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martes, 10 de febrero de 2026

Trabajar la aceptación

 

 

(Germán Singerman)

 

La amplitud de criterio, junto

con la humildad y la empatía

son los mejores aliados para

relacionarse con el otro


y establecer vínculos sanos.

Yo acepto todo, en principio,

gracias a mi capacidad para

ponerme en el lugar del otro.


Esta capacidad es algo natural,

un don que luego se desarrolla

si se trabaja en forma consciente.


A veces, hay cosas que resultan

difíciles de aceptar, lo acepto.

Pero la amplitud de criterio nos

brinda los recursos para entender

al otro y aceptarlo:


Todo tiene su causa, todos tenemos

una historia, en ciertos casos bastante

compleja, y eso explica muchas cosas.


Poder ponerse en el lugar del otro

es fundamental para comprender

la determinación histórica de esas

conductas y pensamientos que, a prori,


nos parecen inaceptables.

En principio, yo estoy dispuesto

a aceptar todo, menos que no pensen

como yo.



 

Primera y última cita

 

 

(Florencio Cusenier)

 

Con ese traje viejo,

ajetreado por la falta de uso

acumulada en años,


se apersonó en tiempo y forma

como estaba acordado en esa cita,

que podía ser el comienzo de una

aventura o cualquier otra cosa:


Nunca se sabe en qué termina,

o adónde puede llevar una cita.


No importa lo que hagas,

ni con qué te vistas; ningún disfraz

resuelve la incertidumbre.


Las prevenciones son inútiles,

como la naftalina que preserva

el ajetreo acumulado en vestidores

y reperos de esos trajes en desuso.


Una cita puede ser una trampa

y ser también la última. Muchos

lo aprendieron tarde.


Es tarde para citar, para incurrir

o frecuentar esos lugares que solíamos

frecuentar y ya no están.


Es tarde para citar, Estercita,

hoy te llaman Milonguita:

Las citas te han hecho mal

y darías toda tu alma por vestirte.


No te vistas todavía,

hay un cliente esperando.

 

lunes, 9 de febrero de 2026

Lactancias y dsidencias

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

-Mi hijo no me dio ningún trabajo,

hasta se destetó solo.


-Qué maravilla… ¿Cómo hizo?


-No sé, un día yo me había acomodado

como siempre, con la novela que leía

mientras le daba, para no aburrirme, y

me dio vuelta la cara: Entendí que ya

no quería más. Las madres tenemos que

entender todo, somos su primer vínculo

con el mundo.


-Qué suerte. Yo, en cambio, tuve que

dejar porque me mordía.


-¿Con sus dientes de leche?


-Sí, era bastante molesto, pero peor fue

con los otros. Hasta que un día dije basta,

una madre también tiene un límite.


-Y sí, hay que saber poner límites, no es

fácil; maternar no es para cualquiera.

 

domingo, 8 de febrero de 2026

Inteligencia y memoria

 

 

(Germán Singerman)

 

Tener buena memoria

no te hace inteligente.


La inteligencia es un don

natural, que se desarrolla

con la práctica:


Hay que ejercitarla,

de lo contrario se pierde.


La memoria es algo que

se pierde, inexorablemente

con el tiempo.


Aunque hay ejercicios

para ralentizar ese proceso

natural y evitar que precipite

en una pérdida abrupta.


La pérdida total, es un camino

sin retorno: Todos los caminos

yacen en la memoria, pero

los vamos olvidando.


Tener buena memoria no te hace

inteligente, no lo olvides.


Yo no recuerdo haber tenido

algún momento de inteligencia,

per no lo descarto:

No tengo buena memoria.

 

El pito y la teoría de género

 

 

(Mabel Pintos)

 

No hay que dar por el pito

más de lo que el pito vale,

dijo el líder neuroespiritual

empoderado.


Entre pitos y flautas, alguien

preguntó ¿Cómo podemos

establecer y conocer el valor

real?


Hacé como Marcelo: agachate

y conocelo. Le respondió un

tercerizado, mientras otros

festejaban el exabrupto.


No, corrigió el lider: El valor

depende del pito, de su estado,

funciones, antigüedad, capacidad

de adaptación y respuesta y todas

sus prestaciones.


-Bueno, pero seamos más específicos,

retomó aquel que preguntaba: ¿De qué

pito estamos hablando? Hay muchos

y diversos como para tomar uno genérico.

Necesitamos más información, queremos

saber más de ese pito.


-Bueno, no sé, yo sólo repito.

 

sábado, 7 de febrero de 2026

El humor es sospechoso

 

 

(Alí Carnazo)

 

No se escribe sin culpa

y sin vergüenza:


Hasta Nietzsche confesaba

su vergüenza por escribir,

aunque sabía que lo hacía

mejor que nadie.


Resuelto ese punto, somos

libres de hacer lo que deseemos

o escribirlo, a la sazón.


El humor es un recurso sospechoso

en la poesía, aunque no mucho más

que otros.


Se sospecha que algo oculta:

Ocultarse en el humor es un recurso

de baja estofa, hay otras formas de

hacerlo.


Otra cosa es usarlo en sentido inverso,

para desocultar lo que hay de sospechoso

en las palabras que nos rodean, algo que

sólo el humor puede intentar reflejar.


Hay distintas categorías de humor.

No todos tenemos los mismos reflejos

para acusar y percibir en profundidad

los múltiples sentidos que el humor

resuelve en una frase.


Aunque fracase, queda un resabio feliz,

ese placer efímero de haber llegado a

ese lugar donde nadie se atreve:


No hay nada que no se pueda demostrar

por el absurdo, dicen los que saben.


El humor, es también una forma

de resistencia, una burla a la solemnidad

de los poderes, puesto que rechaza toda

autoridad: El humor es peligroso.


Fuera de eso, no es nada, apenas un destello

sin causa que no alumbra ni encandila. A lo

sumo, puede revelar.


Si hablamos en serio, hay distintas formas

de humor, algunas comprometen más

neuronas de lo que el lector desea como

promedio.


El humor es diverso, no todo es diversión.

No se puede poner todo en la misma bolsa.


El humor es como el amor:


¿Cuántas formas conocemos?

¿Cuál es el verdadero?


Si no se sabe, es mejor abstenerse

y no despertar sospechas.


Yo no creo en el humor a primera vista

ni creo en el humor como recurso,

no lo necesito:


No tengo nada que ocultar.


 

jueves, 5 de febrero de 2026

Un sueño saludable

 

 

(Saverio Langer)

 

Hay quienes procuran capturar

los sueños y los vuelcan en algún

papel al despertar.


Apuestan a ese recurso como fuente

para un proyecto literario o poético.


Yo escribí siempre, pero nunca creí

mucho en la utilidad de ese residuo

onírico.


Es irónico, pero un sueño mi hizo

revisar mi posición:


Cuando uno encuentra la posición

correcta, el cuerpo se relaja y el sueño

puede ser placentero (dentro de las

posibilidades de los sueños)


Con placer, junto a otros vecinos,

revisábamos la basura de un super

chino, prolijamente distribuida y

separada:


Había distinta clase de productos,

en perfecto estado. No había disputa

entre nosotros, cada cual examinaba

y elegá sin premura, en armonía y

sana camaradería.


Yo tenía una bolsa, y después de una

visión panorámica, mi atención fue

atraída por el ajo: Múltiples cabezas

de distinto tamaño, en su mejor momento


yacían al alcance de mi mano, invitándome

a tomarlas. No me cansaba de reclutar

cabezas blancas o violáceas a destajo

y embolsarlas a puro regocijo.


Un sueño sano, nada hay más sano que el

ajo, para el consumidor sano. ¿Quién no

conoce sus propiedades?


Son muchísimas, y todavía se siguen

descubriendo.


Esos son los sueños que merecen ser

rescatados: Puros, sanos y sin doble

mensaje ni efectos especiales.


Con ésto tengo que hacer algo, no es

un sueño más. Me dije antes de ponerme

a picar ajo.

 

 
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