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martes, 15 de octubre de 2013

Trabajo seguro


(Carlos Inquilino)



Todos los trabajos son humanos,
menos los inhumanos, a saber:
infrahumanos y sobrehumanos,
podemos dividir.

Repetir es ocioso
pero necesario:

La necesidad es una experiencia que se repite
-conocemos la necesidad de repetir-
La repetición es el único modo de responder
a la necesidad y la única respuesta
que la necesidad reconoce.

La repetición es la única experiencia
necesaria para la vida -que es una experiencia
irrepetible-

El trabajo es una forma de repetición:
El trabajo de la repetición es un
trabajo seguro.

Repetir es humano.
Trabajar es humano.
Dividir es humano: El trabajo de la división
enriquece la vida ampliando el horizonte
humano y proveyendo nuevos sentidos
al trabajo de vivir -sólo concebimos una vida
divisible: vida útil y vida residual, vigilia y
sueño, tensión y reposo, cuerpo y alma...

La división del trabajo produce
sujetos divisibles e intercambiables.
El intercambio es necesario para la producción
de sujetos, tanto activos como pasivos: El
sujeto se divide: tanto el sujeto como el trabajo
evolucionan por división.

(La división del trabajo, hace posible la evolución,
la diversificación y el desarrollo de nuevas
divisiones y subdivisiones cada vez más calificadas
que responden a la demanda de mayor divisibilidad,
y a la necesidad de enfrentar la creación de nuevas
fuentes de trabajo divisible (la evolución brinda el
acceso a nuevas expresiones y calificaciones del trabajo:
Trabajo precarizado, trabajo tercerizado, sub-tercerizado,
trabajo en negro, trabajo esclavo, trabajo forzado y
trabajo sucio, entre otros...)

La división crea nuevas formas de intercambio.
Sin intercambio no hay comercio, y sin  comercio
no hay lenguaje ni hay sujeto y algo todavía peor:

No hay sexo; sin sexo no hay
deseo y sin deseo no hay interés:
Los intereses son inseparables del sujeto;
sujetos intercambiables se relacionan según
sus intereses y necesidades:

Hay intereses simples y compuestos,
como los sujetos.
Hay sujetos activos y pasivos,
como los intereses.

Todas las necesidades de un sujeto
son recurrentes.

Las necesidades laborales y sexuales
se resuelven según la capacidad de
repetición (el trabajo del sexo consiste
en mantener esa acción fruitiva: el
movimiento de la repetición aumenta
la tensión de los cuerpos hasta su resolución)


El comercio sexual
establece la división del trabajo.



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