(Horacio Ruminal)
La publicidad mueve al mundo.
No importa la dirección del movimiento,
con un diseño y una estrategia publicitaria
adecuada y una buena campaña, estaremos
persuadidos de que vamos en la dirección
correcta.
La publicidad mueve al mundo:
Todos necesitamos dar a conocer nuestro
producto, servicio, emprendimiento o lo
que hiciéramos.
Y todos necesitamos conocer lo que hacen
los otros, para no hacer lo mismo (o para
hacerlo mejor: con la ayuda de la publicidad
todo puede ser superado; estamos convencidos)
La publicidad mueve al mundo:
El mundo se mueve gracias a la producción y
al intercambio. El hombre es un ser productivo,
necesita producir y reproducir sus propias
condiciones de producción.
Todos producimos algo, más allá de su valor.
Hay productos intangibles de alta elaboración,
que soportan mucho valor agregado. Ejemplo:
Un filósofo arriba a una verdad después de años
de trabajo silencioso: es su producto.
¿Tendría algún valor si nadie la conociera?
La publicidad mueve al mundo.
Todos necesitamos dar a conocer nuestro producto.
Todos somos producto de la publicidad:
Sólo necesitamos conocernos.
La producción de conocimiento es el mayor
recurso evolutivo. Nos reconocemos animales
productivos: Somos lo que hacemos, en parte.
Pero nada de lo que hagamos serviría de mucho
si no podemos venderlo, comunicarlo: ponerlo
en valor.
El comercio es la forma de comunicación
más desarrollada, si no la única. Y es una
conquista humana (los otros animales sólo
conocen el comercio sexual)
La publicidad mueve al mundo.
El hombre es el ser productivo por antonomasia.
Necesita producir para responder a sus necesidades,
a las de otros, y a las que van surgiendo de modo
natural en este proceso de intercambio productivo.
Siempre hay nuevas necesidades que satisfacer,
a la par de las otras que esperan respuesta.
El hombre necesita producir, siempre lo necesitó:
Cuando no puede producir otra cosa,
produce víctimas.
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