(Amílcar Ámbanos)
Ayer dí.
Hoy ya no doy,
no es mi día, hoy.
No soy lo que dí,
ni ésto que no doy.
Nadie es del todo lo que da,
ni lo que queda cuando no
se da.
Ayer me dí a darme
sin medirme:
Todo vuelve cuando se da, dicen
los predicadores del verbo, esos
dadores natos: Vuelve multiplicado
dicen, y dan su palabra. Hay que dar
sin esperar.
Dar es casi como amar,
aunque depende de las cualidades
de lo dado.
No importan las cualidades
del sujeto dado a dar, cualquiera
puede ser un buen dador.
Dar es una buena señal entre quienes
habitamos este mundo de dadores y
receptores.
Dar, es la mejor señal que podemos
dar para ser reconocidos. No importa
que no se reconozca: Basta saber que
damos y sabernos dadores.
Los predicadores del verbo, enseñan
que no se debe esperar señal alguna
de reconocimiento: Lo que demos
volverá multiplicado.
Se debe predicar con el ejemplo.
Doy un ejemplo: Mirá lo que te doy.