(Amílcar Ámbanos)
El problema con los poemas
es que siempre hay algo
que uno no entiende.
Eso pasa con los buenos,
después están los otros
que lucen bien, son correctos,
prolijos, pero aburren:
Un mero juego con palabras
para exhibir cierta destreza
del autor.
No tienen ningún misterio:
Uno los lee y sigue siendo
el mismo.
Los que saben, dicen que los poemas
no son para entenderlos ¿Para qué
serían, entonces? ¿Para sentirlos, o
para sentir que no entendemos?
No sé, yo lo siento, pro uno quisiera
entender todo: ¿Para qué lee, si no?
¿No?
Al final lo entendí, y decidí dejar
de leer poemas, ya tenía suficiente
con eso. Y me puse a escribirlos.
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