(Amílcar Ámbanos)
La oxitocina, conocida como
hormona del amor, puede jugar
un papel importante en las lesiones
del corazón, contribuyendo a la
regeneración de los tejidos.
El amor no es sólo un juego:
Puede hacer feliz a quien lo da
y lo recibe en partes iguales,
y dar sentido a vidas que lo perdieron
o nunca lo tuvieron. Pero también
puede destrozarte el corazón:
Nada es seguro en el amor,
nadie sabe cuánto dura, ni qué es.
¿Hay que darse al amor?
Sí, no hay que quedarse con lo que no
se sabe. Por lo que sabemos, venimos
a dar y a recibir, en distintas proporciones.
Pero lo más saludable, antes que darse
al amor, es darse a la producción
de oxitocina, con amor y en cantidad
necesaria como prevención.
El amor es sanador, todo lo cura,
menos la falta de oxitocina.
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