(Carlos Inquilino)
Cuidadores del
sentido
abundan.
Cuidadores y
dadores,
criadores y criados,
a ambos lados de la
ley,
abundan.
Lo que abunda no
daña:
hay signos en
abundancia,
hay que tener
cuidado con los signos:
hay signos, señales
y señuelos.
Hay quienes sueñan
con cambiar de signo
y quienes sueñan
que cambie la fortuna.
Los sueños suelen
repetirse.
Hay quien se resigna
a soñar siempre
el mismo sueño:
“Tengo un sueño”
(I have a dream)
(I have a dream)
Es mejor que no tener ninguno.
Hay sueños que
contienen más sentidos
que funciones. Hay
sentidos conocidos
y desconocidos: Hay
cientos de sentidos,
listos para ser
reproducidos.
Hay señas y
contraseñas,
hay sentidos
encontrados y dados,
hay dados y dadores.
Hay que darse un
sentido, al menos
y observarlo hasta
las últimas consecuencias:
Hay que ser
consecuente
con el cuidado del
sentido:
Hay que observar las
leyes y normas
vigentes para la
circulación del sentido
(la libre
circulación es una falacia
para engañar a
contribuyentes incautos)
El verdadero sentido
se desconoce,
pero se sabe que
proviene del pasado:
El sentido es un
hecho histórico,
antes no existía;
sólo había necesidad.
El verdadero
sentido, aunque parezca
un sustantivo, siempre fue
un participio
pasado.
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