Translate

viernes, 23 de junio de 2017

Ejercicios

(Remigio Remington)



Un poema es siempre un ejercicio.
Todo poema, cualquier poema:
este ejercicio.

Ejercicio, es aquella práctica repetitiva en
la que se incurre para recrear alguna
aptitud o capacidad, con la ilusión de
hacer algo mejor.

La vida, es un ejercicio, como respirar.
Hay ejercicios para todo: fortalecer,
tonificar, reducir, o bien de mantenimiento
(mantener lo que se tiene puede ser una
buena aspiración)

Un ejercicio vano, no deja de ser un ejercicio.
Vano o inútil, son adjetivos cuyo valor reside
en expresar la falta de valor; sirven para calificar
aquello que no produce ni agrega valor.
(Sin valor no hay equivalencia, y en consecuencia
no hay intercambio: no hay nada que negociar)

Un poema es siempre un ejercicio.
La práctica de hacer poemas, es
un ejercicio vano: no crea valor ni produce
utilidad, ni genera nuevas fuentes de trabajo.
Hay que ser necio para hacer poemas,
habiendo tanto para hacer.
No está comprobado que esta práctica
sea adictiva, pero se sabe que hay un alto
índice de reincidencia.

Sin embargo, el poema, a diferencia de la acción
que lo produce, puede contener alguna utilidad
residual (como distraer a alguien de su práctica
repetitiva) y algo peor:

Dicen que un buen poema
inspira al lector a escribir otro.


martes, 13 de junio de 2017

Causas naturales

(Horacio Ruminal)



Las ocho personas más ricas del mundo
poseen tanta riqueza como la mitad
más pobre.

Los números no mienten ¿Una realidad?
No: sólo un dato de la realidad, el mundo
no se divide en mitades; una buena parte
dudaría sobre su pertenencia a cualquier
mitad. Toda división es arbitraria.

Los números no mienten, pero se pueden
acomodar a las necesidades, y servir
para sostener mentiras.

La realidad abunda en cifras tan diversas
como el volumen de información que
circula a una velocidad que casi no podemos
procesar.

El desarrollo de la comunicación nos torna
cada vez más dependientes: Sabemos que
disponemos de la información necesaria
para todo, y aún más.

Sabemos más: La información nunca es
neutral, recurrimos a aquellas fuentes con
las que podemos identificarnos.

Una realidad: Hay que saber discernir
entre causa y efecto.

Hay causas que se desconocen, pero eso
no significa que nos sean ajenas o que
podamos permanecer ajenos; por acción
u omisión solemos servir causas que desde
una lógica racional resultarían contrarias
a nuestra voluntad (la voluntad es propiedad
de la conciencia, que está sujeta a estímulos,
intereses y acciones del mundo exterior: no
es algo para confiar, menos aún aquellas
voluntades que se suman para hacer causa
común)

Ninguna causa es común, lo único común
es vivir sin causa. Luego hay causas propias
y ajenas a disposición, que cada quien abraza
o sirve con mayor o menor eficacia.

También, puede uno no reconocerse en ninguna
causa, y permanecer ajeno, sin abrazar ni servir,
observando con naturalidad una vida en plena
prescindencia (lo cual nos exime de la duda:
¿abrazamos causas o somos abrazados?
¿Hacemos propia una causa cualesquiera
o ella nos apropia?)

La propiedad, sigue apareciendo como una
buena causa, está en nuestra naturaleza
según algunos pensadores (y es lo que hace
que se valore el pensamiento propio).

También, es lo que permite que ocho personas
se adueñen del mundo y controlen nuestros
destinos como algo natural.

No creo en las causas naturales.


jueves, 8 de junio de 2017

Producto original

(Onésimo Evans)



Producto original, se lee en el celofán
del atado de cigarrillos; cigarrillos baratos:
el nombre, y hasta los colores de la marquilla
son un remedo de una marca conocida.

Se puede inducir la advertencia: Nos previenen
ante el posible engaño de los que medran con la
imitación fraudulenta. Hay que estar atento, no
todo es lo que parece: estamos rodeados de
objetos que no son más que réplicas de otros.
Estamos inmersos en un mundo ficticio y en una
cultura del simulacro. Hay que dudar de todo, como
advertía el filósofo alemán (¿sería alemán?)

(Recuerdo cuando en mi lejana adolescencia, le
había encargado a mi novia la compra de un
pantalón marca Levis, en Once -mi horario de
trabajo no me permitía hacerlo- Y para mi
sorpresa y decepción, me trajo un Robert Lewis,
una burda imitación. Me resigné y lo usé
copiosamente; no me quedaba mal, aunque la
diferencia de calidad era ostensible. Al fin, sin
haberlo querido, estaba contribuyendo a la
industria nacional… También, empecé a resignarme
a que mi destino estuviera signado por segundas
marcas y opciones alternativas, en fin, nada original)

Se hace difícil reconocer lo original, cada vez más.
Ni siquiera se puede confiar en la identidad de una
marca. Nuestra natural propensión a la fidelidad,
tiende a pasar por alto algo significativo: las firmas,
las empresas, suelen cambiar de dueño una y otra vez,
algo natural a las leyes del mercado.

Producto original:  Todo producto tiene un origen; 
hay una materia prima, provista por la naturaleza, y
una elaboración:  la intervención humana transforma
la materia en producto.
No somos los únicos organismos que producen, ni que
se organizan para producir;  hay especies que lo vienen
haciendo desde mucho antes.  Lo único original de que
podemos vanagloriarnos, lo que nos diferencia y nos
hace únicos,  es la adulteración, la capacidad de producir
objetos engañosos y reproducir falsedades.
Estamos rodeados de objetos y sujetos
que no son más que réplicas de otros.
¿Cómo distinguir el original?

El celofán es significativo: “Producto original”
Estos significantes dan cuenta que no sólo
imitamos y falsificamos lo original, sino también
la réplica, lo falso, que puede tornar original
dando lugar a nuevas y sucesivas falsificaciones.
En este punto, habría que abandonar toda pretensión
de originalidad y resignarse a compartir este estado
de incertidumbre donde todo cuanto nos rodea
es de procedencia dudosa o, en el mejor de los casos,
mera reproducción.

(Esta conclusión ya ha sido formulada)


 
Licencia Creative Commons
http//ahoraqueestasausente.blogspot.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.