(Carlos Inquilino)
Arma tu ritmo
con tus propias
armas
-hay armas nobles,
innobles,
genuinas y dudosas-
Al ritmo no le
importa
la calidad de las
armas:
el ritmo no tiene
ética,
el ritmo es
movimiento,
energía cinética.
Al ritmo sólo hay
que sostenerlo:
sostener un ritmo es
una buena
decisión: decidir
medir, obedecer
una medida dada
-hay que darse
al amor-
Ama tu ritmo,
el amor y el ritmo
son cuestión
de tiempo; no hay
tiempo sin
medida.
Hay tiempos fuertes
y débiles,
simples y
compuestos: hay
contratiempos.
El ritmo se compone:
hay ritmos binarios
y ternarios,
hay un ritmo
biológico y un ritmo
ontológico, un
ritmo cronológico
y un ritmo
patológico: todos
requieren
obediencia, sumisión
-No sé si tengo una
misión, pero
pero tengo ritmo-
El ritmo es la base de todo:
El ritmo es la base de todo:
Sin ritmo, de poco
sirve la armonía.
El ritmo es anterior
a la armonía
y a la palabra
ritmo.
El ritmo es un
lenguaje en sí mismo
que antecede a todos
los lenguajes.
El ritmo tiene un
origen
que se desconoce,
pero
tenemos al menos dos certezas:
El ritmo no es algo que pueda
ser definido (hubo quienes lo
intentaron, sin éxito: no hay
una definición definitiva)
Dos:
El ritmo no tiene
fin.
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