(Serafín Cuesta)
Todos los cuerpos portadores
de bocas (una o más)
están condenados a perecer.
Aunque no mueran por la boca
como el pez, igual perecen
como peces.
La circulación de peces, bocas,
bocados y vocablos, es parte de
la normalidad de lo perecedero.
Una buena parte de los cuerpos
animados que circulan, contiene
bocas y otras cavidades:
Orificios de entrada o salida
dispuestos para entablar
su comercio con el mundo:
Un organismo de gran porte, cuyo
cuerpo voluminoso contiene todos
los metabolismos y sus bocas
en toda la diversidad, conocida,
acaso excesiva, y también perecerá-
Luchemos por la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario