(Carlos Inquilino)
El
sentimiento en humanos
es
ambiguo y provisorio:
Está
sujeto a condiciones
espacio
temporales, entre otras.
Tal
vez el amor materno
sea
el único incondicional,
pero
la madre es provisoria,
podemos
afirmar, y tarde o
temprano
nos abandona.
En
cuanto al amor propiamente
dicho,
para quienes creen en sus
propiedades,
tiene un momento
de
intensidad. Luego declina y
se
desdibuja, para transformarse
en
otra cosa.
Otra
cosa ocurre en los animales
no
humanos: Gatos y perros nos
profesan
un amor incondicional
hasta
el último suspiro.
La
diferencia entre ellos, radica
en
el uso del sentido de pertenencia:
El
perro siente que nos pertenece,
el
gato, que le pertenecemos.
En
ambos, el amor se verifica y
permanece
inalterable en el tiempo:
No
es casual que existan tantos poemas
dedicados
a ellos. Yo tengo un libro:
“Cien
poemas de gatos”, y seguro que
hay
muchos más (Yo mismo escribí
algunos)
Pero
nosotros renegamos de la condición
animal,
y no pertenecemos al reino de lo
incondicional.
Somos
animales más complejos, con un
sentimiento
de propiedad muy desarrollado,
aunque
el sentid de pertenencia suele ser
provisorio,
no podemos prever su duración
porque
no la conocemos.
Es
un sentido engañoso: Hay quienes siendo
parte
de una clase, sienten que pertenecen a
otra.
Como
ejemplo provisorio, conozco personas
que
reconocían pertenecer al campo popular.
Cuando
ese campo fue manipulado y alterado
genéticamente,
se encontraron en una situación
incómoda
y paradojal:
El
campo popular los había abandonado
y
no sabían a qué pertenecían, ni a qué
pertenecer.
La contaminación sustentable
era
irreversible.
La
liberación de las fuerzas productivas,
el
desarrollo de las industrias del conocimiento
y
los recursos semánticos de diseño, redujeron
todas
las aspiraciones populares al dudoso
discurso
populista.
El
pueblo dejó de percibirse como sujeto
histórico
y producir sentido de pertenencia,
para
pasar a ser un significante sospechoso.
¿Hubo
traición o defección en la conducción
populista?
¿O hay que leerlo como otra muestra
de
nuestra condición humana, con sus pasiones
efímeras
y sentimientos pasajeros?