Translate

viernes, 31 de marzo de 2017

La revolución fracasó?

(Epifanio Webber)



Brindo por la rotación,
escribía el poeta derrotado.

(La derrota, es siempre más
poética que la victoria: el
fracaso se impone al éxito
como condición poética)

Los poetas tienen los días contados,
escribía el poeta de la Revolución,
el que le cantaba a la Revolución
victoriosa.

Los poetas tienen los días contados...  

(Una presunción lógica
y una interpretación correcta de ese
momento histórico: La Revolución
triunfante se expandiría inexorablemente
cambiando el mundo, y liberando al hombre.
Desterrando para siempre la lucha de clases,
fuente de todos los conflictos sociales, y
desactivando los antagonismos propios de
las relaciones signadas por el capital.
Un mundo más humano, sustentado en
lazos de solidaridad y ayuda mutua; un mundo
de iguales, en armonía y paz definitivas: Sin
dominadores ni dominados, sin oprimidos ni
opresores, sin propiedad privada y sin la violencia
que ella genera: Un mundo sin tensión a resolver…
Pero la poesía es tensión, es en esencia subversiva.
¿Qué lugar tendría el poeta en ese mundo?)

Pero la Revolución fracasó: Ni los poetas ni los
revolucionarios pudieron cambiar el mundo; ni
siquiera los poetas revolucionarios.

Ya no se habla de la revolución inminente, ni
de la revolución inmanente, ni de la revolución
permanente: La revolución es parte del pasado,
el pasado crece, hay palabras que pierden vigencia
y sólo conservan algún valor como objetos que
reflejan el pasado. Todas las palabras provienen
del pasado, y todo lo que nos pasa es culpa del
pasado. Somos producto del pasado: siempre
lo fuimos.

Nada es del todo nuevo, hasta los neologismos
se arman con material provisto por el pasado.
La “posverdad” no es ni siquiera un subproducto
del concepto de verdad: no expresa ni significa nada
que exceda el valor del fracaso.

Ya pasamos por el posmodernismo, el posestructuralismo,
el posmarxismo y el poshumanismo, y se aguarda
por el posantropocentrismo.

No hay nada nuevo bajo el sol: antiguo enunciado
del antiguo testamento que permanece verdadero,
más allá de absurdos neologismos, de revoluciones
y fracasos, de la condición histórica y del Sol, cuyas
emisiones nos permiten vivir y emitir, repetir secuencias
armónicas, recrear las condiciones de producción de
la vida, conocer el origen de todo, formular y reformular
teorías y pensar en revoluciones.

No hay nada nuevo bajo el sol: podemos repetir
mientras rotamos, observando el movimiento repetitivo
y repitiendo órbitas, manteniendo una distancia saludable
mientras el sol se consume: Sabemos que dependemos
de esa combustión para ejercer la nuestra, y poder seguir
consumiendo.
Sabemos: Ser es depender; todo metabolismo depende
de otros y todos dependen del sol, que también tiene su
vida útil (algún día colapsará, pero eso no nos afecta:
antes colapsará el planeta y mucho antes seremos parte
de la historia cósmica, una parte insignificante
de una historia que nadie leerá nunca)
 

Brindo por la rotación:  Otra vuelta.
En un sentido extensivo:  brindo por los sentidos
extensivos.

Brindo por las pasiones reciclables
y por las revoluciones posibles
o nombrables, soñables, aspirables,
traicionables y fracasables.


Brindo por todo lo deleznable.

La Revolución dejó de ser posible:
¿Fracasó?
Un fracaso parcial: como significante, aún mantiene
actividad; se sigue hablando de la Revolución Industrial,
la R productiva, la R ecológica, la R tecnológica, la R
epistemológica y la Revolución sexual de los jóvenes…

La Revolución es una forma abrupta de evolución,
un salto cualitativo que interrumpe una continuidad
de manera violenta para producir un cambio radical:

No hay revolución sin violencia.
(Tampoco metabolismo)

La Revolución fracasó.

La derrota es siempre más poética
que la victoria, pero los poetas revolucionarios
debieron reconvertirse.

El fracaso histórico
redunda en un incremento del contenido
poético de la revolución como significante:

Cantarle a la Revolución triunfante, como
lo hicieran Maiacovski, Neruda, González Tuñón
y hasta Borges, no es algo muy meritorio:
era lo políticamente correcto.

Bien distinto es sostener el compromiso
poético con la revolución que fracasó
(el compromiso con el fracaso es propio
de la condición poética)

Pero: ¿La Revolución fracasó?

¿Cuántas revoluciones tendrán que fracasar
para que el Hombre reconozca su fracaso?



sábado, 25 de marzo de 2017

Cuidadores

(Carlos Inquilino)



Cuidadores del sentido
abundan.

Cuidadores y dadores,
criadores y criados,
a ambos lados de la ley,
abundan.

Lo que abunda no daña:
hay signos en abundancia,

hay que tener cuidado con los signos:
hay signos, señales y señuelos.
Hay quienes sueñan con cambiar de signo
y quienes sueñan que cambie la fortuna.
Los sueños suelen repetirse.
Hay quien se resigna a soñar siempre
el mismo sueño: “Tengo un sueño”
(I have a dream)
Es mejor que no tener ninguno.

Hay sueños que contienen más sentidos
que funciones. Hay sentidos conocidos
y desconocidos: Hay cientos de sentidos,
listos para ser reproducidos.

Hay señas y contraseñas,
hay sentidos encontrados y dados,
hay dados y dadores.

Hay que darse un sentido, al menos
y observarlo hasta las últimas consecuencias:

Hay que ser consecuente
con el cuidado del sentido:

Hay que observar las leyes y normas
vigentes para la circulación del sentido
(la libre circulación es una falacia
para engañar a contribuyentes incautos)

El verdadero sentido se desconoce,
pero se sabe que proviene del pasado:
El sentido es un hecho histórico,
antes no existía; sólo había necesidad.

El verdadero sentido, aunque parezca
un sustantivo, siempre fue
un participio pasado.



sábado, 11 de marzo de 2017

Herramientas

(Asensio Escalante)



La ignorancia electiva
es una herramienta de supervivencia,
aumenta las defensas
y protege el sistema autoinmunitario.

El poema también puede ser
un ejercicio de supervivencia
-lo que lo vuelve útil, aunque se trate
de una utilidad dudosa y acotada-

La ignorancia electiva, una práctica
común en las comunidades de sujetos:
somos conscientes de que hay algo
que ignoramos, algo hay que ignorar;
es natural, incluso necesario, ignorar
una parte de la realidad para poder
integrarse a otra y compartir las ventajas
de pertenecer y los placeres del intercambio.

La poética del hábito
en función terapéutica, libera al sujeto
de ciertas demandas del mundo externo,
y de la necesidad de tener futuro:

Un poeta debe saber que no tiene
ningún futuro, para poder concentrarse
en el presente: Una realidad, no toda
realidad merece ser representada, pero
el presente es lo único que tenemos,
ignoremos o no.

La realidad poética conoce límites.
La cantidad de materia es estable, la
expansión es sólo otra ilusión del capital.
En el orden interno, el mundo sensible
aún ofrece alguna resistencia, débil,
mientras la materia poética parece reducirse.

No ignoramos: Sólo sobrevive la debilidad;
toda experiencia posible, expresa la debilidad
del ser destinado a morir: expresiones cada
vez más débiles nos acompañan hacia nuestro
destino final.

Toda experiencia debilita,
sólo sobrevive la debilidad.
Líneas tenues e imprecisas
concurren y sostienen la base
de nuevos horizontes
con la certeza provisoria de la
causa y el efecto.

Se conoce: ningún camino es único,
como ningún sentido verdadero.
No hay más destino que volver,
volver a cero, vacilando seguro
hacia la meta.
Nada remite a algún estado puro.
Nada resiste, nada permanece,
el poema huye hacia el futuro.



 
Licencia Creative Commons
http//ahoraqueestasausente.blogspot.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.