(Tomás Mercante)
Los hombres libres
suelen vivir menos.
La libertad tiene un costo,
como es natural.
Si así no fuera, todos seríamos
libres y la libertad no tendría
ningún valor.
Si lo tiene, es porque hay
que ganársela y pagar el
precio, que es variable
y no es igual al costo:
Hay cosas que no tienen precio,
pero todo tiene un costo, como
la vida misma.
Nadie está exento de pagarlo,
el costo de la vida siempre sube
y no se puede negociar.
Ni los hombres libres se libran
de pagarlo, aunque luchen
para abolirlo.
A algunos les cuesta la vida,
pagan ese precio, fijado por otros,
por defender su libertad.
Si todos fuéramos libres, nadie
pagaría más de lo justo y la vida
tendría otro valor.
Habría que recalcular todos los
costos y no valoraríamos tanto
la libertad.