(Onésimo Evans)
Hay gente que no
sabe lo que hace:
al preguntársele
vacilan, otros
mienten, inventan
ó cambian
de tema.
Cambiemos de tema:
Hay gente que no
sabe lo que hace;
vacilan ante la
pregunta formulada
ó recurren a
respuestas evasivas.
Nadie afirma que
vacila
ó que no hace:
se prefiere una
respuesta vacilante.
Yo vacilaría: la
respuesta evasiva,
como la pregunta
evasiva, constituyen
una figura retórica,
un recurso poético,
un artilugio inocuo,
a diferencia de la
pregunta invasiva.
Hay preguntas cuyo
derecho a ser
formuladas es
dudoso:
¿Ud. a qué se
dedica?
-Desarrollo diversas
actividades que
no son de su
incumbencia.
He aquí una
respuesta sensata, que como
todas las respuestas
sensatas puede
resultar excesiva u
ofensiva: la sensatez,
como la sinceridad
excesivas no se agradecen
ni se toleran.
Nadie tiene por qué
responder este tipo
de preguntas: Hay
gente que no sabe lo
que hace.
Una respuesta
evasiva: Hice muchas cosas,
ahora estoy
evaluando diversas propuestas...
(Es bueno llevar las
cosas hacia el futuro;
nadie pedirá
precisiones: el futuro es siempre
incierto)
Otra: Hice tantas
cosas..., sin duda es más lo
que hice que lo que
no hice.
(Una respuesta que
si bien remite al pasado,
es para pensar, algo
que a nadie le interesa
por lo cual la
conversación girará pronto hacia
otro tema)
Cambiemos de tema:
¿Ud. qué hace?
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