(Nicasio Uranio)
Las cifras registran una leve
disminución en la tasa
de homicidios. A su vez, hay
un aumento en el número de
violaciones.
¿Un saldo positivo?
Las autoridades oficiales, a cargo
de la seguridad pública, no nos dicen
estamos matando menos, aunque
crecimos en el rubro violación.
Es curioso que siendo tan afectos
al uso de la primera persona del plural
en sus comunicaciones de propaganda,
no lo apliquen a todo.
¿No somos todos los que somos?
¿Seguimos avanzando, estamos creciendo
a valores aceptables?
¿Estamos aprovechando las oportunidades
para el desarrollo sustentable de nuestras
relaciones asimétricas?
¿Estamos aceptando lo que había
que aceptar? ¿Somos lo que aceptamos?
¿Lo que aceptamos nos transforma y lo que
negamos nos paraliza?
Pará, pará… ¿Somos los que matamos
o los que morimos? ¿Somos los mismos?
¿Somos todos víctimas y victimarios?
¿Somos todos cómplices de lo que aceptamos?
¿Somos cómplices de las violaciones que no
se ajustan a derecho’
¿Algo habrán hecho, así como nosotros, algo
habremos hecho para perder nuestros derechos?
¿Los únicos privilegiados eran los niños, sí,
pero no supieron aproveharlo correctamente
y ahora son punibles como todos nosotros?
¿Cómo sé que soy uno de nosotros?
Cuando el General lo dijo, levantó sospechas
y profundizó la división:
Todos somos divisibles, pero no podemos
sospechar de nosotros:
¿Qué pasaría con la unidad?
¿Qué clase de unidad somos?
¿Una unidad policlasista donde todos unidos
defendemos los valores que nos unen?
¿Son ellos o nosotros? ¿Somos más o somos
menos? ¿Cuántos somos a la hora de la cuenta
definitiva?
¿Cómo sé si soy uno de nosotros?
¿Nos resultan sospechosas algunas
de estas preguntas?