(Epifanio Weber)
Hice un zafarrancho de poema.
Es decir, como si fuera un poema
pero de mentira, una fantasía.
Es una práctica que aprendí
en el ejército, cuando servía
esa obligación:
Ahí es común el zafarrancho
de combate, que consiste en montar
la escena de un combate imaginario,
donde cada uno ocupa su puesto
en un despliegue de hombres y armas
que remeda el combate, mientras
suenan disparos con fuego de artificio.
Esta actividad constituye un verdadero
ensayo, que recrea las condiciones
supuestas del combate real.
El zafarrancho de poema, es también
un ensayo: Una puesta en escena de
lo que podría ser el poema, si no fuera
un ensayo: esta mera fantasía.
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