(Abel A. Borda)
Abrazo el día
como se abraza a un
insecto
o dos,
o dos,
o más....
Hoy podría abrazar
a todos los insectos,
mañana no sé -hay
insectos que viven
un día,
o dos,
o más-
o dos,
o más-
Tampoco sé si sería
correspondido
Días como este:
inhóspito, tórrido, abrasador
son propicios para
postergar todo
Hay que decidirse:
Hay quien decide y
quien posterga decisiones
Hay decididos y
postergados
Hay quien decide
postergar,
y están los
indecisos
Todos son parte del
orden natural,
un orden que
contiene todas las decisiones,
postergables e
impostergables, justas e injustas,
soberanas o no,
correctas e incorrectas.
Hay quien en un día
abrasador
decide: hace un
asado
(asadores, asados, casados,
fracasados son parte
del orden natural)
Los insectos son
parte del orden natural
como nosotros:
todos somos biomasa,
pero los insectos
gozan de superioridad numérica
(sólo las hormigas,
sumadas, pesan más que toda
la biomasa humana)
No parece sensato
subestimar a los insectos:
Nuestra compleja
organización social, incluído
el Orden Simbólico,
depende de ellos (se cree
que el Orden
Simbólico es parte del Orden Natural,
aunque hay quienes
afirman lo contrario)
Las hormigas
presentan una curiosidad: las actuales
no se diferencian
casi de las que convivían con los
grandes saurios,
allá lejos en el tiempo. Algo que
pareciera
contradecir la teoría de la evolución...
Comparten con
nosotros la estructura clasista de sus
sociedades, la
división del trabajo y hasta la
capacidad de
cultivar su propio alimento...
Pero les faltó
desarrollar el sentido de propiedad, que trae
consigo la noción
de valor, tan útil como necesaria para
acceder a algún
tipo de evolución que justifique el esfuerzo
(nada se obtiene sin
sacrificio) y para poder evaluar y
discernir cuáles
son las mejores decisiones, las mejores
inversiones, las
mejores ambiciones...
(Claro que para eso
hace falta el Orden Simbólico,
sin duda ha de ser esa
falta lo que les impidió
evolucionar)