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jueves, 16 de abril de 2026

El parásito renegado

 

 

(Ángel Salvapiedra)

 

El parásito no se autopercibe.

Orgánicamente, está integrado

y cumple una función social,

como la propiedad.


El parásito renegado, más allá

de la contradicción semántica

que expresa, existe y se desarrolla

bajo ciertas condiciones.


La condición parasitaria, puede

mutar, como es sabido y conocido:

Un parásito puede abandonar un

organismo e incorporarse a otro

que lo ofrezca mayor utilidad.


No podemos renegar de nuestros

parásitos, más allá de las disquisiciones

sobre el sentido de propiedad y el

sentimiento de pertenencia, no dejan de

sernos constitutivos.


Todo cuerpo orgánico es un estado

provisorio, con su propio metabolismo,

apto para hospedar a otros.


Hay parásitos buenos y malos, ambos

cumplen un servicio y unos son más

necesarios que otros.


Pero todos los que viven del estado

son parásitos.

 

¿Tiempo cumplido?

 

(Vicente Oiran)

 

Pudo haber habido un exceso

de tiempo recuperado.


Las críticas apuntan al árbitro,

señalando la intención de ofrecer

una oportunidad a quienes

estaban en desventaja.


Es posible, pero además de ser

la autoridad máxima, ese hombre

es también un ser humano, con

sus contradicciones y sus emociones,

es decir con sus debilidades.


Ahora bien

¿Está mal mostrar empatía con el

perdedor, solidarizarse con el más

débil?


¿No es, más bien, un gesto humanitario

y altruísta? ¿Acaso no está ahí para

impartir justicia?


¿Qué es, la justicia, sino una oportunidad

para hacernos mejores, o al menos más

humanos?


¿Está mal tenderle una mano al caído,

darle otra oportunidad al que está abajo?


¿Es injusto recuperar un poco más

de lo perdido? ¿Cometió un exceso?


¿Juzgamos todos los excesos cn la misma

vara? ¿Cuál es el verdadero exceso, la vara

verdadera?


Yo tengo la mia, que seguramente no es la

misma de los que insultan a ese servidor

de la justicia. No lo juzgo, para eso están

las instituciones y los cuerpos colegiados.


Antes de juzgar, prefiero hacer tiempo.

 

martes, 14 de abril de 2026

La evolución en números

 

 

(Aurelio Herlein)

 

Gracias a la evolución

conquistamos el fuego, la conciencia

y el pensamiento abstracto, tan útil

para la producción de conocimiento

como para otros fines.


Aunque sabemos que sólo una parte

del conocimiento producido es útil.


Desde una lógica evolutiva, nos

reconocemos bípedos con un pasado

cuadrúpedo: Fue un paso necesario,

no seríamos lo que somos sin haber

sido cuadrúpedos.


Con la misma lógica, no es difícil

concebir que el cuadrúpedo no siempre

lo fue, sino que es también producto de

la evolución.


Lo que significa que para ser cuadrúpedos

antes hubimos sido octópodos, condición

que nos emparenta al pulpo y al arácnido.


Aunque el pulpo es un cefaĺópodo,  y es

bastante más inteligente que cualquier

insecto conocido, aunque no se nos parece.


En nosotros, la evolución priorizó

el crecimiento de la cabeza, lo que nos hizo

superiores y nos obligó a nacer antes de

tiempo.


El ciempiés es un ancestro muy lejano

como para identificarnos,  no nos despierta

la misma empatía que una araña doméstica,

pero nos deja una enseñanza:


Si bien la forma en que nos desplazamos

en el mundo, expresa un sesgo evolutivo,

la superioridad no guarda relación con el

número de miembros afectados a la tracción:


La cantidad no cuenta, el tamaño no importa,

lo determinante es lo que podamos hacer con

ellos, gracias a  nuestras capacidades naturales 

o adquiridas.


La mayor parte de todo lo que somos

y hacemos, es adquirida: Nuestro poder

adquisitivo nos ubica en la cima

de la escala evolutiva.

 

lunes, 13 de abril de 2026

Voluntad y entrega

 

 

(Aparicio Custom)

 

Estamos entregando.

Ya entregamos bastante,

aunque no significa que sea

suficiente, aspiramos a más.


Siempre hay algo más,

cuando hay voluntad,

y si algo nos está sobrando

es la voluntad de entrega.


¿Qué queda por entregar?


Queda, siempre algo queda,

hay que estar abierto a todo

y mostrarse disponible.


Nos quedan las reservas morales,

tan caras en su momento, más

los desechos tóxicos, efluentes,

escombreras y algún remanente

de nuestros valores residuales.


¿Y los recursos humanos?

¿Y los activos culturales?

¿Y las industrias del conocimiento?


Podemos convertirnos en un polo

de atracción para el turismo escatologico,

Todavía se registran saldo exportables.


Estamos entregando, liquidando el agua,

hidrocarburos, tierras raras, minerales

estratégicos, estamos ofreciendo hasta

agotar stock.


No queda mucho, pronto vamos a suspirar

aliviados y decir, lo peor ya pasó, como dijo

alguno:


Una vez que no tengamos nada de valor

y no haya nada que entregar, nadie va a

venir a imponernos nada, ni a extraernos

lo que no tenemos.


Estamos entregando, estamos ofreciendo:

Sabemos que dependemos de la inversión

externa y sólo las inversiones extractivos

nos sacarán de la pobreza.

 

La extracción original

 

 

 

(Aparicio Custom)

 

No pude sustraerme

de la contracción a la abstracción,


un recurso natural para extenderme

y expandirme con normalidad

y extraer futuro desde mi extracción

espacio temporal acotada de subespecie

autónoma.


El futuro es una abstracción

que es dable extraer del presente

para proyectar nuestra actividad

productiva, que sabemos única

en el Orden Natural.


Todos nuestros activos provienen

de la extracción: La riqueza se extrae

de la naturaleza y del trabajo ajeno,

gracias a la división del trabajo.


No somos el único animal que conoce

el trabajo y lo divide, pero sí el único

que produce riqueza y paga para trabajar.


No concebimos el trabajo sino como

condición necesaria para producir riqueza.

Es decir, un recurso que junto a los otros

recursos naturales, que lo incluyen todo,

sirven a la observación de nuestro mandato

biológico: producir riqueza.


La riqueza es ajena a la propiedad distributiva.

No se distribuye: Es de quienes la obruvieron

o la heredaron de otros que la obruvieron, no

importa cómo: Hay cosas que no importan.


Es natural que así sea, dado que se distribuyera

en sentido horizontal o excesivo, la riqueza no

sería tal, no se verificaría la concentración.


La concentración es algo tan natural como la

riqueza, y ambas se necesitan:

Hay una dependencia, así como todos nosotros

dependemos de quienes concentran la riqueza,

ya que son los únicos proveedores de fuentes

de trabajo.


Si no fuera por ellos, no sólo se dispararía

la desocupación, proliferaría la miseria y

crecería el delito, sino que las fuerzas

productivas no tendrían ningún valor

y cada uno tendría que arreglárselas por sí

mismo para sobrevivir.


La vida no sería lo que es,

y se reduciría a lo que cada cual pudiera

extraer de ella.

 

sábado, 11 de abril de 2026

El fracaso inocultable del eclipse

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

El eclipse  fracasó.

No fue lo que esperaba,

que no era mucho más de lo que

puede esperarse de un eclipse.


Fracasó sin que pudiera evitarlo.

Hice lo que había que hacer,

esperé en vano.


Esperé como cualquier cristiano

que sabe lo que hace cuando espera

y que esperar es humano, que es

todo lo que hay que saber para esperar.


Supe esperar, sin obtener otro resultado

que esta decepción que no es la primera

ni será la última, espero.


Algo fracasó, o no fue lo esperado:

Nunca me sentí eclipsado,

no sé quién fue, si él o yo,

pero alguno fracasó.

 

jueves, 9 de abril de 2026

El ojo ajeno

 

(Alí Carnazo)

 

Desde una visión neutral,

no es neutro nuestro ojo.


El ojo escande al mundo

perceptible, segmentando

realidades en escalas.


Escalas escuálidas, parciales

como obtenidas de un vidrio

arbitrario.


Una lente que descarta

lo inútil para sí.


Parásitos hay muchos,

no vale la pena contarlos

o censarlos:


Somos más de lo que vemos.


¿Cómo saber si somos verosímiles

al propalar y compartir

nuestra visión dudosa y objetiva?


La calidad de tus parábolas

no justifica tus fines,

ni los nuestros,

que falta defnir.


El mundo visible, divisable

y divisible es un segmento,

una porción menor y suficiente

para la experiencia humana

y la satisfacción de la necesidad.


Dios está demasiado lejos,

y mira para otro lado:


No somos tan interesantes para otros,

aunque pretendamos descender de

Dios.


El volumen de su presencia

excede nuestra dmensiones y medidas,

no podemos medirlo todo.


Tal es su magnitud, que su sola sombra

nos sumiría en una oscuridad total

o peor: infinita.


Pero su sombra es invisible a nuestro ojo,

tan invisible como su parte luminosa.

 

 
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