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domingo, 19 de abril de 2026

La nueva alianza

 


(Amílcar Ámbanos)

 

Aliados abnegados como hormigas,

hormigas alineadas aliadas

o enemigas que resbalan, se escabullen

de los dedos como alianzas o agua

sin beber y sin fundamentar.


Aliados alelados como hormigas

voladoras que se elevan altamente.

Aliados elevados a la divina potencia

de la sana providencia: nuestra aliada.


Aliados invisibles, divisibles, devastables

transpiran transparencias subvaluadas

para que otro venga y las subvierta

con valor y subordinación concomitante.


Militantes del mundo ¡uníos!

Uníos los unos a los otros

sin líderes ni causas, fuera de toda causa

que merezca liderarse, como hormigas

abnegadas, muertas o vivas.


Aliados verdaderos de la gloria.

Aliados de la gloria verdadera,

pasajera como el vaivén de las hormigas

que vienen y van, de casa al trabajo

y del trabajo a casa.


Van y vienen en actitud sospechosa.

¡Oh, militante! Aliado o enemigo

¿El hormiguero fracasó?


Lidérate a ti mismo: Seamos líderes,

que los demas no importan nada.


Tenemos todo por importar.

 

sábado, 18 de abril de 2026

La ameba y el amor

 

 

(Pandora Williams)

 

Éramos pocos y parió la ameba.


-¿Perdón?


Bueno, no éramos, pero estaba la

ameba primigenia, madre reconocida

de toda la evolución y la selección

natural, y estaba sola, y parió.


-¿Perdón?


-Bueno, se dividió: no tenía otra opción

para parir. Estaba demasiado sola como

para aparearse para parir.


-¿Perdón?


-Está bien, no fue una parición propiamente

dicha, pero se reprodujo por división, que

era la única forma en que podía parirse.


-¿Perdón?


-Vea, al dividirse la ameba también se pare

a sí misma y se hace par, se duplica, que es

una forma de multiplicar y a partir de ahí

empieza todo


-¿Perdón?


-Arrancamos de ahí, a nosotros nos costó

miles de años conocer las propiedades de

la división y aprender a dividirnos como

Dios manda.


-¿Perdón?


-No seamos necios, estamos bien divididos

y esa evolución sólo fue posible a partir de

la ameba, esa célula madre que nos parió, y

gracias a la cual estamos acá, cambiando

estas palabras.


-¿Perdón?


-Bueno, sí, el intercambio desigual está

históricamente aceptado y adoptado como

el más útil. La evolución demostró que

las relaciones asimétricas impulsan el

crecimiento de la economía y son las más

apropiadas para el desarrollo.


-¿Perdón?


-Perdonemé: el desarrollo sustentable, que

expresa la evolución alcanzada. La misma

que nos hizo capaces de pedir perdón, y

perdonar a nuestros deudores, lo que nos hace

únicos e irrepetibles.


-¿Perdón?


-Bueno, tampoco podemos perdonar todo,

no somos dioses, pero al menos sabemos

pedir perdón: Ningún otro animal lo hace,

que yo sepa.


-¿Y qué sabe de los animales?


-No mucho, pero creo que todos los animales

merecen nuestro perdón, aunque no sé si son

capaces de perdonarnos, ni si lo merecemos.

 

Divisiones libres

 

 

(Aparicio Custom) 

 

En el mundo libre

también existe la división

en clases, y funciona

aceitadamente.


¿Sabés por qué?


Porque son divisiones libres.


Una cosa es la división impuesta

bajo regímenes autoritarios que

no respetan derechos, y otra


cuando se ejerce como una práctica

libre, por propia voluntad del cuerpo

social, ese tejido divisible.


La lucha de clases no existe

en el primer mundo, pues la división

es consensuada libremente, y nadie

queda afuera: están todos conformes.


En el otro, la lucha de clases no existe

porque no se permite: La autoridad

ejerce un control riguroso y condena

los excesos, logrando el autocontrol:


El hombre tiende a resignarse ante

la autoridad y no arriesga lo que tiene

por luchas vanas.


La lucha de clases no existe

en el mundo de hoy, se puede afirmar

sin temor, con toda libertad: Es algo

que ha sido superado con la evolución.


Pero pertenecer al mundo libre

tiene sus beneficios, como se sabe.


Pertenecer siempre tiene algún beneficio,

sin desmedro del beneficio imaginario.

 

viernes, 17 de abril de 2026

El optimismo como recurso

 

 

(Pascual Rambler)

 

Nunca miro para atrás,

confieso que no:


Eso no conduce a nada, no se

puede cambiar el pasado,

como dice el dicho:


Lo pasado, pisado. Hay que hacer

borrón y cuenta nueva y mirar

para adelante.


Ahora estoy escribiendo un poema

nuevo. No es muy distinto de los

que vengo haciendo hace años, pero

es nuevo, y eso cambia todo.


La novedad es siempre una promesa

de superación:

Nadie insistiría en repetir lo que ya

hizo si no aspirara a otra cosa.


El ejercicio metódico de la continuidad

brinda confianza al practicante:

Cuando uno sabe lo que hace, no mira

para atrás, ni necesita.


Puede escribir el mismo poema

un sinnúmero de veces; la cantidad

no cuenta si mantiene la calidad,

algo que sólo asegura la repetición,

que es hija de la fe.


Es posible que ésta no sea la mejor

versión, pero no tiene por qué ser

la última:


Cada poema que se emite

es una nueva oportunidad.

 

Aliados de la gloria

 

 

(Carlos Inquilino)

 

Las curtiembres produjeron

unas cuantas fortunas.


Desafortunadamente, esa riqueza

no derramó nada, nada más que

contaminación, que es lo que nos

queda.


Siempre fuimos un país ganadero,

desde antes de independizarnos

gracias a nuestros granaderos

aliados de la gloria.


También el granero del mundo,

supimos ser. Pero eso es historia:


Ahora importamos zanahorias

y no nos da el cuero

ni para comer un bife.


Ya estamos curtidos, es cuestión

de adaptarse y reconvetirse:


Nos invitan a descubrir nuevos

sabores ¿Probaste la carne de burro?


Es magra, bastante tierna y contiene

todos los aminoácidos esenciales.

¿Cómo sabe?

A la larga te acostumbrás.


Las curtiembres siguen contaminando,

pero produjeron unas cuantas fortunas.


Tuvieron su momento de gloria,

como nuestros granaderos que quedaron

en la historia.


Ahora quedan pocas, las inversiones

tienen su momento, y el cuero fue cediendo

protagonismo: resultó que al fin era

un material reemplazable, como todos.


Todos tenemos todavía algo de cuero

en alguna parte del cuerpo, hasta su

abandono definitivo.


Quedaron las fortunas, y sus herederos

que habrán sabido reinvertirlas

y multiplicarlas, como suele suceder.


Y nos queda el pasivo ambiental,

ese derrame de efluentes tóxicos

que representa el costo natural

de la producción de fortunas.


Pero ya estamos bastante curtidos:

Tenemos una historia rica 

en enriquecimientos lícitos e ilícitos.

 

jueves, 16 de abril de 2026

El parásito renegado

 

 

(Ángel Salvapiedra)

 

El parásito no se autopercibe.

Orgánicamente, está integrado

y cumple una función social,

como la propiedad.


El parásito renegado, más allá

de la contradicción semántica

que expresa, existe y se desarrolla

bajo ciertas condiciones.


La condición parasitaria, puede

mutar, como es sabido y conocido:

Un parásito puede abandonar un

organismo e incorporarse a otro

que lo ofrezca mayor utilidad.


No podemos renegar de nuestros

parásitos, más allá de las disquisiciones

sobre el sentido de propiedad y el

sentimiento de pertenencia, no dejan de

sernos constitutivos.


Todo cuerpo orgánico es un estado

provisorio, con su propio metabolismo,

apto para hospedar a otros.


Hay parásitos buenos y malos, ambos

cumplen un servicio y unos son más

necesarios que otros.


Pero todos los que viven del estado

son parásitos.

 

¿Tiempo cumplido?

 

(Vicente Oiran)

 

Pudo haber habido un exceso

de tiempo recuperado.


Las críticas apuntan al árbitro,

señalando la intención de ofrecer

una oportunidad a quienes

estaban en desventaja.


Es posible, pero además de ser

la autoridad máxima, ese hombre

es también un ser humano, con

sus contradicciones y sus emociones,

es decir con sus debilidades.


Ahora bien

¿Está mal mostrar empatía con el

perdedor, solidarizarse con el más

débil?


¿No es, más bien, un gesto humanitario

y altruísta? ¿Acaso no está ahí para

impartir justicia?


¿Qué es, la justicia, sino una oportunidad

para hacernos mejores, o al menos más

humanos?


¿Está mal tenderle una mano al caído,

darle otra oportunidad al que está abajo?


¿Es injusto recuperar un poco más

de lo perdido? ¿Cometió un exceso?


¿Juzgamos todos los excesos cn la misma

vara? ¿Cuál es el verdadero exceso, la vara

verdadera?


Yo tengo la mia, que seguramente no es la

misma de los que insultan a ese servidor

de la justicia. No lo juzgo, para eso están

las instituciones y los cuerpos colegiados.


Antes de juzgar, prefiero hacer tiempo.

 

 
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