(Tomás Lovano)
No hagas nada
sin estar seguro
de poder deshacerlo.
Que no te pase como
al Hacedor, que se largó
a hacer y hacer e hizo
todo lo que hizo
sin pensar:
Y nos dejó este mundo
que no sabemos administrar
y la tarea de deshacerlo.
No hagas nada
sin estar seguro
de poder deshacerlo.
Que no te pase como
al Hacedor, que se largó
a hacer y hacer e hizo
todo lo que hizo
sin pensar:
Y nos dejó este mundo
que no sabemos administrar
y la tarea de deshacerlo.
Una multitud enemiga
había ganado la calle y avanzaba
fuera de control, desconociendo
edictos policiales, protocolos y
normativas elementales de la
civilidad, amenazando la seguridad
pública.
Las autoridades legítimas, lograron
refugiarse y permanecían acuarteladas
en dependencias militares, a la espera
de que las fuerzas del orden y los
organismos de seguridad disuadieran
a los inadaptados y restablecieran el
orden.
Después, la Justicia proveerá las medidas
necesarias, y el escarmiento para que esos
desórdenes no se repitan en el futuro.
Los enemigos del orden, han de tener
su merecido: Sin orden no hay progreso
ni futuro.
El bien y el mal son los únicos valores
que dividen a los hombres, y es preciso
que los límites sean claros y taxativos.
Todos sabemos que hay órdenes más
y menos justos, y que la perfección
no existe.
Pero el bien común es tributario del orden,
y mantenerlo es compromiso de todos.
Todo lo útil, provechoso
y provisto de interés, así como
todo aquello que facilita la vida
y la enriquece, es producto
de la sistematización.
Sintetizando, podría decirse
que todo lo bueno proviene
de un sistema.
La práctica sistemática de una
actividad cualesquiera dada,
pública o privada, produce
mejores resultados.
La producción de sistemas
no se detiene, y es uno de los
rasgos evolutivos exclusivos
de nuestra especie.
Nuestros sistemas más avanzados
tributan al sistema binario.
Un sistema es una organización
inteligente que economiza recursos
para obtener un fin determinado,
disponiendo los elementos y sus
movimientos, de modo de reducir
la pérdida de tiempo y energía en
el cumplimiento de funciones:
Una síntesis acabada del desarrollo
útil, que permite ahorrar esfuerzos
y avanzar en la carrera evolutiva
superando distintos desafíos.
La utilidad del desarrollo, radica
en el crecimiento de la economía
y en la riqueza del conocimiento
que produce.
El desarrollo de la utilidad
no tiene un fin preciso,
y es probable que no tenga fin:
La naturaleza humana es ajena
al conformismo, todos sabemos
que podríamos ser más útiles.
Todo lo bueno, tanto como lo útil,
tributa a algún sistema, que podría,
incluso perfeccionarse.
Hasta para escribir un buen poema,
quien lo emite se ajusta a un sistema,
aún cuando no lo sepa.
Es mejor saberlo: Ignorarlo no elimina
la dependencia creciente de los sistemas
que creamos, ni de los otros.
No se puede vivir fuera del sistema,
quien lo probó lo sabe.
Se calcula que cuando todo esté
debidamente sistematizado,
nos sobrará el tiempo para disfrutar
la vida útil.
Era un poeta prolífico.
Tanto, que producía hasta
en su tiempo libre.
Por ser tan prolífico
no hacía tiempo para corregir.
La inspiración es así, hay que
estar disponible y obedecer,
pensaba. Las correcciones
pueden esperar, nunca es tarde.
Era tan prolífico que a veces,
mientras escribía el último
poema, ya había terminado
otro.
Al final, el exceso de productividad
le jugó en contra, como suele ocurrir
con casi todos los excesos:
Murió sin haber podido corregir
nada, y ahí quedaron sus poemas
incorrectos.
Sin embargo, parece haberlo avizorado
y dejó un mensaje: No pude, el tiempo
no alcanzó. Lo siento, dejo a otros
el trabajo sucio.
Estaba en condiciones de afirmar,
recuerdo. A la vez, también estaba
en condiciones de negar.
Ante la duda, estaba en condiciones
de callar antes de pronunciarme en un
sentido u otro.
Pero dudé: El que calla otorga
¿Estaba en condiciones de otorgar?
Podía otorgarme el beneficio de la
duda ¿Pero cuánto duraría?
¿Es acaso un bien durable?
Pensé que no, ni siquiera sabía
si es un bien enajenable, ni si es
un bien, ni cuánto duraría esa
tensión intensa sin resolver.
¿Estaba en condiciones de prolongar
la duda, o al menos disponer su
beneficio acogedor?
No estaba en condiciones de ofrecer
una respuesta taxativa. Tampoco quería
callar, no soy dado a otorgar más allá
de lo necesario.
Pero sí estaba en condiciones de acordar,
y llegamos a un acuerdo. No me acuerdo
en qué términos, pero tampoco importa:
Lo importante es el consenso, estoy
en condiciones de afirmar.
Dios no sabe lo que es
ganarse la vida:
No lo necesita.
Si lo necesitara, sabría
cómo hacerlo porque Él
todo lo sabe, es omnisciente.
En eso también es único,
no existe ningún otro Ser
que sepa tanto, que sepamos.
Sólo alguien que no tiene
que ganarse la vida puede
acumular tanto conocimiento.
Esta lógica es casi perfecta,
pero no explica el Conocimiento
Divino, que es perfecto, como
todo lo absoluto.
Si fuéramos más perfectos
no estaríamos aquí, trabajando
o especulando sobre cómo ganarse
la vida.
El trabajo y la especulación
son, hasta ahora, las únicas
formas conocidas:
¿No es perfecto?
Menos averigua Dios y perdona.
No nos creó para que fuéramos
perfectos, para eso ya está Él,
y la perfección no se comparte:
Es justo que mantenga su monopolio
y que nosotros sigamos compitiendo,
ganando y perdiendo en la lucha por
la vida, que también le debemos:
Es nuestro creador y acreedor.
Hay otra lógica: Dios no puede ganarse
la vida porque sería absurdo ¿A quién
podría ganársela?
Él la creó, como todo, y todo le pertenece
por ser creación suya.
Nosotros somos sólo una parte insignificante
de la Creación y, si bien nos hizo a imagen
semejanza, nuestro conocimiento es limitado:
No nos es dado conocer sus fines, el sentido
último de todo lo que hizo y hace:
Sólo sabemos que pereceremos, estamos de
paso y hay que pagar peaje, ganarse la vida
cuyo costo viene aumentando desde siempre,
como es natural.
Estaba solo cuando me ausenté.
Pero nadie lo notó, y me ausenté
sin ser notado.
Supe estar solo al ausentarme
y pasar inadvertido como cualquier
espíritu de los que conocemos.
No me pregunten cómo hice:
Sólo se dice el pecado, me dijo
un pecador reconocido y avezado.
Me ausenté sin ser notado, es todo
lo que sé y sólo yo lo sé ¿estamos?
No me pregunten por el sentido
connotado.
No pregunten cuántos son
ni cómo hice: No sabemos.
Estaba solo al momento de ausentarme,
no se notó, ni noté que mi ausencia se
acentuara al pronunciarse.
No me pregunten por qué:
Hay cosas que no se comparten
cuando estamos solos.
Podría compartir un solo de pífano
o quena, o alguna epifanía inédita,
no mucho más que eso.