(Amílcar Ámbanos)
Aliados abnegados como hormigas,
hormigas alineadas aliadas
o enemigas que resbalan, se escabullen
de los dedos como alianzas jabonosas
o agua sin beber y sin fundamentar.
Aliados alelados como hormigas
voladoras que se elevan altamente.
Aliados elevados a la divina potencia
de la sana providencia: nuestra aliada.
Aliados invisibles, divisibles, devastables
transpiran transparencias subvaluadas
¿para que otro venga y las subvierta
con valor y subordinación concomitante?
Militantes del mundo ¡uníos!
Uníos los unos a los otros,
no hace falta un comandante.
Uníos sin líderes ni causas, por fuera
de toda causa que merezca liderarse, como
hormigas abnegadas, muertas o vivas.
Aliados verdaderos de la gloria.
Aliados de la gloria verdadera,
pasajera como el vaivén de las hormigas
que vienen y van, de casa al trabajo
y del trabajo a casa.
Van y vienen en actitud sospechosa.
¡Oh, militante! Aliado o enemigo
¿El hormiguero fracasó?
Lidérate a ti mismo: Seamos líderes,
que los demás no importan nada.
Tenemos todo por importar.
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