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viernes, 27 de febrero de 2026

Ojo de agua

 

 

(Enzo Brando)

 

El 93% del ojo es agua.

Algunos ojos más aguados

que otros, el agua explica

todo lo que vemos.


El agua nos mira:

Detrás de esos lentes

culo de botella del estadígrafo

hay un fondo de agua

que asemeja a todos los seres

provistos de ojos.


No todos nos miran, ni nos ven,

hay distintas miradas sobre el agua.

¡Sonríe, te estamos mirando!


Un río de ojos nos refleja y advierte:

Ojo, hay ditintas miradas sobre y

bajo el agua.


Un diente de oro puede reemplazar

al que perdimos, mientras que un

ojo de oro no sirve para ver nada,

aunque tiene su valor.


¿El agua vale más que el oro?


No, señora, si fuera así las grandes

corporaciones estarían acumulando

agua y toda el agua dulce disponible

tendría dueño.


Para el que mira sin ver,

el agua es agua nomás.


¿Qué mas que un recurso natural

no renovable o un fluido vital y

móvil?


Ha corrido mucha tinta sobre el agua,

pero si se mira bien un espejo de agua

vemos nuestros rostros, con sus ojos

de agua que nos miran.


Es improbable que desaparezca el agua,

ella estuvo mucho antes que nosotros

y todos los organismos que conocemos

y consumimos con normalidad.


Podemos negociarla, degradarla, purificarla,

hervirla, congelarla y contaminarla, pero no

mucho más que eso.


Algún día, todo se evaporará definitivamente

sin que nuestros ojos puedan verlo.


Por ahora, el agua fluye y circula con toda

normalidad, dulce o salada y se esperan otras

opciones provenientes del desarrollo sustentable.


El río de ojos sigue su curso, y fluye como todo

lo que se ve.


Todos los ojos son del agua, con sus lágrimas

sinceras o impostadas. Hasta el Ojo panóptico

de Dios y el ojo del piojo resucitado, con su

hachazo portátil a la vista y el ojal florecido.

 

jueves, 26 de febrero de 2026

La vara del diablo

 

 

(Alí Carnazo)

 

Las varas van y vienen,

suben y bajan

como las acciones en la bolsa

de valores o la baba del diablo.


¿En la variedad está el gusto?


No, no creo en nada que pueda

estar en un solo lugar.


Cada uno, embolsa los valores

que puede según el rendimiento

de su vara.


Hay varas variopintas y valores

para todos: Siempre hay algo

que valorar.


¿Cuánto vale un hombre sin valores?


Depende de la vara que se use: No

podemos medir todo con la misma

vara.


Pero un hombre sin valores, no suele

tampoco tener códigos, lo que es peor,

pués impide el intercambio de valores:


Sin intercambio, no hay valor que valga

y se sostenga, más allá del valor de uso.


¿Estás usando bien tu vara?


Sólo tenés que saber subirla o bajarla

según las circunstancias.

 

Nuevos sabores

 

 

(Aparicio Custom)

 

Sabores que sorprenden,

malezas que rebrotan,

saberes sospechoss.


Sabemos más de ti

de lo que sospechas,


confesaba un algoritmo

antes de profugarse y

reconvertirse.


Nosotros, en cambio,

sabemos poco y nada

de nosotros, los sabores.


Pero atraemos turistas,

por lo que sabemos.

¿A qué te sabe ésto?

 

martes, 24 de febrero de 2026

Gran angular

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Un ángulo opuesto

por el vértice, desnudo

como un ángel se deslizaba

como Pedro por su casa

y se me aparecía en cualquier

parte de la mía, interpelándome.


No sé qué pretendía, presentándose

así, exhibiendo su oposición

absurda y vertical sin ningún pudor.


Sí, se puede, ningún desnudo es

obceno si no encuentra oposición:

una mirada inteligente, capaz de

interpretarlo y resignificarlo.


Ahora bien, un cuerpo bien provisto

está lleno de ángulos graves y agudos,

anfractuosidades y puntos obscuros,

susceptibles de interpretaciones más

o menos capciosas.


Cualquiera de esos puntos sensibles

puede oficiar como punto de apoyo

al eje de la discusión.


Podemos someter cualquier cuerpo

a discusión. Pero ¿Qué vamos a discutir

de un ángulo opuesto por el vértice

que se instala como si fuera parte de la

casa solazándose con su condición

de desnudez frontal y explícita?


No sé qué pretendía, podría haber hecho

captura de pantalla pero lo descaté:

No quise entrar en su juego, así comono

quiero saber nada con la oposición, esa

palabra sospechosa.


Por confiar en falsas oposiciones, hemos

caído en lo más bajo de este vértice abyecto

alimentando la basura de la historia.


No sé qué pretendía, ni quise saberlo.

En cualquier caso, iba a ser una pretensión

excesiva.


 

La felicidad

 

(Luis Espéculo)

 

Si volvieras, yo sería feliz,

pensó para sí.


¿Había sido feliz

antes de que se fuera?


Tal vez sí,

ahora no se lo preguntaba,

es probable que no lo supiera.


¿Cómo podía saberlo

sin su falta?


Ahora que no estaba, comprobaba

que nada sería igual en su vida

y eso no lo hacía feliz, sino que

lo sumía en el desasosiego.

:


¿Por qué me abandonó, no era feliz

acaso, como yo?


Si bien sabía que nada es para siempre,

hay vínculos que son irreemplazables

y seres cuya presencia es imprescindible,

al menos para ser feliz.


Aunque todos sabemos que nadie es

del todo imprescindible. Yo no sé

si soy imprescindible para alguien.


Si volvieras, volvería a ser feliz

como antes, recordó ese pensamiento,

contemplando con alivio el descanso

de su gato recuperado, después de una

aventura.

 

lunes, 23 de febrero de 2026

Reconocimiento

 

 

(Abel A. Borda)

 

Con ínfulas legítimas,

podía jactarse ante propios

y extraños, y hasta ufanarse

de su jactancia genuina.


Aunque no solía caer en excesos:

Nunca se vanagloriaba en vano,

sabía reconocer sus límites

y se ufanaba de su reconocimiento.


Era un reconocimiento justo:

Cuando sospechaba que otro

podía superarlo en algo, guardaba

sus ínfulas y hacía gala de una

humildad superior, algo envidiable.


En eso también era único,

como todo el mundo, sólo que sabía

hacerlo valer.


No es para ufanarse, ni alardear,

pero sólo los humanos conocemos

la envidia, un sentimiento ajeno

a los animales comunes, y somos

capaces de envidiar cualquier cosa.

 

sábado, 21 de febrero de 2026

Momentos de debilidad

 

 

(Aparicio Custom)

 

Ha corrido mucha agua.

Ha corrido mucha tinta.

Ha corrido mucha sangre.


Hay que seguir la corriente

y correrse de todo lo que ya

no corre.


Aca, el que no corre vuela,

observó la mosca en un momento

al pasar.


Fue un momento de debilidad

en que se detuvo a pensar:


Fue también su último pensamiento,

ahí quedó estampada, sin retorno,

como un pensamiento sin futuro.


Moraleja:


No corras riesgos evitables,

no te detengas a pensar:


Ya todo ha sido pensado por mentes

superiores que nos ahorraron el trabajo.

Eran otros tiempos y otros vientos

corrían:


Pensar era una actividad reconocida,

como escribir poemas o ensayos

filosóficos.


Todo lo que se podía pensar,

ellos ya lo pensaron.

Volver sobre lo mismo es inútil:


La repetición no genera muchas

oportunidades.


Ha corrido mucha agua.

Ha corrido mucha tinta.

Ha corrido mucha sangre.


La sangre derramada no será negociada:

es un producto sin valor de cambio.


No corras riesgos innecesarios,

no te detengas a pensar, estamos de paso:

Seguí cualquier corriente, a la larga es

lo mismo.


No te detengas, el movimiento vivo

alarga la vida.

Pensalo, antes de detenerte.


 

 
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