda, estaba en condiciones

de callar antes de pronunciarme en un

sentido u otro.


Pero dudé: El que calla otorga

¿Estaba en condiciones de otorgar?


Podía otorgarme el beneficio de la

duda ¿Pero cuánto duraría?


¿Es acaso un bien durable?

Pensé que no, ni siquiera sabía

si es un bien enajenable, ni si es

un bien, ni cuánto duraría esa

tensión intensa sin resolver.


¿Estaba en condiciones de prolongar

la duda, o al menos disponer su

beneficio acogedor?


No estaba en condiciones de ofrecer

una respuesta taxativa. Tampoco quería

callar, no soy dado a otorgar más allá

de lo necesario.


Pero sí estaba en condiciones de acordar,

y llegamos a un acuerdo. No me acuerdo

en qué términos, pero tampoco importa:


Lo importante es el consenso, estoy

en condiciones de afirmar.

 

martes, 28 de abril de 2026

La creación es trabajo no remunerado


 

 

(Pandora Williams)

 

Dios no sabe lo que es

ganarse la vida:

No lo necesita.


Si lo necesitara, sabría

cómo hacerlo porque Él

todo lo sabe, es omnisciente.


En eso también es único,

no existe ningún otro Ser

que sepa tanto, que sepamos.


Sólo alguien que no tiene

que ganarse la vida puede

acumular tanto conocimiento.


Esta lógica es casi perfecta,

pero no explica el Conocimiento

Divino, que es perfecto, como

todo lo absoluto.


Si fuéramos más perfectos

no estaríamos aquí, trabajando

o especulando sobre cómo ganarse

la vida.


El trabajo y la especulación

son, hasta ahora, las únicas

formas conocidas:

¿No es perfecto?


Menos averigua Dios y perdona.

No nos creó para que fuéramos

perfectos, para eso ya está Él,

y la perfección no se comparte:


Es justo que mantenga su monopolio

y que nosotros sigamos compitiendo,

ganando y perdiendo en la lucha por

la vida, que también le debemos:


Es nuestro creador y acreedor.


Hay otra lógica: Dios no puede ganarse

la vida porque sería absurdo ¿A quién

podría ganársela?


Él la creó, como todo, y todo le pertenece

por ser creación suya.


Nosotros somos sólo una parte insignificante

de la Creación y, si bien nos hizo a imagen

semejanza, nuestro conocimiento es limitado:


No nos es dado conocer sus fines, el sentido

último de todo lo que hizo y hace:


Sólo sabemos que pereceremos, estamos de

paso y hay que pagar peaje, ganarse la vida

cuyo costo viene aumentando desde siempre,

como es natural.

 

lunes, 27 de abril de 2026

Cómo hice

 

 

(Onésimo Evans)

 

Estaba solo cuando me ausenté.

Pero nadie lo notó, y me ausenté

sin ser notado.


Supe estar solo al ausentarme

y pasar inadvertido como cualquier

espíritu de los que conocemos.


No me pregunten cómo hice:

Sólo se dice el pecado, me dijo

un pecador reconocido y avezado.


Me ausenté sin ser notado, es todo

lo que sé y sólo yo lo sé ¿estamos?

No me pregunten por el sentido

connotado.


No pregunten cuántos son

ni cómo hice:  No sabemos.


Estaba solo al momento de ausentarme,

no se notó, ni noté que mi ausencia se

acentuara al pronunciarse.


No me pregunten por qué:

Hay cosas que no se comparten

cuando estamos solos.


Podría compartir un solo de pífano

o quena, o alguna epifanía inédita,

no mucho más que eso. 

 

domingo, 26 de abril de 2026

Comprensión del texto poético

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

El problema con los poemas

es que siempre hay algo

que no se entiende.


Eso pasa con los buenos,

después están los otros

que lucen bien, son correctos,

prolijos, pero aburren:


Un mero juego con palabras

para exhibir cierta destreza

del autor.


No tienen ningún misterio:

Uno los lee y sigue siendo

el mismo  ¿se entiende?


Los que saben, dicen que los poemas

no son para entenderlos ¿Para qué

serían, entonces? ¿Para sentirlos, 

para sentir que no entendemos?


No sé, yo lo siento, pero uno quisiera

entender todo: ¿Para qué lee, si no?


Al final lo entendí, y decidí dejar

de leer poemas, ya tenía suficiente

con eso. Y me puse a escribirlos.

No sé si se entiende. 

 

sábado, 25 de abril de 2026

La adaptación salva vidas

 

 

(Senecio Loserman)

 

La adaptación salva vidas,

tanto como la fe:


Hay evidencia científica

suficiente y fehaciente. 


Son muchas las especies

que nos precedieron, y no

sobrevivieron por no poder

adaptarse a los cambios.


A veces, la adaptación impone

cambios que hay que aceptar:

Es preciso resignar algo para

sobrevivir.


Quien lo entiende, se salva:

Nuestras aves de hoy, son

los grandes saurios de ayer


(Aunque muchos quedaron

en el camino: Nunca se resignaron

a verse reducidos en tamaño y

protagonismo)


La adaptación salva vidas

y alimenta nuestra fe: Conocemos

que hoy estamos aquí, gracias a las

sucesivas adaptaciones que nos

precedieron, con sus víctimas y

victimarios, ganadores y perdedores.


La fe es también un salvavidas

y, a su vez, producto de la adaptación:


Sólo los primates mejor adaptados, y

más evolucionados, conocemos el

cultivo de la fe.


Renovamos nuestra fe, confiando

en esta capacidad de adaptación

que nos hizo superiores y nos augura

un futuro promisorio.


El futuro no es para todos, nunca

lo fue. No todos pueden adaptarse

a todo y muchos no sobrevivirán,

aunque es posible que tampoco lo

merezcan y no compartan esta fe.


No podemos hacer nada por ellos,

ya es bastante con atender nuestra

propia adaptación ante los cambios

que se avecinan y el cultivo de la fe.


No controlamos las leyes naturales:

Los inadaptados viven menos

y eso no va a cambiar, aunque oremos.

 

Clases de lengua

 

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

No se sabe si las lenguas muertas

van al cielo, tal como nosotros.

 

O permanecen acá, languideciendo

como sombras de pecados no resueltos, 

 

relamiéndose a sí mismas como 

cualquier cadáver prolongándose

en nuestros pleonasmos naturales

 

jueves, 23 de abril de 2026

El saludo al sol

 

 

(Serafín Cuesta)

 

No está solo quien saluda

al sol, a su sombra

o a la del soldado desconocido.


Un soldado solo no sirve

para nada;  necesita, al menos

un superior y una bandera

a quien saludar.


Las banderas son todas saludables,

aunque algunas son superiores,  y

saben estar solas si nadie las saluda.


Salvo aquellas que contienen soles,

satélites o un número de estrellas.


El sol supo estar bastante solo

siempre, hasta que empezó a recibir

saludos y más saludos, mayormente

dudosos, como toda emisión humana.


A él no le afectaba la soledad,

porque no sabía que estaba solo,

aunque sabía estarlo:


Hay cosas que es mejor no saber.


En realidad, el sol no parecía necesitar

nuestro saludo, y es presumible que

con el tiempo se haya cansado de tanto

saludo vano, vacuo de desconocidos.


Lo excesivo se vuelve fatigoso

y al final cansa. Nosotros lo seguimos

saludando religiosamente, como buenos

soldados.


Sabemos que un soldado solo

no sirve para nada, salvo el soldado

desconocido, que sirve para rendirle

tributo y saludarlo, como a la bandera,

 

 y el soldado que huye en busca de mejor

destino bajo el sol, en solidaridad con

todos nuestros ancestros desertores. 

 

Anaerobios

 

 

(Alcides Ovando)

 

Los anabaptistas eran reacios

al uso del anacoluto.


No proscribían la abstinencia

pero durante sus abluciones

matinales, aprovechaban pata

bautizar a cualquier mortal

que anduviera cerca.


En esos tiempos, no se habían

desarrollado las precauciones, 

los sistemas de control,

ni los anticuerpos que hoy gozamos.


Ésto hizo proliferar el número

de bautismos involuntarios, así

como de bautizados apócrifos

que no se autopercibían.


Pero los anabaptistas estaban bien

adaptados y confiaban en el trabajo

de la educación, para que todo el

mundo pudiera adaptarse a todo,


con las correcciones dogmáticas

necesarias:  Hay cosas que sólo

se aprenden con el tiempo, como

el uso del anacoluto.

 

miércoles, 22 de abril de 2026

Una oferta moderada

 

(Nabel Pintos)

 

¿Quién dijo que todo está perdido?

Yo vengo a ofrecerme con moderación.


Como moderador, hay que ser objetivo,

neutral y no tomar partido, más que por

la verdad. El resto es negociable.


¿Quién dijo que todo está partido

y no hay nada que compartir, fuera

de la deuda pública y soberana?


Como moderador no soy un improvisado

y estoy dispuesto a ofrecerme al mejor

postor, pastor o emprendedor ocasional.


¿Quién dijo que todo está perdido y no

tenemos nada que perder?


A ver, levanten la mano los que estén

a favor…


Bueno, parece que hay consenso,

no hay mucho que negociar:


El resultado es positivo, el consenso

siempre merece celebrarse.


Festejen con moderación.

 

lunes, 20 de abril de 2026

Lo que sabemos del pueblo

 

 

(Aparicio Custom)

 

¿El pueblo quiere saber?


-No sé, algunos saben más

que otros, pero se sabe que

saber demasiado es peligroso

y muchos no quieren saber nada.


¿El pueblo no sabe lo que quiere?


-Es un problema la falta de

conocimiento, la sabiduría popular

tiene sus limites, hay que reconocer

que todo sujeto los tiene, aunque no

tenga otra cosa. Pero el pueblo ni

sabe qué es el pueblo.


-Es un sujeto difuso, disperso, lo que

lo hace más sospechoso que otros.

Estimo que por eso está perdiendo

presencia y protagonismo histórico.

Ahora lo reemplazó el campo popular.


-Y es todavía más sospechoso:

Desde que el campo fue modificado

genéticamente, la manipulación se

expandió a todas partes, al éxito no

se lo cuestiona. Ya no somos los mismos

ni las palabras tienen el mismo valor,

ahora son recursos, como nosotros.


-¿El campo popular es otro recurso

retórico para engañar al pueblo?


-El engaño ya funcionaba, pero ahora

contamos con recursos para hacerlo

sustentable. Todo sujeto que carezca

de límites bien definidos, es sospechoso.


-¿La producción de conocimiento sirvió

para desarrollar esas herramientas que

optimizan la manipulación?


-Bien, el conocimiento es un bien

acumulable, transable, capitalizable

y goza de otras propiedades. Tiene

su valor como inversión y como producto.

Ahora se habla de las industrias y la

economía del conocimiento ¿Qué le dice

todo eso?


-No sé, yo soy del pueblo, soy uno de nosotros.


-Vea, uno puede saber poco, o mucho, pero

no alcanza, nunca es suficiente para estar seguro

y librarse del engaño. Lo más importante, es

saber decir que no ¿Lo sabía?


-No.


-Bueno, ahora no puede decir que no lo sabe.


-No, no puedo decir que no.

 

domingo, 19 de abril de 2026

Hablemos de mi

 

 

(Epifanio Weber)

 

Deseaba que leyera su poema,

me confesó, y si bien no era

lo que deseaba, lo hice para

complacerlo:


Los jóvenes buscan el estímulo

de sus mayores, y no perdía mucho:

El volumen del pretendido poema

era bastante discreto.


Hubiera percibido su deseo, aunque

no me lo confesara como lo hizo.

Braulio es un poeta confesional,

un aspirante que está haciendo sus

primeras armas.


Esperaba ansioso mi devolución.

Al cabo, todo lo que hacemos los

humanos es para que otro lo apruebe,

o lo acepte.


Es aceptable, Braulio. Pero tu poema

dice más de vos que de mi…


Sí, yo siempre hablo de mi para ser

sincero, es lo único que conozco.


Mirá, el poema no es un medio para

producir o reproducir conocimiento,

falso o verdadero. Esas funciones le son

tan ajenas como a los otros tus poemas.


Eso no interesa, el lector se acerca

al poema para descubrir otras cosas:


Eso que no existe afuera del poema

y que, al entrar en él, le permita

identificarse con algo suyo y propio

que no conocía.


-Bueno, yo no puedo hablar

de lo que no conozco, pero no sé…


No hay que saber nada, al poema no

le importa lo que sepas ¿sabés?


El entramado de sensaciones y sentidos,

la relación entre significantes desafiando

el orden de la necesidad, donde sonido y

sentido cobran otro valor, que es propio

del poema.


Todo eso y otras cosas entran en ese juego

que el autor articula para que sea el poema,

esa relación especular, donde el lector se ve

reflejado y se reconoce como parte.


-¿Y qué hago conmigo?


Nada, hay que sacar los pies del plato:

Hablemos de mi, sería un buen título

para un poema. Pero después hay que

hacerlo, ese es el problema:

 

¿Creés que alguien lo vaya a leer? 

 

alianzas estratégicas

 


(Amílcar Ámbanos)

 

Aliados abnegados como hormigas,

hormigas alineadas aliadas

o enemigas que resbalan, se escabullen

de los dedos como alianzas jabonosas

o agua sin beber y sin fundamentar.


Aliados alelados como hormigas

voladoras que se elevan altamente.

Aliados elevados a la divina potencia

de la sana providencia: nuestra aliada.


Aliados invisibles, divisibles, devastables

transpiran transparencias subvaluadas

¿para que otro venga y las subvierta

con valor y subordinación concomitante?


Militantes del mundo ¡uníos!

Uníos los unos a los otros,

no hace falta un comandante.  

 

Uníos sin líderes ni causas, por fuera 

de toda causa que merezca liderarse, como 

hormigas abnegadas, muertas o vivas.


Aliados verdaderos de la gloria.

Aliados de la gloria verdadera,

pasajera como el vaivén de las hormigas

que vienen y van, de casa al trabajo

y del trabajo a casa.


Van y vienen en actitud sospechosa.

¡Oh, militante! Aliado o enemigo

¿El hormiguero fracasó?


Lidérate a ti mismo: Seamos líderes,

que los demás no importan nada.


Tenemos todo por importar.

 

sábado, 18 de abril de 2026

La ameba y el amor

 

 

(Pandora Williams)

 

Éramos pocos y parió la ameba.


-¿Perdón?


Bueno, no éramos, pero estaba la

ameba primigenia, madre reconocida

de toda la evolución y la selección

natural, y estaba sola, y parió.


-¿Perdón?


-Bueno, se dividió: no tenía otra opción

para parir. Estaba demasiado sola como

para aparearse para parir.


-¿Perdón?


-Está bien, no fue una parición propiamente

dicha, pero se reprodujo por división, que

era la única forma en que podía parirse.


-¿Perdón?


-Vea, al dividirse la ameba también se pare

a sí misma y se hace par, se duplica, que es

una forma de multiplicar y a partir de ahí

empieza todo


-¿Perdón?


-Arrancamos de ahí, a nosotros nos costó

miles de años conocer las propiedades de

la división y aprender a dividirnos como

Dios manda.


-¿Perdón?


-No seamos necios, estamos bien divididos

y esa evolución sólo fue posible a partir de

la ameba, esa célula madre que nos parió, y

gracias a la cual estamos acá, cambiando

estas palabras.


-¿Perdón?


-Bueno, sí, el intercambio desigual está

históricamente aceptado y adoptado como

el más útil. La evolución demostró que

las relaciones asimétricas impulsan el

crecimiento de la economía y son las más

apropiadas para el desarrollo.


-¿Perdón?


-Perdonemé: el desarrollo sustentable, que

expresa la evolución alcanzada. La misma

que nos hizo capaces de pedir perdón, y

perdonar a nuestros deudores, lo que nos hace

únicos e irrepetibles.


-¿Perdón?


-Bueno, tampoco podemos perdonar todo,

no somos dioses, pero al menos sabemos

pedir perdón: Ningún otro animal lo hace,

que yo sepa.


-¿Y qué sabe de los animales?


-No mucho, pero creo que todos los animales

merecen nuestro perdón, aunque no sé si son

capaces de perdonarnos, ni si lo merecemos.

 

Divisiones libres

 

 

(Aparicio Custom) 

 

En el mundo libre

también existe la división

en clases, y funciona

aceitadamente.


¿Sabés por qué?


Porque son divisiones libres.


Una cosa es la división impuesta

bajo regímenes autoritarios que

no respetan derechos, y otra


cuando se ejerce como una práctica

libre, por propia voluntad del cuerpo

social, ese tejido divisible.


La lucha de clases no existe

en el primer mundo, pues la división

es consensuada libremente, y nadie

queda afuera: están todos conformes.


En el otro, la lucha de clases no existe

porque no se permite: La autoridad

ejerce un control riguroso y condena

los excesos, logrando el autocontrol:


El hombre tiende a resignarse ante

la autoridad y no arriesga lo que tiene

por luchas vanas.


La lucha de clases no existe

en el mundo de hoy, se puede afirmar

sin temor, con toda libertad: Es algo

que ha sido superado con la evolución.


Pero pertenecer al mundo libre

tiene sus beneficios, como se sabe.


Pertenecer siempre tiene algún beneficio,

sin desmedro del beneficio imaginario.

 

viernes, 17 de abril de 2026

El optimismo como recurso

 

 

(Pascual Rambler)

 

Nunca miro para atrás,

confieso que no:


Eso no conduce a nada, no se

puede cambiar el pasado,

como dice el dicho:


Lo pasado, pisado. Hay que hacer

borrón y cuenta nueva y mirar

para adelante.


Ahora estoy escribiendo un poema

nuevo. No es muy distinto de los

que vengo haciendo hace años, pero

es nuevo, y eso cambia todo.


La novedad es siempre una promesa

de superación:

Nadie insistiría en repetir lo que ya

hizo si no aspirara a otra cosa.


El ejercicio metódico de la continuidad

brinda confianza al practicante:

Cuando uno sabe lo que hace, no mira

para atrás, ni necesita.


Puede escribir el mismo poema

un sinnúmero de veces; la cantidad

no cuenta si mantiene la calidad,

algo que sólo asegura la repetición,

que es hija de la fe.


Es posible que ésta no sea la mejor

versión, pero no tiene por qué ser

la última:


Cada poema que se emite

es una nueva oportunidad.

 

Aliados de la gloria

 

 

(Carlos Inquilino)

 

Las curtiembres produjeron

unas cuantas fortunas.


Desafortunadamente, esa riqueza

no derramó nada, nada más que

contaminación, que es lo que nos

queda.


Siempre fuimos un país ganadero,

desde antes de independizarnos

gracias a nuestros granaderos

aliados de la gloria.


También el granero del mundo,

supimos ser. Pero eso es historia:


Ahora importamos zanahorias

y no nos da el cuero

ni para comer un bife.


Ya estamos curtidos, es cuestión

de adaptarse y reconvetirse:


Nos invitan a descubrir nuevos

sabores ¿Probaste la carne de burro?


Es magra, bastante tierna y contiene

todos los aminoácidos esenciales.

¿Cómo sabe?

A la larga te acostumbrás.


Las curtiembres siguen contaminando,

pero produjeron unas cuantas fortunas.


Tuvieron su momento de gloria,

como nuestros granaderos que quedaron

en la historia.


Ahora quedan pocas, las inversiones

tienen su momento, y el cuero fue cediendo

protagonismo: resultó que al fin era

un material reemplazable, como todos.


Todos tenemos todavía algo de cuero

en alguna parte del cuerpo, hasta su

abandono definitivo.


Quedaron las fortunas, y sus herederos

que habrán sabido reinvertirlas

y multiplicarlas, como suele suceder.


Y nos queda el pasivo ambiental,

ese derrame de efluentes tóxicos

que representa el costo natural

de la producción de fortunas.


Pero ya estamos bastante curtidos:

Tenemos una historia rica 

en enriquecimientos lícitos e ilícitos.

 

jueves, 16 de abril de 2026

El parásito renegado

 

 

(Ángel Salvapiedra)

 

El parásito no se autopercibe.

Orgánicamente, está integrado

y cumple una función social,

como la propiedad.


El parásito renegado, más allá

de la contradicción semántica

que expresa, existe y se desarrolla

bajo ciertas condiciones.


La condición parasitaria, puede

mutar, como es sabido y conocido:

Un parásito puede abandonar un

organismo e incorporarse a otro

que lo ofrezca mayor utilidad.


No podemos renegar de nuestros

parásitos que, más allá de ciertas 

disquisiciones sobre el sentido de 

propiedad y el sentimiento de 

pertenencia, no dejan de sernos 

constitutivos.


Todo cuerpo orgánico es un estado

provisorio, con su propio metabolismo,

apto para hospedar a otros.


Hay parásitos buenos y malos, ambos

cumplen un servicio y unos son más

necesarios que otros.


Pero todos los que viven del estado

son parásitos.

 

¿Tiempo cumplido?

 

(Vicente Oiran)

 

Pudo haber habido un exceso

de tiempo recuperado.


Las críticas apuntan al árbitro,

señalando la intención de ofrecer

una oportunidad a quienes

estaban en desventaja.


Es posible, pero además de ser

la autoridad máxima, ese hombre

es también un ser humano, con

sus contradicciones y emociones,

es decir con sus debilidades.


Ahora bien

¿Está mal mostrar empatía con el

perdedor, solidarizarse con el más

débil?


¿No es, más bien, un gesto humanitario

y altruísta?  ¿Acaso no está ahí para

impartir justicia?


¿Qué es, la justicia, sino una oportunidad

para hacernos mejores, o al menos más

humanos?


¿Está mal tenderle una mano al caído,

darle otra oportunidad al que está abajo?


¿Es injusto recuperar un poco más

de lo perdido?  ¿Cometió un exceso?


¿Juzgamos todos los excesos cn la misma

vara? ¿Cuál es el verdadero exceso, la vara

verdadera?


Yo tengo la mia, que seguramente no es la

misma de los que insultan a ese servidor

de la justicia. No lo juzgo, para eso están

las instituciones y los cuerpos colegiados.


Antes de juzgar, prefiero hacer tiempo.

 

martes, 14 de abril de 2026

La evolución en números

 

 

(Aurelio Herlein)

 

Gracias a la evolución

conquistamos el fuego, la conciencia

y el pensamiento abstracto, tan útil

para la producción de conocimiento

como para otros fines.


Aunque sabemos que sólo una parte

del conocimiento producido es útil.


Desde una lógica evolutiva, nos

reconocemos bípedos con un pasado

cuadrúpedo: Fue un paso necesario,

no seríamos lo que somos sin haber

sido cuadrúpedos.


Con la misma lógica, no es difícil

concebir que el cuadrúpedo no siempre

lo fue, sino que es también producto de

la evolución.


Lo que significa que para ser cuadrúpedos

antes hubimos sido octópodos, condición

que nos emparenta al pulpo y al arácnido.


Aunque el pulpo es un cefaĺópodo,  y es

bastante más inteligente que cualquier

insecto conocido, aunque no se nos parece.


En nosotros, la evolución priorizó

el crecimiento de la cabeza, lo que nos hizo

superiores y nos obligó a nacer antes de

tiempo.


El ciempiés es un ancestro muy lejano

como para identificarnos,  no nos despierta

la misma empatía que una araña doméstica,

pero nos deja una enseñanza:


Si bien la forma en que nos desplazamos

en el mundo, expresa un sesgo evolutivo,

la superioridad no guarda relación con el

número de miembros afectados a la tracción:


La cantidad no cuenta, el tamaño no importa,

lo determinante es lo que podamos hacer con

ellos, gracias a  nuestras capacidades naturales 

o adquiridas.


La mayor parte de todo lo que somos

y hacemos, es adquirida: Nuestro poder

adquisitivo nos ubica en la cima

de la escala evolutiva.

 

lunes, 13 de abril de 2026

Voluntad y entrega

 

 

(Aparicio Custom)

 

Estamos entregando.

Ya entregamos bastante,

aunque no significa que sea

suficiente, aspiramos a más.


Siempre hay algo más,

cuando hay voluntad,

y si algo nos está sobrando

es la voluntad de entrega.


¿Qué queda por entregar?


Queda, siempre algo queda,

hay que estar abierto a todo

y mostrarse disponible.


Nos quedan las reservas morales,

tan caras en su momento, más

los desechos tóxicos, efluentes,

escombreras y algún remanente

de nuestros valores residuales.


¿Y los recursos humanos?

¿Y los activos culturales?

¿Y las industrias del conocimiento?


Podemos convertirnos en un polo

de atracción para el turismo escatologico,

Todavía se registran saldo exportables.


Estamos entregando, liquidando el agua,

hidrocarburos, tierras raras, minerales

estratégicos, estamos ofreciendo hasta

agotar stock.


No queda mucho, pronto vamos a suspirar

aliviados y decir, lo peor ya pasó, como dijo

alguno:


Una vez que no tengamos nada de valor

y no haya nada que entregar, nadie va a

venir a imponernos nada, ni a extraernos

lo que no tenemos.


Estamos entregando, estamos ofreciendo:

Sabemos que dependemos de la inversión

externa y sólo las inversiones extractivos

nos sacarán de la pobreza.

 

 
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