(Abel A. Borda)
No sabía lo que hacía,
pero tenía experiencia,
y no me inquietaba
como para dejar de hacerlo.
Me sentía contenido, en casa
nadie nunca supo bien que hacía
y acá estamos, no tenemos quejas:
funcionamos bien así, cada uno
en lo suyo.
Los mayores, entendemos
que no hay nada que hacer:
una vez superada la condición
activa pasamos a ser un pasivo
y dejamos hacer a los que pueden,
aunque no sepan lo que hacen:
Cada uno tiene que hacer su propia
experiencia, después es tarde y no
se puede hacer nada.
La experiencia es un trámite
que no se transmite, y es lo único
que vale.
Yo ahora sé muchas cosas que antes
no sabía, y hacía sin saber: No sabía
lo que hacía.
Ahora, tal vez podría hacerlo mejor,
a sabiendas de toda esa experiencia
acumulada.
Pero no me inquieta, no necesito hacer
mucho más de lo que hago.
Hay que saber dejar lugar a otros,
aunque no sepamos qué harán.
Igual lo vamos a tener que dejar,
no hay nada que hacer.