(Serafín Cuesta)
Siempre hubo causas perdidas
disponibles.
Lo mismo que religiones,
no sé si son suficientes
¿Podría haber más?
Sospecho que sí, son parte
del desarrollo, pero no estoy
en condiciones de responder:
Cada uno se abraza a lo que puede,
algo hay que abrazar. ¿O a qué
venimos?
Yo sólo respondo por mi,
y hasta ahí nomás:
Estamos cambiando todo el tiempo.
No son tiempos de respuestas
ni de definiciones, no hay tiempo
para preguntar mucho.
¿Quién va a preguntarse
por las causas perdidas?
¿A quién le interesa saber cuántas
son?
Estas cifras son siempre provisorias
mientras nos sigamos desarrollando.
Habrán sido útiles alguna vez, pero
perdieron consistencia y fueron
reemplazadas por otras.
Se perdieron es porque no estuvieron
a la altura, no acompañaron el ritmo
de nuestro desarrollo.
Ahora, cada uno es libre de abrazar
la causa que desee, antes o después
que se pierda.
No sé, uno propone y Dios dispone.
Hay bastantes dioses disponibles,
pero hay que saber elegir: Algunos
ostentan una trayectoria difusa
y están bastante flojos de papeles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario