(Abel A. Borda)
Todo lo útil, provechoso
y provisto de interés, así como
todo aquello que facilita la vida
y la enriquece, es producto
de la sistematización.
Sintetizando, podría decirse
que todo lo bueno proviene
de un sistema.
La práctica sistemática de una
actividad cualesquiera dada,
pública o privada, produce
mejores resultados.
La producción de sistemas
no se detiene, y es uno de los
rasgos evolutivos exclusivos
de nuestra especie.
Nuestros sistemas más avanzados
tributan al sistema binario.
Un sistema es una organización
inteligente que economiza recursos
para obtener un fin determinado,
disponiendo los elementos y sus
movimientos, de modo de reducir
la pérdida de tiempo y energía en
el cumplimiento de funciones:
Una síntesis acabada del desarrollo
útil, que permite ahorrar esfuerzos
y avanzar en la carrera evolutiva
superando distintos desafíos.
La utilidad del desarrollo, radica
en el crecimiento de la economía
y en la riqueza del conocimiento
que produce.
El desarrollo de la utilidad
no tiene un fin preciso,
y es probable que no tenga fin:
La naturaleza humana es ajena
al conformismo, todos sabemos
que podríamos ser más útiles.
Todo lo bueno, tanto como lo útil,
tributa a algún sistema, que podría,
incluso perfeccionarse.
Hasta para escribir un buen poema,
quien lo emite se ajusta a un sistema,
aún cuando no lo sepa.
Es mejor saberlo: Ignorarlo no elimina
la dependencia creciente de los sistemas
que creamos, ni de los otros.
No se puede vivir fuera del sistema,
quien lo probó lo sabe.
Se calcula que cuando todo esté
debidamente sistematizado,
nos sobrará el tiempo para disfrutar
la vida útil.