sábado, 24 de febrero de 2024

Noches póstumas

 

(Nicasio Uranio)

 

Horas lábiles reposan

en la base del fermento

decantándose, que nutre 

las visiones trasnochadas de 

los débiles de espíritu.


Cae la noche, nunca dejó de caer.

Cae para todos, la noche,

puede caer en saco roto

sin que le importe, ni deje de serle

indiferente.


Entretanto, algún imbécil amanece

y te habla del espíritu, del goce

inmaterial y hasta puede convencerte

de eliminar la carne de tu vida.


La fantasía siempre encuentra dónde

desarrollarse, y la palabra es una fuente

de contagio.


Somos lo que no comemos.

No hay palabras para negociar, aunque

hay otras que no conocemos ni buscamos.


Son parte del mismo sistema, ese otro

metabolismo que no se come:


Nadie desciende del trabajo

de ninguno, pero todos nos reconocemos

descendientes, hasta cierto punto.


Descender es trabajoso, pero no hay

alternativa. La habilidad natural o

adquirida y la voluntad, no cuentan.


Confiamos en dejar alguna descendencia

algo más digna que nosotros:


No se necesita ningún fundamento para

confiar, y ningún motivo para descender.


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