(Remigio Remington)
“No
intentes convertirte
en
un hombre de éxito,
sino
en un hombre de valor”
El
valor es inestable, plural
y
provisorio. Hay tantos valores
como
escalas, ninguna conduce
al
cielo.
El
cielo permanece ajeno
a
los valores que manejamos
y
lejano:
Nuestras
magnitudes replicables
y
escalables no son aptas para
medir
y conocer su utilidad.
Entre
nosotros, cada uno es libre
de
armar su propia escala de valores
y
someterse a ella mientras dure su
vigencia.
En
condiciones naturales, todos
creemos
en alguna forma de valor.
Fieles
y conversos tributamos al valor
de
la palabra valor.
La
naturaleza humana es inestable
y
permite que nuestros valores cambien:
Es
tan inetable como nuestros valores.
Pero
sin valor, no habría otro intercambio
que
el de fluidos corporales y todo sería
inútil.
Sin
la medida que establece el valor
estaríamos
condenados al fracaso.
¿Es
el hombre la medida de todas las cosas
como
pretendía Protágoras?
No
contestes ahora, no intentes discutir
con
filósofos muertos, ni convertirte en uno:
Con
la filosofía poco se goza, según pudo
averiguar
el poeta, y no ofrece perspectivas
de
progreso:
El
mercado es ajeno a la demanda
de
filósofos, ya hubo bastantes
y
no aportaron nada interesante
o
útil.
¿Conoces algún filósofo exitoso?
¿Conoces
tantos hombres de valor
como
de éxito?
¿Conoces
el valor del éxito?