(Epifanio Weber)
“Divide cada dificultad en tantas
partes como sea posible y necesario
para poder resolverla”
La división todo lo resuelve,
es sólo cuestión de tiempo:
Desde que aprendimos a medir
el tiempo y dividirlo, nunca dejamos
de crecer y desarrollar el potencial
de nuestro cociente productivo.
La conquista de la conciencia
fue producto de la división:
Todas nuestras acciones, emociones,
pensamientos, son en parte conscientes
e inconscientes.
El conocimiento de esta división intrínseca,
nos permite ampliar la conciencia y producir
dividendos útiles, aprovechando buena parte
del capital cognitivo disponible.
Gracias a la división, pudimos acceder a
formas de organización superiores, que se
verifican en la división de poderes y
la división del trabajo que dio lugar a la
división en clases que hoy gozamos.
La división, es mucho más que una función,
conocemos sus propiedades, pero sabemos
que sus aplicaciones son incalculables:
A medida que evolucionamos, descubrimos
más.
¿Todo es divisible? En principio, sí,
aunque hay opiniones divididas.
La sabiduría de Descartes está fuera
de discusión:
Divide cada dificultad en tantas partes
como sea posible y necesario para
poder resolverla.
Es cuestión de tiempo:
Si se resiste a la resolución, sólo hay
que seguir dividiendo y subdividiendo
hasta que la dificultad se torne algo
insignificante, se invisibilice y desaparezca.
Sabemos que la división no falla,
siempre funcionó y todo tiende
a desaparecer.