(Pandora Williams)
Éramos pocos y parió la ameba.
-¿Perdón?
Bueno, no éramos, pero estaba la
ameba primigenia, madre reconocida
de toda la evolución y la selección
natural, y estaba sola, y parió.
-¿Perdón?
-Bueno, se dividió: no tenía otra opción
para parir. Estaba demasiado sola como
para aparearse para parir.
-¿Perdón?
-Está bien, no fue una parición propiamente
dicha, pero se reprodujo por división, que
era la única forma en que podía parirse.
-¿Perdón?
-Vea, al dividirse la ameba también se pare
a sí misma y se hace par, se duplica, que es
una forma de multiplicar y a partir de ahí
empieza todo
-¿Perdón?
-Arrancamos de ahí, a nosotros nos costó
miles de años conocer las propiedades de
la división y aprender a dividirnos como
Dios manda.
-¿Perdón?
-No seamos necios, estamos bien divididos
y esa evolución sólo fue posible a partir de
la ameba, esa célula madre que nos parió, y
gracias a la cual estamos acá, cambiando
estas palabras.
-¿Perdón?
-Bueno, sí, el intercambio desigual está
históricamente aceptado y adoptado como
el más útil. La evolución demostró que
las relaciones asimétricas impulsan el
crecimiento de la economía y son las más
apropiadas para el desarrollo.
-¿Perdón?
-Perdonemé: el desarrollo sustentable, que
expresa la evolución alcanzada. La misma
que nos hizo capaces de pedir perdón, y
perdonar a nuestros deudores, lo que nos hace
únicos e irrepetibles.
-¿Perdón?
-Bueno, tampoco podemos perdonar todo,
no somos dioses, pero al menos sabemos
pedir perdón: Ningún otro animal lo hace,
que yo sepa.
-¿Y qué sabe de los animales?
-No mucho, pero creo que todos los animales
merecen nuestro perdón, aunque no sé si son
capaces de perdonarnos, ni si lo merecemos.
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