La conciencia es
histórica,
como el sujeto.
El sujeto consiente,
acepta
o rechaza órdenes
específicos
o genéricos, pero
no puede rechazar
el orden al que
pertenece: El orden
simbólico.
El sujeto histórico
desciende del deseo,
procede del lenguaje
y necesita objetos
que desear.
Sin deseo no hay
sujeto.
El deseo es
condición para
el goce -hay goces
específicos
y genéricos-
Hay un sentido del
deber, pero
no hay un sentido
del goce:
El sentido necesita
un fin,
el goce es un fin en
sí mismo.
El sentido tiende a
la realización
de un fin, que lo
hace útil:
sin utilidad no hay
sentido.
La búsqueda de
sentido
suele adoptar formas
diversas
y propiciar
conductas inverosímiles.
La búsqueda del
goce
suele adoptar formas
diversas
y propiciar
conductas inverosímiles.
No hay sujeto sin
sentido
ni hay sujeto sin
goce -hay goces
específicos y
genéricos-
Los goces humanos
son siempre
banales e inútiles.
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