(Amílcar Ámbanos)
El
futuro ya llegó,
no
lo percibimos del todo
pero
una parte de este presente
ya
es pasado.
Hay
un cambio de época,
no
sabemos si será para siempre,
hay
cosas que nunca se saben
hasta
que ya pasaron.
Pronto
se cumplirá la profecía
del
poeta oriental, aquel francés
llamado
Isidore Ducasse y más
conocido
como Conde de Lautréamont:
La
poesía será hecha por todos.
¿Fue
un visionario? Lo cierto
es
que el trabajo humano ya está siendo
sustituído
por la tecnología, en forma
ventajosa:
La
I.A. se hace cargo del diseño
inteligente
del aparato productivo.
Herramientas
y máquinas
serán
manipuladas por otras máquinas
que
no necesitan descanso ni comida.
Las
fuentes de energía renovable
alimentando
la economía circular,
controlada
desde centrales inteligentes
sin
margen de error, darán lugar a un
nuevo
orden globalizado, donde las
fuentes
de trabajo serán un recuerdo
del
pasado.
El
trabajo, dejará de ocupar el centro
en
la vida de los humanos, ya no será
una
necesidad, ni habrá demanda de
fuerza
de trabajo para el hombre de
carne
y hueso.
Esto
significa un estadío evolutivo
en
el que el mundo no requerirá la energía
de
nuestros cuerpos, y todo funcionará
perfectamente
sin nosotros, obedeciendo
el
diseño inteligente del ordenador
en
continuo desarrollo.
El
problema principal, pasará a ser
la
ocupación del tiempo excedente
de
la comunidad de desocupados.
Es
natural que eso ocurra, ya que no estamos
acostumbrados
a disponer de nuestro tiempo,
desde
los inicios de la vida civilizada.
Salvo
el denominado tiempo libre,
un
segmento muy acotado en el que incluímos
tareas
de mantenimiento como comer, dormir,
y
el resto se destina a actividades distractivas,
vinculadas
al consumo y la disipasión.
Las
nuevas condiciones, redundarán en un
florecimiento
de las subjetividades, que
buscarán
expresarse en las formas permitidas,
dando
lugar a la multiplicación de opciones
para
la autopercepción genérica.
Además,
el incremento de la capacidad ociosa
producirá
una revaloración de la función
poética,
abriendo un horizonte ilimitado
donde
todo el mundo descubrirá al poeta
qu
llevaba adentro, pudiendo compartir sus
productos
a través de los múltiples canales
de
intercomunicación digital.
Habrá
algunos mejores que otros,
pero
con la ayuda de la Inteligencia Artificial.
Tods
podremos redondear poemas aceptables
y
hacerlos circular con emoción.
Como
es natural, cada uno incluirá su propio
espacio
publicitario.