(Pascual Rambler)
El prepucio no sirve para nada,
afirmaba un circuncidado:
Es un excedente de producción
de la Naturaleza. La evolución
es un continuo ensayo, en procura
de mejorar la adaptación a nuevas
condiciones.
Algún día, todo el mundo nacerá
sin prepucio, se habrá naturalizado
su falta y ni se hablará de eso.
Hasta la misma palabra será olvidada.
Sólo sobrevivirá como objeto
de estudio de la antropología, y alguna
otra disciplina sobreviviente.
Observando la filogénesis de la evolución
histórica, vemos como la transformación
adaptativa ha ido descartando algunas
piezas o partes del cuerpo que habían
dejado de cumplir funciones y perdido
utilidad, como el cuarto molar.
La evolución necesita deshacerse
de lo inútil. A veces, le toma bastante
tiempo. Nosotros, como especie inteligente
y vanguardia evolutiva, podemos acelerar
el proceso de selección genética y ayudar
a la evolución:
Si logramos la expansión de esta práctica
y que todo el mundo incorpore la ablación
de esa carne inútil, como algo natural y
saludable, la biología lo replicará como
información válida y dejará de reproducir
prepucios, reduciendo la tasa de tejido inútil
que portan nuestros cuerpos.
Ni la calidad, ni la esperanza de vida
sufren alteración por la falta de prepucio:
Hay evidencia científica.