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jueves, 28 de enero de 2016

Abrazar al azar

(Abel A. Borda)



Abrazo el día

como se abraza a un insecto

o dos,

           o más....


Hoy podría abrazar a todos los insectos,
mañana no sé -hay insectos que viven
un día,

            o dos,

o más-


Tampoco sé si sería correspondido


Días como este: inhóspito, tórrido, abrasador
son propicios para postergar todo

Hay que decidirse:
Hay quien decide y quien posterga decisiones
Hay decididos y postergados
Hay quien decide postergar,
y están los indecisos

Todos son parte del orden natural,
un orden que contiene todas las decisiones,
postergables e impostergables, justas e injustas,
soberanas o no, correctas e incorrectas.

Hay quien en un día abrasador
decide: hace un asado

(asadores, asados, casados, fracasados son parte
del orden natural)

Los insectos son parte del orden natural
como nosotros: todos somos biomasa,
pero los insectos gozan de superioridad numérica
(sólo las hormigas, sumadas, pesan más que toda
la biomasa humana)

No parece sensato subestimar a los insectos:
Nuestra compleja organización social, incluído
el Orden Simbólico, depende de ellos (se cree
que el Orden Simbólico es parte del Orden Natural,
aunque hay quienes afirman lo contrario)

Las hormigas presentan una curiosidad: las actuales
no se diferencian casi de las que convivían con los
grandes saurios, allá lejos en el tiempo. Algo que
pareciera contradecir la teoría de la evolución...

Comparten con nosotros la estructura clasista de sus
sociedades, la división del trabajo y hasta la
capacidad de cultivar su propio alimento...
Pero les faltó desarrollar el sentido de propiedad, que trae
consigo la noción de valor, tan útil como necesaria para
acceder a algún tipo de evolución que justifique el esfuerzo
(nada se obtiene sin sacrificio) y para poder evaluar y
discernir cuáles son las mejores decisiones, las mejores
inversiones, las mejores ambiciones...

(Claro que para eso hace falta el Orden Simbólico, 
 sin duda ha de ser esa falta lo que les impidió 
 evolucionar)

martes, 26 de enero de 2016

¿Evolución?

(Epifanio Webber)



No creo en la evolución del arte,
ni en la evolución de la necesidad
ni en la necesidad de evolución

La necesidad no produce arte
ni artistas: produce objetos
que producen más necesidades

El arte sigue siendo tan innecesario
como hace cincuenta mil años,
cuando no había conciencia

La conciencia del artista
no es mejor que otras

La conquista de la conciencia
es producto de la evolución,
algo que, como se puede observar,
no nos mejoró ni como especie ni
como individuos:

Somos seres sociales
que nos reconocemos como tales,
pero apostamos al individualismo

En cuanto al arte ¿Qué es el arte?
Se preguntaba el poeta y respondía:
Prostitución -Baudelaire sabía de lo
que hablaba, algo poco frecuente
en poetas:  era un asiduo frecuentador
de burdeles--

Todavía lo leemos, sigamos leyendo
a Baudelaire...

No creo en la evolución del arte
ni en el arte de la evolución:
demasiada basura nos venden
en nombre del progreso

Evolución y desarrollo
no son sinónimos

No creo en la evolución del arte
ni en en arte que se estanca:
Del agua estancada espera veneno,
dijo otro poeta (la Naturaleza ofrece
una variedad de venenos naturales,
pero no resultan suficientes para
nuestra aspiración evolutiva: producimos
otros, más eficaces, más sustentables)






sábado, 23 de enero de 2016

Frutos y aplicaciones del amor

(Ricardo Mansoler)


Si alguien tiene algo que disfrutar
soy yo
observó la fruta sin dejar de madurar
en la frutera

Frutas y frutos
reconocen diversa procedencia

Es procedente esta clasificación provisoria:

Frutos de la pasión
Frutos del azar
Frutos del bosque
Frutos del mar y
Frutos del amor (frutos dudosos: hay distintas
acepciones, pero no se sabe qué es el amor.
Hay clases de amor, y formas más o menos
manifiestas de expresarlo.
Se sabe que es un significante, fruto del orden
simbólico, como todos, y cada sujeto pone en él
lo que quiere, o lo que puede
Los animales que se encuentran fuera del orden
simbólico no conocen este sentimiento,
a excepción de aquellos que hace siglos se adaptaron
a la convivencia con humanos, comparten nuestra
intimidad y nuestros hábitos, aceptan la imposición
de nombres inverosímiles, y son parte de la casa (el
lenguaje es la casa del hombre)

El nombre es condición para el amor,
para hablar de amor hay que poder nombrar:
en condiciones naturales no podemos amar
criaturas innominadas ni seres innombrables.

Cuando mi gato llegó a casa, vivió sin nombre
durante algunos días. Se adaptó rápido al lugar
y a la vida familiar. Lo adoptamos: nos adoptó,
pero sólo cuando se convirtió en Fito lo pudimos
amar como se debe (uno puede tener afición por
los gatos, apreciar sus cualidades, sentir atracción
por sus modos sigilosos y sensuales y decir “amo
los gatos” en un sentido genérico, pero cada gato
es único e irrepetible y requiere un amor exclusivo
y excluyente -el amor es siempre egoísta- lo que
sólo puede ser posible con el nombre propio)

Al nombrarlo, se lo incorpora al Orden Simbólico,
y se establece el sentido de propiedad, elemento
axial en las relaciones humanas y en los sentimientos
más desarrollados:  pertenecemos a una especie que
cultiva el sentido de pertenencia.

(Los gatos tienen su propio lenguaje, es sabido, 
 pero el amor es humano  -acaso el sentimiento
 más humano, junto al sentimiento de propiedad-
 y por tanto egoísta)



 


viernes, 1 de enero de 2016

Incorporar

(Onésimo Evans)


Cabe agregar:
todo lo que sabemos
proviene de la agregación,

el verbo agregar es el que mejor
expresa la existencia de la materia
viva y autoconsciente: un verbo
que ha sido agregado a otros, en
algún momento de la evolución.

Es necesario agregar:
a medida que se evoluciona
se agregan nuevas necesidades,
lo que redunda en la agregación de
nuevos verbos.

El cuerpo de la lengua, está siempre
sujeto a nuevas agregaciones, como
todo cuerpo vivo -la vida es pura
agregación-

Los organismos vivos, son cuerpos que
incorporan, es decir agregan. Cualquier
criatura que se incorpora al mundo, es
tributaria de esta acción vital: debe
incorporar distintos elementos para tener
algún futuro.

Incorporar es introducir un cuerpo en otro:
Un cuerpo se apropia de otro y decide unirlo
-agregarlo- al suyo por incorporación
(perdiendo éste su condición provisoria de
unidad biológica)

Todo cuerpo orgánico
es una unidad provisoria

(todo lo que percibimos como unidad
tal vez lo sea)



 
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