(Alí Carnazo)
Siempre tuve mis inclinaciones,
son las mismas que aún conservo,
me inclino a creer.
¿Pero son las que eran, o no son
más que sus pálidos reflejos?
¿Acaso yo tampoco soy aquel
que ayer nomás sabía inclinarse
sin perder la compostura, el eje,
el equilibrio, en fin: la dignidad?
¿Fue juventud la mía?
¿O sólo una inflexión fugaz
en la debida contracción a observar
parámetros biológicos dudosos?
Y ahora que la evoco,
hundido en mi quebranto
¿Qué hacer con lo que queda
de futuro bajo esta inclinación
residual?
¿Buscaría mis mejores ánglulos
en los vértices del pasado?
Todo estái gual,
me repito para engañarme:
Siempre tuve inclinaciones engañosas,
me inclino a creer.
Pero no puedo inclinarme como antes,
mis inclinaciones son las mismas,,
mis articulaciones, no.
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