(Serafín Cuesta)
La economía gobierna al mundo
y determina el destino de todos
los gobiernos:
Explica las crisis, los fracasos
y algún éxito aislado y decide
quién es bueno o malo,
con cifras categóricas.
Los números mandan,
las mayorías los padecen.
La economía no gobierna el mundo,
es un recurso para que los que deciden
el destino del mundo (un pequeño
grupo) decidan quienes nos gobiernan.
Los funcionarios son intercambiables
y descartables. Ellos lo saben y obedecen
bajo distintos argumentos:
Su recurso esencial es el engaño, sin
él no podrían desarrollar su gestión
ni serían elegidos por los votantes, ni
por sus mandantes.
Saben ser funcionales, es todo lo que
tienen que saber para completar sus
mandatos.
Todo lo demás, es política, un espacio
suficientemente contaminado como para
neutralizar cualquier intento de desafiar
el negocio de la economía.
Saben que la política no es una ciencia,
está subordinada a la economía
y aceptan su condición subalterna.
Todas las ciencias colaboran y aportan
sus recursos para el desarrollo sustentable
del proyecto económico, en cualquiera
de sus expresiones, que no difieren mucho.
Saben que dependen de la economía,
la disciplina más útil para quienes
gobiernan el mundo, aunque no sea
una ciencia.