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domingo, 8 de febrero de 2026

El pito y la teoría de género

 

 

(Mabel Pintos)

 

No hay que dar por el pito

más de lo que el pito vale,

dijo el líder neuroespiritual

empoderado.


Entre pitos y flautas, alguien

preguntó ¿Cómo podemos

establecer y conocer el valor

real?


Hacé como Marcelo: agachate

y conocelo. Le respondió un

tercerizado, mientras otros

festejaban el exabrupto.


No, corrigió el lider: El valor

depende del pito, de su estado,

funciones, antigüedad, capacidad

de adaptación y respuesta y todas

sus prestaciones.


-Bueno, pero seamos más específicos,

retomó aquel que preguntaba: ¿De qué

pito estamos hablando? Hay muchos

y diversos como para tomat uno genérico.

Necesitamos más información, queremos

saber más de ese pito.


-Bueno, no sé, yo sólo repito.

 

sábado, 7 de febrero de 2026

El humor es sospechoso

 

 

(Alí Carnazo)

 

No se escribe sin culpa

y sin vergüenza:


Hasta Nietzsche confesaba

su vergüenza por escribir,

aunque sabía que lo hacía

mejor que nadie.


Resuelto ese punto, somos

libres de hacer lo que deseemos

o escribirlo, a la sazón.


El humor es un recurso sospechoso

en la poesía, aunque no mucho más

que otros.


Se sospecha que algo oculta:

Ocultarse en el humor es un recurso

de baja estofa, hay otras formas de

hacerlo.


Otra cosa es usarlo en sentido inverso,

para desocultar lo que hay de sospechoso

en las palabras que nos rodean, algo que

sólo el humor puede intentar reflejar.


Hay distintas categorías de humor.

No todos tenemos los mismos reflejos

para acusar y percibir en profundidad

los múltiples sentidos que el humor

resuelve en una frase.


Aunque fracase, queda un resabio feliz,

ese placer efímero de haber llegado a

ese lugar donde nadie se atreve:


No hay nada que no se pueda demostrar

por el absurdo, dicen los que saben.


El humor, es también una forma

de resistencia, una burla a la solemnidad

de los poderes, puesto que rechaza toda

autoridad: El humor es peligroso.


Fuera de eso, no es nada, apenas un destello

sin causa que no alumbra ni encandila. A lo

sumo, puede revelar.


Si hablamos en serio, hay distintas formas

de humor, algunas comprometen más

neuronas de lo que el lector desea como

promedio.


El humor es diverso, no todo es diversión.

No se puede poner todo en la misma bolsa.


El humor es como el amor:


¿Cuántas formas conocemos?

¿Cuál es el verdadero?


Si no se sabe, es mejor abstenerse

y no despertar sospechas.


Yo no creo en el humor a primera vista

ni creo en el humor como recurso,

no lo necesito:


No tengo nada que ocultar.


 

jueves, 5 de febrero de 2026

Un sueño saludable

 

 

(Saverio Langer)

 

Hay quienes procuran capturar

los sueños y los vuelcan en algún

papel al despertar.


Apuestan a ese recurso como fuente

para un proyecto literario o poético.


Yo escribí siempre, pero nunca creí

mucho en la utilidad de ese residuo

onírico.


Es irónico, pero un sueño mi hizo

revisar mi posición:


Cuando uno encuentra la posición

correcta, el cuerpo se relaja y el sueño

puede ser placentero (dentro de las

posibilidades de los sueños)


Con placer, junto a otros vecinos,

revisábamos la basura de un super

chino, prolijamente distribuida y

separada:


Había distinta clase de productos,

en perfecto estado. No había disputa

entre nosotros, cada cual examinaba

y elegá sin premura, en armonía y

sana camaradería.


Yo tenía una bolsa, y después de una

visión panorámica, mi atención fue

atraída por el ajo: Múltiples cabezas

de distinto tamaño, en su mejor momento


yacían al alcance de mi mano, invitándome

a tomarlas. No me cansaba de reclutar

cabezas blancas o violáceas a destajo

y embolsarlas a puro regocijo.


Un sueño sano, nada hay más sano que el

ajo, para el consumidor sano. ¿Quién no

conoce sus propiedades?


Son muchísimas, y todavía se siguen

descubriendo.


Esos son los sueños que merecen ser

rescatados: Puros, sanos y sin doble

mensaje ni efectos especiales.


Con ésto tengo que hacer algo, no es

un sueño más. Me dije antes de ponerme

a picar ajo.

 

miércoles, 4 de febrero de 2026

Usos y aplicaciones

 

 

(Amílcar Ámbanos)

 

Usaba uvas como habas

sin contratiempos.


Aunque también, por el contrario,

usaba habas como uvas.

si era el caso: No se rehusaba.


Sabía lo que usaba, no le daba igual

y sabía que no es lo mismo usar uvas

como habas, que habas como uvas.


Conocía los usos, funciones

y propiedades en todas sus opciones

funcionales.


Podía usar habas como uvas

sin perder ubicación en el sentido

habido, que es uno e indistinto:


Funcionaba. Sabía qué funciones

y ritmos toleran la inversión, y

usaba lo que sabía que funcionaba

para repetirlo.


Fueran uvas o habas, desdeñaba

a Pitágoras como a los escolásticos

y los presocráticos.


Sabía cómo usar lo que funcionaba

para repetirlo: Así es como funcionan

los hábitos, los hombres y las habas

que se cuecen como uvas maduras.


Sabía más de lo que usaba

pero no usaba más de lo que sabía:


No se rehusaba a invertir y repetir

esta función, pero no abusaba.

 

La proteína silvestre

 

(Periferio Gómara) 

 

La proteína silvestre es rica

en beneficios y propiedades

naturales.


Aunque hay que tomar algunas

precauciones para su consumo:


Nada es del todo saludable

para todos.


Esta proteína no es la excepción,

tiene sus contraindicaciones:


salvo que sea tratada y elaborada

con los proceos adecuados para su

adaptación, sólo resulta apta para

organismos naturales o asilvestrados.


Sin esa condición, su consumo está

restringido.


Se trata de evitar las consecuencias

de los consumos problemáticos, un

criterio saludable para los consumidores.


Nada es consumible para todos.

 

martes, 3 de febrero de 2026

Sentimientos animales

 

 

(Carlos Inquilino)

 

El sentimiento en humanos

es ambiguo y provisorio:

Está sujeto a condiciones

espacio temporales, entre otras.


Tal vez el amor materno

sea el único incondicional,

pero la madre es provisoria,

podemos afirmar, y tarde o

temprano nos abandona.


En cuanto al amor propiamente

dicho, para quienes creen en sus

propiedades, tiene un momento

de intensidad. Luego declina y

se desdibuja, para transformarse

en otra cosa.


Otra cosa ocurre en los animales

no humanos: Gatos y perros nos

profesan un amor incondicional

hasta el último suspiro.


La diferencia entre ellos, radica

en el uso del sentido de pertenencia:

El perro siente que nos pertenece,

el gato, que le pertenecemos.


En ambos, el amor se verifica y

permanece inalterable en el tiempo:


No es casual que existan tantos poemas

dedicados a ellos. Yo tengo un libro:

Cien poemas de gatos”, y seguro que

hay muchos más (Yo mismo escribí

algunos)


Pero nosotros renegamos de la condición

animal, y no pertenecemos al reino de lo

incondicional.


Somos animales más complejos, con un

sentimiento de propiedad muy desarrollado,

aunque el sentid de pertenencia suele ser

provisorio, no podemos prever su duración

porque no la conocemos.


Es un sentido engañoso: Hay quienes siendo

parte de una clase, sienten que pertenecen a

otra.


Como ejemplo provisorio, conozco personas

que reconocían pertenecer al campo popular.

Cuando ese campo fue manipulado y alterado

genéticamente, se encontraron en una situación

incómoda y paradojal:


El campo popular los había abandonado

y no sabían a qué pertenecían, ni a qué

pertenecer. La contaminación sustentable

era irreversible.


La liberación de las fuerzas productivas,

el desarrollo de las industrias del conocimiento

y los recursos semánticos de diseño, redujeron

todas las aspiraciones populares al dudoso

discurso populista.


El pueblo dejó de percibirse como sujeto

histórico y producir sentido de pertenencia,

para pasar a ser un significante sospechoso.


¿Hubo traición o defección en la conducción

populista? ¿O hay que leerlo como otra muestra

de nuestra condición humana, con sus pasiones

efímeras y sentimientos pasajeros?

 

lunes, 2 de febrero de 2026

No sé si era su voz (Propiedades del discurso propio)

 

 

(Florencio Cusenier)

 

Les habló con el bolsillo

y le contestaron con el corazón.


Pensó que los tenía en el bolsillo

y se agrandó, se agrandó, así:


con esa grandilocuencia inigualable

propia de los grandes, esos líderes

que interpretan el sentimiento de su

pueblo y las necesidades que los unen.


Cada palabra que encadenaba

en su discurso por cadena oficial,

lo agrandaba más. Los tenía en el

bolsillo, pensó.


No sólo pensó, también sintió:

en ese orden.


Esa grandeza lo elevaba por encima

de cualquier líder popular que se le

pusiera a la par, que no eran muchos.


Sólo los grandes líderes consiguen

esa identificación hecha pasión, esa

respuesta unánime y unimembre:

¿Qué otra cosa es la unidad?


Pensó mientras continuaba agrandándose

como un bolsillo infinito. Pensó y sintió,

en ese orden:


Un verdadero líder no se hace, nace

y luego crece como el sentimiento popular

que sólo un líder como él puede conducir

y controlar. 


Ya no necesitaba elevar el tono de la voz

para seguir creciendo, agrandándose, y

embolsar esa adhesión incondicional 

y masiva de su pueblo.


Era el elegido, sólo él, el único capaz de

expresar en su voz, y su sonrisa carismática

la voluntad popular. Pensó y sintió, en ese

orden.


Y se agrandó otro poco, se agrandó tanto

que el bolsillo se hizo corazón y comenzó

a latir como si fuera un compañero.


Un corazón que no paraba de crecer

y se movía con grandeza, tan grande que

no le cabía al cuerpo, ni a ninguno de sus

bolsillos.


Un corazón, pensó: Esa tripa, pensó:

Esa víscera ridícula que un buen día

explota y chau. Pensó, sintió, en ese

orden.


(Primero hay que pensar, después sentir,

y al fin andar sin argumento)


Los sentimientos populares son inexplicables,

como todos, pensó para sí, poseído por esa

grandeza inconmensurable que supo unir

a tanto desposeído. 

 

 
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