(Dudamel Rambler)
Existen tan solo los
perseguidos
y los perseguidores,
los ocupados y los
ociosos: esta frase
no me pertenecía,
ahora sí;
habiéndola leído pude tomarla,
e incorporarla a mi
cuerpo teórico o
retórico.
Apropiarse de frases
y pensamientos ajenos
no es una ocupación
menos digna que otras.
Apropiarse es una
forma de compartir:
Lo que era de otro,
ahora es también mío.
Compartimos un mundo
signado por la
apropiación, la
usura, la especulación, la
usurpación y otras
pasiones: Todas remiten
al sentido de
propiedad.
Casi todos los
pensamientos que hoy
circulan han sido
apropiados o derivan, o
son reformulaciones
de otros.
Y casi todo lo que
se emite, es para que
alguien lo comparta
-compartir es una forma
de apropiarse-.
Los sabios emiten
ideas nuevas, los necios las
expanden: Había
escrito un poeta alemán; eran
otros tiempos, sabía
haber sabios… Hoy no hay
ni resabios: la
sabiduría es un atavismo, o un
anacronismo, no
necesitamos ideas nuevas;
tenemos suficiente
con interpretar las que hay.
La necedad se impuso
por necesidad; nuestra
naturaleza expansiva
privilegió la expansión
sobre la creación.
La propiedad
adquiere formas más y más
concentradas: no
necesitamos concentrarnos
demasiado para
observarlo ni para obedecer
y compartir sus
designios.
Es impropio de
individuos sensatos, cuestionar
el movimiento
expansivo del universo, tanto
como el sentido de
propiedad: Sin él, no podría
existir el
pensamiento propio, como tampoco los
sentimientos más
nobles que distinguen al animal
humano: la
compasión y el amor propio.
No sé qué
producir, vacilo: hay tantas formas
de producir como
productos innecesarios.
No sé qué
coleccionar; vacilo: coleccionar es
trabajoso (y el
valor de una colección no suele ser
reconocido más que
por otros colectores)
Coleccionar es
distraerse, e incluso
apasionarse con la
distracción.
Pero gracias al
desarrollo del pensamiento
complejo y al
pensamiento propio, puedo
profundizar y
superar el efecto paralizante
de la duda:
Si hubiera algo que
valiera la pena producir,
no dudaría.
Si hubiera algo que
valiera la pena coleccionar,
no vacilaría.
“Existen tan sólo
los perseguidos y los perseguidores,
los ocupados y los
ociosos” :
Si hubiera algo que
valiera la pena perseguir, yo estaría
ocupado
persiguiéndolo (y no podría valorar el ocio,
las ventajas del
ocio: el mismo que gozara el poeta
cuando escribiera
“yo persigo una forma...”
y el mismo que
gozara nuestro autor al momento de
acuñar su frase.
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