(Antenor Sideman)
Ángeles anómalos,
discontinuados y perdidos,
líquidos o escuálidos
haciendo sus monadas:
entreteniendo a los ausentes
con su canto entrecortado
fluyendo en borbotones tristes
e irregulares como mayonesa
cortada.
Lo cierto es que cumplen
y prometen con abnegación
esta función, sin esperar el
favor del público.
No esperan recibir aprobación
más que la de sus mentores,
que callan otorgando.
Callar nos es a todos otorgado,
pero los ángeles suelen pasar
desapercibidos:
Se parecen a otras criaturas
ya que suelen adoptar formas
corpóreas de animales como
nosotros.
Sólo que tienen una falange menos.
Pero nadie se las cuenta, como se
advierte:
¿Quién perdería el tiempo en eso,
habiendo tantos cuerpos y objetos
sospechosas de interés general?
Los ángeles nunca fueron noticia,
no hacen nada para atraer inversiones.
Entre las ausencias notables
alguien reflexiona sin emocion:
La vida de los ángeles es azarosa,
a veces, lo anómalo es lo más sano
que se puede encontrar en este mundo.
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