(Tomás Mercante)
¿Cuántos vendepatrias necesita
la patria para acceder al mercado
en condiciones competitivas?
¿Basta con unos pocos
bien distribuidos en puestos clave?
¿Y si des damos el mandato y nos
clavan? ¿Cuántas veces nos clavaron
como para que sigamos insistiendo?
¿Cómo saber que están capacitados
para vendernos bien, poner en valor
la patria y obtener ofertas ventajosas?
Entre tantas opciones de vendepatrias
disponibles ¿Con qué herramientas
contamos para seleccionar a los más
idóneos y acceder al mercado patrio
con valores justos y sustentables?
¿Sólo nosotros sabemos en verdad
lo que valemos?
¿Acaso estamos en liquidación?
¿Qué hicimos mal?
¿Y el patrimonio público que queda?
¿Y nuestros activos transables?
¿Y los valores esenciales que siempre
defendimos dentro de lo posible?
¿Y nuestro valor histórico y geográfico?
¿Y la memoria histórica de nuestros
mártires?
¿Todo eso no vale nada, a la hora
de atraer inversiones’
¿Tenemos realmente los vendepatria
que merecemos?
Si aceptamos que la patria se negocia
porque es un bien transable y estamos
obligados a negociar, al menos que no
sea a cualquier precio:
Dejemos de confiar en improvisados
y procuremos que la tarea quede en manos
de los más aptos y capaces, antes que sea
tarde y no tengamos nada que vender.