(Alí Carnazo)
Podría haber sido un niño prodigio,
pero no supe prodigarme lo suficiente.
Tal vez, no estuvieran dadas
las condiciones, o no aproveché
las oportunidades oportunamente.
Es cierto, también podría haber sido
un deportista de elite y saborear las
mieles de un éxito más que merecido.
Pero carecía del fuego sagrado, no
tenía hambre de gloria, ni contracción
al esfuerzo físico del trabajo superador.
Podria haber abrazado las armas
y haber coronado una carrera militar
brillante, pero no disponía de voz de
mando ni aptitud, y la vocación de servicio
me resultaba ajena, salvo la parte del vicio.
Condiciones no me faltaban.
Creo que de haber tenido una vocación
bien definida desde el principio, ahora
estaría haciendo algo útil, en lugar de
escribir ésto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario