(Eleuterio York)
Hablemos
de mi, dijo el Demiurgo
en
una entrevista exclusiva concedida
a
un pastor neuroevangélico en ascenso
en
su propia plataforma.
Hablemos
de mi, no creo que haya nada
más
interesante. Lo digo con toda autoridad
y
la mayor humildad, de la que sólo Yo
podría
jactarme, aunque no lo hago por una
cuestión
de humildad:
Soy
el que Soy, como es sabido, y no hay
nada
que no pueda. Nadie más que Yo
puede
decir imposible is nothing.
Pero
no quiero vanagloriarme de mi inglés,
no
me gusta esa lengua, ni vanagloriarme,
algo
que no necesito.
Mejor
hablemos de mi, que soy la única
fuente
de verdad y justicia, y aprieto pero
no
ahorco, si no es necesario: Estoy en mi
derecho,
siempre estuve a derecho.
¿Qué
más quieren saber de mi? No tengo
mucho
tiempo, aunque podría tenerlo todo
si
quisiera.
Para
hablar con propiedad, hablar de mi
es
hablar de Amor, de sacrificio y bondad
infinita,
aunque sé qeue muchos de ustedes
no
lo entienden.
Los
perdono, porque sé que son imperfectos
pecadores
recurrentes y porque Yo perdono
todo
porque así lo dispuse: El amor es así.
No
me arrepìento, no hay que arrepentirse
de
lo que se hace por amor,y menos por Amor
como
es mi caso. Sé que hay cosas que no
debería
perdonar, para ser justo, no tendría
que
perdonar tanto. Pero el Amor es más fuerte.
Confío
en que algún día todos se arrepentirán
de
todo y dejarán de pecar en vano.
El
amor es también una forma de conocimiento,
se
hace saber. Y en las cosas del amor, aunque
tenga
que aprender, nadie sabe más que Yo.
Es
todo.