(Lucanor Armas)
El que piensa, pierde,
reza el último lanzamiento:
Una consigna que ya es tendencia,
mostrando niveles de aceptación
pocas veces alcanzados, diseñada
por los profesionales de la usina
del pensamiento de la gestión.
Este mensaje, es parte de una
campaña de concientización
sobre las ventajas de reducir el
tiempo que se pierde al pensar
lo que ya fue pensado y está
funcionando correctamente.
La neurociencia cognitiva, con el
aporte de la IA, está desarrollando
estos productos de fácil acceso e
impacto emotivo, para visibilizar
la importancia de la acción directa,
eliminando la intermediación del
pensamiento consciente, allí donde
no es necesario, optimizando el
rendimiento del capital humano,
en las distintas actividades que aún
requieren alguna participación humana.
El éxito obtenido por esta propuesta
superadora, demuestra una vez más
la utilidad del diseño inteligente y el
trabajo interdisciplinario para generar
las herramientas adecuadas:
Una frase de cuatro palabras
puede concentrar más sentido positivo
y útil que un fatigoso libro de Historia
(Una de las asignaturas que perderán
su condición curricular, por no haber
podido mostrar ninguna utilidad)
El que piensa, pierde: La concentración
multiplica las posibilidades del sentido.
La concentración es desarrollo:
Vamos hacia un mundo cada vez más
concentrado, no es para pensarlo mucho.
Las pequeñas cosas son las que pueden
cambiar el mundo.
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