(Dudamel Rambler)
Hay días cortos y largos,
como los poemas
que no hace falta escribir
y pueden esperar.
Si se estiraran un poco,
podría aparecer algo
que justifique su longitud.
En el fondo, la distancia
entre un día y otro es siempre
la misma, sean días pares o impares,
más allá de las prolongaciones
emitidas.
Caída la noche, no se puede hacer
mucho para justificar el día.
Hacemos tiempo: Aún estamos
a tiempo para justificar la noche.
El tiempo es absorbente, poroso
e indulgente como para profundizar.
En el fondo, podemos extraer de todo
de lo que queda ahí, decantando
en sus cavidades reciclables.
Dicen que sin tiempo no hay movimiento,
aunque si se observa detenidamente
el tiempo no se mueve.
Podemos disentir, después el tiempo
tendrá la última palabra.