(Alí Carnazo)
Desde una visión neutral,
no es neutro nuestro ojo.
El ojo escande al mundo
perceptible, segmentando
realidades en escalas.
Escalas escuálidas, parciales
como obtenidas de un vidrio
arbitrario.
Una lente que descarta
lo inútil para sí.
Parásitos hay muchos,
no vale la pena contarlos
o censarlos:
Somos más de lo que vemos.
¿Cómo saber si somos verosímiles
al propalar y compartir
nuestra visión dudosa y objetiva?
La calidad de tus parábolas
no justifica tus fines,
ni los nuestros,
que falta defnir.
El mundo visible, divisable
y divisible es un segmento,
una porción menor y suficiente
para la experiencia humana
y la satisfacción de la necesidad.
Dios está demasiado lejos,
y mira para otro lado:
No somos tan interesantes para otros,
aunque pretendamos descender de
Dios.
El volumen de su presencia
excede nuestra dmensiones y medidas,
no podemos medirlo todo.
Tal es su magnitud, que su sola sombra
nos sumiría en una oscuridad total
o peor: infinita.
Pero su sombra es invisible a nuestro ojo,
tan invisible como su parte luminosa.