(Florencio Cusenier)
Hay mujeres que se cuidan.
Otras, no tanto; prefieren vivir
expuestas al descuido.
Algunas se cuidan en exceso,
son cuidadosas hasta el último
detalle, para evitar contratiempos.
Otras, se permiten algún que otro
descuido de vez en cuando.
Con el tiempo, sobreviene una
relajación en los cuidados, hasta
que se abandonan definitivamente.
Hay que tener cuidado con los juicios
definitivos: yo no juzgaría si alguien
se cuida de menos, o de más.
Cada uno decide sobre su cuerpo
y los cuidados que merece, o cree
merecer: Cada cuerpo es distinto
y único.
Uno trata de ser cuidadoso
en ese sentido, yo respeto el cuidado
ajenos en su diversidad, si bien nunca
fui de cuidarme mucho:
No creo en los cuidados preventivos,
ni en los cuidados paliativos, aunque
soy respetuoso y no emito juicio
sobre quienes se los prodigan.
Sé que los cuidados son cosa de mujeres
pero me cuido de decirlo, podría no ser
interpretado en el buen sentido. Hay que
cuidarse de quienes malinterpretan.
Ahora, si hubiera sido mujer,
no sé si me habría cuidado tanto.
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