(Rogelio Rogel)
No quise asalariarme.
No era mi vocación,
pero a falta de opciones
tuve que resignarme.
Te noto más adecentado,
me dijo un amigo asalariado
(ignoro si obedece a vocación)
Ahí reconocí el valor de saberse
asalariado. No importa el monto
del salario:
Puede que no alcance a cubrir
el costo de vida, ni la canasta básica
y parezca una miseria.
Pero es una seguridad, no hay tantas
y eso vale mucho en estos tiempos
de escasez de seguridades y valores.
Alcanzar la condición de asalariado
nos asegura la dependencia, que es
lo único que nos une a nuestros
semejantes:
sean asalariados, aspirantes,
descendientes, emergentes
o dependientes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario