(Pandora Williams)
Dios no sabe lo que es
ganarse la vida:
No lo necesita.
Si lo necesitara, sabría
cómo hacerlo porque Él
todo lo sabe, es omnisciente.
En eso también es único,
no existe ningún otro Ser
que sepa tanto, que sepamos.
Sólo alguien que no tiene
que ganarse la vida puede
acumular tanto conocimiento.
Esta lógica es casi perfecta,
pero no explica el Conocimiento
Divino, que es perfecto, como
todo lo absoluto.
Si fuéramos más perfectos
no estaríamos aquí, trabajando
o especulando sobre cómo ganarse
la vida.
El trabajo y la especulación
son, hasta ahora, las únicas
formas conocidas. ¿No es perfecto?
Menos averigua Dios y perdona:
No nos creó para que fuéramos
perfectos, para eso ya está Él,
y la perfección no se comparte:
Es justo que mantenga su monopolio
y que nosotros sigamos compitiendo,
ganando y perdiendo en la lucha por
la vida, que también le debemos:
Es nuestro creador y acreedor.
Hay otra lógica: Dios no puede ganarse
la vida porque sería absurdo ¿A quién
podría ganársela?
Él la creó, como todo, y todo le pertenece
por ser creación suya.
Nosotros somos sólo una parte insignificante
de la Creación y, si bien nos hizo a imágen
semejanza, nuestro conocimiento es limitado:
No nos es dado conocer sus fines, el sentido
último de todo lo que hizo y hace:
Sólo sabemos que pereceremos, estamos de
paso y hay que pagar peaje, ganarse la vida
cuyo costo viene aumentando desde siempre,
como es natural.