(Esther Miño)
No es ocioso
el goce improcedente,
las procedencias que se desconocen
son más que suficientes, y no
alteran la función del goce.
Según fuentes oficiosas,
hay procedencias que es mejor
desconocer.
Hay acepciones que aceptamos
sin conocer su procedencia, por
una supuesta conveniencia
en connivencia con los usos
aceptados para sostener la
convivencia: ¿sana?
Más sano es el gusano en la manzana.
¿Hay goce fuera del instinto?
¿La apropiación instintiva de otros
goces es recurso legítimo para
producir el propio?
¿Debemos aceptar que todo
son recursos naturales?
¿Somos tan inclusivos como para
acceder a la primera persona del
plural y compartir la propiedad
del goce suscribiendo: todos somos?
Los recursos naturales
sólo esperan que alguien disponga
su aprovechamiento, para poder
realizar su utilidad cumpliendo
su misión.
La sumisión es una forma
de comunicación, un recurso
para acceder a la unidad:
aspiración natural de cualquier
miembro que desée pertenecer
a un cuerpo.
Todos los cuerpos son recursos
para que otros extraigan su utilidad
y gocen en libertad sus propiedades.
Todo cuerpo poseedor de un
metabolismo propio, es un recurso
para que otro goce.
No es ocioso proceder a repetir:
Para gozar, sólo se necesita un cuerpo.
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