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miércoles, 11 de marzo de 2026

Una poética de la crítica

 

(Wilmar Bordenave)

 

Para un verdadero poeta,

la crítica es tan elemental

como esencial.


Empezando por la autocrítica,

una capacidad que no todos

poseemos, pero que se puede

desarrollar.


Así pensaba Oliverio Troncoso,

un poeta que confiaba en el

pensamiento crítico por sobre

todas las cosas:


Para ser poeta, antes hay que ser

un crítico.


Con esta convicción escribía y

publicaba sus escritos aquí y allá,

inundando las redes sociales y los

distintos sitios virtuales abiertos

a tal fin y frecuentados por poetas

de distinto calibre.


Como resultado, recibía andanadas

de críticas más o menos feroces, unas

más justas que otras:


Tanto de poestas que snetían que

degradaba su oficio o arte monótono,

como de iniciados, aficionados o meros

lectores ocasionales que se sentían

defraudados por la lectura.


Todo suma, pensaba satisfecho Troncoso,

mientras seguía cosechando críticas y

desaprobaciones que incrementaban su

colección.


De la crítica, es de donde más se aprende,

si se la sabe asimilar y capitalizar. No sé

si llegaré a ser un poeta reconocido, pero

mi pensamiento crítico se va a desarrollar

hasta ser irrefutable.


 

Canto castrato

 

 

(Antenor Sideman)

 

Ángeles anómalos,

discontinuados y perdidos,

líquidos o escuálidos

haciendo sus monadas:


entreteniendo a los ausentes

con su canto entrecortado

fluyendo en borbotones tristes

e irregulares como mayonesa

cortada.


Lo cierto es que cumplen

y prometen con abnegación

esta función, sin esperar el

favor del público.


No esperan recibir aprobación

más que la de sus mentores,

que callan otorgando.


Callar nos es a todos otorgado,

pero los ángeles suelen pasar

desapercibidos:


Se parecen a otras criaturas

ya que suelen adoptar formas

corpóreas de animales como

nosotros.


Sólo que tienen una falange menos.

Pero nadie se las cuenta, como se

advierte:


¿Quién perdería el tiempo en eso,

habiendo tantos cuerpos y objetos

sospechosas de interés general?


Los ángeles nunca fueron noticia,

no hacen nada para atraer inversiones.


Entre las ausencias notables

alguien reflexiona sin emocion:


La vida de los ángeles es azarosa,

a veces, lo anómalo es lo más sano

que se puede encontrar en este mundo.

 

lunes, 9 de marzo de 2026

La resiliencia histórica

 

 

(Cipriano W. Cifuentes)

 

Aunque nos demonicen

y descalifiquen, aunque

nos difamen y censuren,


Aunque nos pongan pelos

en la rueda, no podrán

detener nuestro rodar.


Los conocemos bien, sabemos

quienes son y distinguimos

su pelaje.


Aunque cambien el pelo

y renueven sus mañas y

artimañas con algún éxito

efímero, no podrán detenernos.


Seguiremos rodando como siempre

mientras el mundo gire, seguiremos

rodando cuesta abajo y sin apuro:


La gravedad está de nuestro lado.

Aunque cambien los vientos, las

direcciones, los sentidos, las palabras:


Seguiremos rodando, unidos y despeinados,

convencidos, o no tanto. La Historia es una

sola, y nadie nunca la detuvo:


Siempre descendió, como nosotros:

un movimiento que no se detiene.

Todo es movimiento, y esta fe nos mueve:


Creemos en la unidad, en el compromiso

histórico y en el plano inclinado: Hoy estamos

de este lado, mañana del otro, según las

condiciones coyunturales y la conducción

ocasional. En eso somos verticales.


Aunque cambien el corte de pelo,

las tinturas o pelucas, los conocemos bien,

sabemos quienes son, aunque podrían ser más.


Podrán calumniarnos, degradarnos, infiltrarnos,

corrompernos, pero no nos moverán,

ni nos detendrán.


Estamos en rodaje, somos duros de ablandar

porque lo nuestro es rodar y seguiremos

rodando como siempre:


Cuesta abajo en la rodada, honrando nuestra

historia y todas las deudas históricas presentes

y futuras.


Cuando llegue el momento, rodarán las cabezas

que tengan que rodar.

 

Estofas degradables

 

(Manuel Santos Lupanares)

 

Ilegítimas islas

de carne y decimales,


clavículas y sueños

amigables enclavados

como húmedo deseo

que se hunde.


Flota el vapor,

ese humo humano que respira

el mundo consumiéndose


en unidades que se unen

para reproducirse

y reconocerse múltiplos,

submúltiplos, cocientes.


Ningún número es definitivo,

se reproducen en hacinados

círculos y fecundos fermentos

de dudosos ácidos.


Algunos matan para sobrevivir,

la necesidad no tiene moral

ni ética. Otros no necesitan matar

para obtener energía cinética.


La ecuación no cambia:

Desde que sabemos, la vida

se ha alimentado de la muerte.


Legítimas ínsulas

de carne carnívora y decimales

estofados, a la sazón, aptos

para el consumo humano.


El humo no precipita, se mantiene

estable para que aisladamente

respiremos y cada uno despelleje

su futuro.

 

sábado, 7 de marzo de 2026

El pecado histórico

 

 

(Alí Carnazo)

 

Ahora se peca poco,

en relación.


No significa que antes

pecáramos más, ni que no

nos sigan uniendo los

bordes del pecado.


¿Los pecados son siempre

los mismos?


En parte sí, aunque no tanto:

El pecado es dinámico, se

adapta y viene acompañando

el movimiento evolutivo

que siempre lideramos.


¿Hay algún pecado nuevo?


Es posible, la vocación de crecimiento

no es ajena a la condición pecadora

que busca nuevas oportunidades y

adopta distintas formas de manifestarse.


El crecimiento del volumen de pecado

fresco y activo, está bien expresado en

las formas de representación en curso,

reflejadas en líderes cada vez más

obscuros, corruptos y pecaminosos.


La crisis del sistema de valores

permite invisibilizar ciertos pecados

y hace que otros aparezcan como virtudes.


El éxito del engaño hace florecer

nuevos valores, aún más dudosos

que los que conocimos antes.


Es difícil establecer una relación

histórica entre aquellos pecados

y los de hoy. No podemos juzgar

hechos del pasado con valores del

presente.


Lo único cierto, a la luz de la Historia

que conocemos, bastante oscura por cierto,

es que el pecado existió siempre, y es una

de nuestras mayores conquistas, junto con

la conciencia.


Sin conciencia, no hay pecado, y todos

nuestros vínculos son hijos del pecado y

mantienen una relación entrañable con él.


Sólo se peca en relación a otros.

 

Erecciones libres

 

(Antenor Sideman)

 

Me voy a hacer tragar

estas palabras, prometí

para no repetir en vano.


Si te endilgás algo como

una frase que no te pertenece,

después se puede hacer lo propio


y acceder al goce de todas

las funciones y propiedades

de la repetición, sin merma

ni prurito.


Escribo, luego pienso

a través de lo escrito.


¿Qué importan los volúmenes

ociosos de piedras angulares

que se pierden?


Oigamos los consejos del maestro.

Rescatemos la palabra de los muertos

que para algo vivieron y para algo

murieron, como todo el mundo.


El que no tenga ningún pecado

que reconocer, que lance la primera

carcajada, aunque sea la última.

 

jueves, 5 de marzo de 2026

Contaminación soñada

 

 

(William Arsenio Pereyra)

 

No naturalices cualquier cosa

sin vacilar, como si fuera algo

natural.


Sería natural que vacilaras:

Hay pocas cosas naturales

a esta altura, ni las frutas

que consumimos lo son:


Conservan algo del sabor natural,

pero son producto de la ingeniería

humana, que sólo busca rendimiento.


Además, están tratadas con venenos

químicos en cantidad industrial.


Lo más natural, a esta altura, sería

sospechar de todo y limitar el consumo

de todo lo que nos sepa sospechoso.


La contaminación no tiene vuelta atrás,

y una de sus fuentes es la publicidad,

que nos inocula falsedades y mensajes

tóxicos, junto con ideología espuria

para hacernos consumir su basura.


La contaminación también está presente

en el lenguaje, incluso empieza por ahí:


Ellos estudian minuciosamente

las palabras que sirven como anzuelo

para capturar nuestra necesidad natural

de consumir.


La publicidad dispne de recursos

para controlar conciencias y capturar

la intimidad inapropiable del sujeto,

es decir el inconsciente, emisor del deseo.


Sin ir más lejos, ayer durante el sueño

de la tarde, me apareció una publicidad

de no sé qué aseguradora.


No voy a compartir el nombre: No quiero

publicitarla ni estoy seguro de recordarlo.

Pero el hecho confirmó lo que pensaba:

Ya no estamos seguros de nuestra privacidad

ni en el sueño.


También, me hizo recordar a Felisberto

Hernández y su “Muebles El canario”,

escrito hace un siglo.


Sé que mi sueño no es original, no lo pretendo.

Pero espero que ésto no se vuelva natural.

 

 
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