(Vicente Oiran)
Pudo haber habido un exceso
de tiempo recuperado.
Las críticas apuntan al árbitro,
señalando la intención de ofrecer
una oportunidad a quienes
estaban en desventaja.
Es posible, pero además de ser
la autoridad máxima, ese hombre
es también un ser humano, con
sus contradicciones y sus emociones,
es decir con sus debilidades.
Ahora bien
¿Está mal mostrar empatía con el
perdedor, solidarizarse con el más
débil?
¿No es, más bien, un gesto humanitario
y altruísta? ¿Acaso no está ahí para
impartir justicia?
¿Qué es, la justicia, sino una oportunidad
para hacernos mejores, o al menos más
humanos?
¿Está mal tenderle una mano al caído,
darle otra oportunidad al que está abajo?
¿Es injusto recuperar un poco más
de lo perdido? ¿Cometió un exceso?
¿Juzgamos todos los excesos cn la misma
vara? ¿Cuál es el verdadero exceso, la vara
verdadera?
Yo tengo la mia, que seguramente no es la
misma de los que insultan a ese servidor
de la justicia. No lo juzgo, para eso están
las instituciones y los cuerpos colegiados.
Antes de juzgar, prefiero hacer tiempo.
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