(Alí Carnazo)
Crecen las sospechas
sobre las malas decisiones
del pasado ¿Hubo consenso?
¿Había la cantidad de cómplices
suficiente parar legitimarlas?
¿Somos todos víctimas genéricas
o hubo una parte de las víctimas
que fue cómplice?
Ahora el daño ya está hecho:
enfrentamos una crisis sin precedentes
y peor que las anteriores.
Hay opiniones divididas: No es cuestión
de ponernos a buscar culpables, de ésto
se sale entre todos, uniendo esfuerzos y
mirando para adelante. El pasado ya pasó.
Otras voces reclaman justicia y castigo,
para que cunda el escarmiento y no vuelvan
los de siempre, y no vovamos a caer en el
error no forzado.
Sospechan que las voces complacientes
son cómplices o funcionales.
La polarización conspira contra el consenso
necesario para arribar a una resolución justa
y una decisión correcta, soberana y sensata.
La negociación fue ardua, pero al final
primó la sensatez y se decidió castigar
a los culpables, empezando por la cabeza:
Antes de ser pasado por las armas,
se le concedió una última palabra.
Y dijo: Paso.
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