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domingo, 31 de julio de 2016

Acumulación primaria

(Tomás Lovano)



La acumulación, el acopio, son términos
vinculados a la experiencia sumatoria
-la propia experiencia se inscribe en la condición
acumulativa,  una operación necesaria, cabe
agregar-  así como a la agregación excesiva u
ociosa -el ocio y el exceso son buenos socios-

La vida, en suma, no es más que un proceso acumulativo:
acumulamos experiencia, conocimiento, dudas y deseos,
éxitos y fracasos, pérdidas y ganancias. Todo se acumula
en la memoria, gracias a lo cual tenemos conciencia de
ese proceso acumulativo. Somos conciencia, un hecho
histórico surgido de la experiencia acumulada por una
cantidad de generaciones.

Venimos a sumar: Algunos sienten que su misión es la
suma, creen en el valor de la agregación y en el valor
agregado de esa voluntad sumatoria, aleatoria.
Suelen repetir, como para que nadie dude: vengo a sumar.

En suma, todos acumulamos: el acopio, la agregación
están en la esencia de la experiencia humana; toda nuestra
cultura es el producto de la acumulación histórica.

Todos, en algún momento da la vida hemos coleccionado
algo, o al menos deseado con mayor o menor intensidad
incurrir en alguna colección  -en todo caso, coleccionamos
deseos incumplidos- 

Más difícil es completar una colección:  Por diversos motivos
las colecciones se abandonan, más tarde o más temprano,
como la vida.  Otros heredarán la colección incompleta,
pero difícilmente la continúen o le asignen el mismo valor
que nosotros:  antes bien, intentarán su propia colección.

lunes, 25 de julio de 2016

Vida interior


(Onésimo Evans)



Hoy aumentó todo
mañana no sabemos,
no hay certezas,
no se puede afirmar nada,
se puede especular: la certeza
siempre viene de la angustia,
se puede especular: mientras
hacemos estas especulaciones
aumenta el costo de la vida.

El aumento del costo de la vida
genera inseguridad, aumenta la
violencia, aumenta la exclusión,
crece la indigencia, crece la especulación
y aumentan las utilidades de los bancos:
la usura es la actividad más redituable
y sustentable.

El incremento de la inseguridad
y la violencia, son signos de crecimiento:
la expansión de la población carcelaria
genera nuevos puestos de trabajo.
La seguridad privada, la especulación
inmobiliaria, la medicina prepaga
siguen siendo buenas opciones de
inversión.

En el interior, cada vez más jóvenes
se incorporan a las fuerzas de seguridad:
una forma de asegurar el porvenir,
acceder a un destino seguro.

El estado que promueve la vocación de
servicio, redobla la apuesta a futuro:
reduce el desempleo y combate la
inseguridad.

En el interior de cada uno,
más allá de la diversa vocación
hay un servidor del orden.

miércoles, 13 de julio de 2016

Poesía pura

(Estanislao Del Signo)



Poesía pura:
escribir en estado de pureza,
esperar,
que la pureza precipite
sin pedir.

El alma no es un pura sangre
-aunque se apure-
El alma del poeta nunca es pura
-aunque se entrene-
pero contiene información precisa
para acceder a la función.

La sangre es pura información,
información concentrada, poca sangre
es suficiente para conocer el estado
del paciente: qué le falta, qué le sobra.

Con el alma es más difícil
practicar una extracción segura.
No es cuestión de paciencia:
paciente o impaciente, el alma
del poeta nunca es pura.

(La pureza, es sabido, no se obtiene
como el reconocimiento, ni se produce
como el conocimiento)

El alma no es un surtidor
ni una glándula secreta.
No puede infiltrarse -ni ser infiltrada-
No hay sistema que apure su pureza,
o depurativo que garantice su eficacia.

Contiene información precisa
pero insuficiente para emitir buenos poemas.

La pureza, no es un fin en la escritura,
ni una buena aspiración o una posible meta:
Nunca es pura el alma del poeta,
-no conviene a los fines del poema
confiarle autonomía y dejarla sola-

Paul Valèry nos dejó esta receta:
El alma es siempre un mal poeta.


martes, 5 de julio de 2016

Persecución ociosa

(Dudamel Rambler)



Existen tan solo los perseguidos
y los perseguidores, los ocupados y los
ociosos: esta frase no me pertenecía,
ahora sí; habiéndola leído pude tomarla,
e incorporarla a mi cuerpo teórico o
retórico.

Apropiarse de frases y pensamientos ajenos
no es una ocupación menos digna que otras.
Apropiarse es una forma de compartir:
Lo que era de otro, ahora es también mío.

Compartimos un mundo signado por la
apropiación, la usura, la especulación, la
usurpación y otras pasiones: Todas remiten
al sentido de propiedad.

Casi todos los pensamientos que hoy
circulan han sido apropiados o derivan, o
son reformulaciones de otros.
Y casi todo lo que se emite, es para que
alguien lo comparta -compartir es una forma
de apropiarse-.

Los sabios emiten ideas nuevas, los necios las
expanden: Había escrito un poeta alemán; eran
otros tiempos, sabía haber sabios… Hoy no hay
ni resabios: la sabiduría es un atavismo, o un
anacronismo, no necesitamos ideas nuevas;
tenemos suficiente con interpretar las que hay.

La necedad se impuso por necesidad; nuestra
naturaleza expansiva privilegió la expansión
sobre la creación.
La propiedad adquiere formas más y más
concentradas: no necesitamos concentrarnos
demasiado para observarlo ni para obedecer
y compartir sus designios.

Es impropio de individuos sensatos, cuestionar
el movimiento expansivo del universo, tanto
como el sentido de propiedad: Sin él, no podría
existir el pensamiento propio, como tampoco los
sentimientos más nobles que distinguen al animal
humano: la compasión y el amor propio.

No sé qué producir, vacilo: hay tantas formas
de producir como productos innecesarios.

No sé qué coleccionar; vacilo: coleccionar es
trabajoso (y el valor de una colección no suele ser
reconocido más que por otros colectores)
Coleccionar es distraerse, e incluso
apasionarse con la distracción.

Pero gracias al desarrollo del pensamiento
complejo y al pensamiento propio, puedo
profundizar y superar el efecto paralizante
de la duda:

Si hubiera algo que valiera la pena producir,
no dudaría.
Si hubiera algo que valiera la pena coleccionar,
no vacilaría.

“Existen tan sólo los perseguidos y los perseguidores,
los ocupados y los ociosos” :

Si hubiera algo que valiera la pena perseguir, yo estaría
ocupado persiguiéndolo (y no podría valorar el ocio,
las ventajas del ocio: el mismo que gozara el poeta
cuando escribiera “yo persigo una forma...”
y el mismo que gozara nuestro autor al momento de
acuñar su frase.

viernes, 1 de julio de 2016

El goce del sentido

(Abel A. Borda)


La conciencia es histórica,
como el sujeto.
El sujeto consiente, acepta
o rechaza órdenes específicos
o genéricos, pero no puede rechazar
el orden al que pertenece: El orden
simbólico.

El sujeto histórico
desciende del deseo,
procede del lenguaje
y necesita objetos que desear.

Sin deseo no hay sujeto.
El deseo es condición para
el goce -hay goces específicos
y genéricos-

Hay un sentido del deber, pero
no hay un sentido del goce:
El sentido necesita un fin,
el goce es un fin en sí mismo.

El sentido tiende a la realización
de un fin, que lo hace útil:
sin utilidad no hay sentido.

La búsqueda de sentido
suele adoptar formas diversas
y propiciar conductas inverosímiles.

La búsqueda del goce
suele adoptar formas diversas
y propiciar conductas inverosímiles.

No hay sujeto sin sentido
ni hay sujeto sin goce -hay goces
específicos y genéricos-

Los goces humanos son siempre
banales e inútiles.


 
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