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viernes, 28 de febrero de 2014

A favor del viento

(Senecio Losermann)



Demasiadas aspiraciones
que se lleva el viento

El viento:   (  .........

... el viento no se ve)

El viento nunca es justo
ni es injusto, no se puede
hablar de viento sustentable, sólo
se puede hablar del viento con
palabras que se lleva el viento

El viento es un fenómeno físico,
una masa de aire en movimiento,
como el acto de hablar (sólo que no
hay un sujeto emisor)

El viento es movimiento invisible
sin sujeto (aunque en esta oración
el sujeto sea el viento)

Puro movimiento acéfalo:
el viento no tiene dueño, como la copla,
como la patria, como la culpa
ó el tritono

El viento no tiene dueño (a diferencia de
la naturaleza)

Los planetas que carecen de atmósfera
no tienen viento (un problema para
quienes remontan barriletes así como para la
navegación a vela, y una condición favorable
para la práctica del ping-pong a la intemperie)

El viento conspira contra las aspiraciones
del buen fumador

Hay vientos que desatan tempestades,
vientos que traen calamidades, vientos
que enloquecen al forastero
y vientos considerados saludables

Hay vientos que purifican
y otros que contienen impurezas
-como el lenguaje humano-

Hay viento en todos los idiomas

El hombre ha sabido, a través de la historia
aprovechar los vientos con distintos fines:
tanto como para mover molinos, como para
impulsar sus naves para conquistar a otros
hombres (el hombre siempre ha sabido
aprovecharse de la naturaleza, tanto como de
los otros hombres)

El viento de la Historia
no existe, es sólo una metáfora, aunque el
viento tiene su historia: hay historias más
y menos venturosas

El hombre gusta de ponerle nombre a los
vientos, como a otros fenómenos naturales
y como a casi todas las cosas:
la imposición de un nombre nos familiariza
aún con aquello que no conocemos; nombrar
es una forma de apropiarse, que es la función
primordial del lenguaje humano

El viento, como el lenguaje
nunca es neutral,
es natural.

lunes, 24 de febrero de 2014

Focos de resistencia

(Remigio Remington)

            "El error consiste en desplazarse,
                desperdiciando así
                las posibilidades infinitas
                de nuestra infinita pobreza"
                    (Juan Gustavo Cobo Borda)

 
La evolución suele ser cruel,
a menudo impiadosa, tal vez menos
justa que necesaria, pero es un
camino sin retorno.

Los organismos más evolucionados
asistimos con indiferencia al colapso
y la desaparición de otros, de diversas
especies, que no han sabido adaptarse
a las nuevas condiciones que, en forma
continua impone el orden evolutivo.

(¿O es que no quieren adaptarse? ¿No
desean evolucionar?)

Hay quienes creen que somos responsables
de la extinción de otras especies: la acción
humana suele estar ligada a la alteración de
sus condiciones naturales de vida.

No entienden la verdadera naturaleza de
esos cambios: somos sólo un eslabón
en la cadena evolutiva, y también su producto.

Sí, la evolución puede ser cruel, injusta
y violenta casi siempre, pero no la imponemos
los humanos: está determinada por el orden
natural, al que también obedecemos.

II

Ya casi no quedan peatones,
la defensa del peatón es una causa perdida,
lo sabe hasta el hombre de a pie (el hombre
que se apea: todavía hoy, subsiste la necesidad
ó la costumbre de apearse, transitoriamente,
acaso como un anacronismo, un atavismo)

Hubo un tiempo en que la figura del peatón
era respetada, incluso hasta por las autoridades
(que como es sabido, no suelen rendir culto al
respeto por las minorías -ni por las mayorías)
Era común ver en la vía pública carteles que
señalaban: “Señor peatón, circule con precaución”,
lo que denotaba una consideración especial
hacia ese sector reacio a la evolución, que se negaba
a aceptar que el hombre es una prolongación de su
vehículo: se lo trataba de “señor”, lo que de algún
modo compensaba el destrato -al final la RAE acaba
reconociendo todo- que representaba la destrucción
sistemática de las veredas, la implementación
obligatoria de cruces cada vez más alejados de las
esquinas (con la intención oculta de desgastar y fatigar
al peatón tornándole la vida aún más difícil y trabajosa),
las sendas peatonales obstruidas por vehículos mal
estacionados, etc. etc...
(A todo esto, habría que agregar la aparición de nuevas
prácticas hostiles, como el “delivery” que vino a invadir
impunemente los pocos espacios que quedaban para el
peatón, con uno de sus peores enemigos: las motos)

Todo lo cual hacía casi imposible la libre circulación
del peatón incauto -e inclusive del peatón sin atributos-
 

III
Pero las autoridades continuaron con su política
agresiva de promover la movilidad social, a través
del estímulo a la expansión descontrolada de la
movilidad propia.

No faltaron algunas voces que intentaron alguna
melancólica defensa de este grupo de inadaptados:
“Todos fuimos peatones” esgrimían, buscando crear
un sentimiento de comprensión por parte de las fuerzas
vivas. Pero era evidente que ese argumento resultaba
poco sustentable: con la misma lógica se podría
sostener: “todos fuimos antropófagos” y recabar
solidaridad con quienes persisten en la defensa del
consumo de carne humana.

Se sabe, también, de grupos aislados que pretendieron
organizar alguna forma de resistencia alterando el
orden público, cortando calles, pintando árboles con
consignas alusivas, etc., así como de otros que prefirieron
la acción solapada, refugiándose en la clandestinidad,
para emprender acciones más riesgosas, como la pinchadura
de neumáticos y llegando incluso hasta la quema de vehículos.
 
 
IV
Entre las expresiones más irreductibles de este pensamiento
ultramontano, estaba “Peatones de Pie” (PP) un colectivo
inorgánico cuya oposición a la circulación de vehículos
comprendía también el transporte público (un caldo de cultivo
y transmisión de enfermedades, que además promueve el
hacinamiento y la promiscuidad).
Aborrecían tanto de la combustión -de cualquier índole-
como del transporte eléctrico y de la tracción a sangre:  
Pretender una velocidad mayor a la que el propio cuerpo 
puede desarrollar, es contrariar la naturaleza. Si ella lo 
hubiera querido así, nos hubiera dotado de los órganos 
necesarios para ese destino. 
 
Desde el núcleo duro de esta organización emanaba ese 
riguroso pensamiento, que expresaba una filosofía singular,
desmesurada en sus alcances, demostrando hasta dónde 
puede llevar a la mente humana, la profundización y el 
desarrollo descontrolados del sistema binario de pensar.
 
Lo que no es propio de nuestra condición, es contrario a ella.  
Luego, lo que no nos es natural, nos violenta y contamina. 
 
Si bien aceptamos que casi todas las actividades productivas
producen contaminación, para la visión particular de estos 
intransigentes, devenida en fundamentalismo a ultranza,
todo lo que hace al desenvolvimiento normal de nuestra 
sociedad, o sea a la vida civilizada, está contaminado, 
impregnado, cubierto por una pátina tóxica que nos envuelve 
y nos torna seres tóxicos.
 
Pretenden defender la libertad de conservar alguna forma 
de pureza.  No hay ninguna economía que justifique la 
dilapidación de energía que representa un automóvil que se 
desplaza llevando un tripulante, dicen; ni la extracción de 
combustibles fósiles que no harán sino reproducir la cadena 
contaminante hacia el colapso definitivo.

Pretenden defender la libertad en su forma más pura: 
suponen la existencia de un derecho individual por encima 
de lo social. 
 
Entienden que se debe respetar el derecho de cada uno a 
decidir por sí mismo en cuanto a los niveles de 
contaminación a aceptar como saludables, aceptables ó 
admisibles: O sea, desconocen la autoridad de aplicación de 
los órganos competentes para establecer los valores a 
respetar y observar para poder mantener 
una contaminación sustentable.
 
 
 V
Aceptan que la contaminación está instalada, incorporada en 
forma definitiva a nuestra forma de vida  (algo saludable, 
aceptar la realidad, acaso en su única muestra de sensatez) 
pero no están dispuestos a ceder en lo que consideran su 
derecho, una interpretación sesgada y singular del concepto 
de libertad.

Van más lejos: Sostienen que la verdadera libertad sólo 
puede ser posible a condición de suprimir todas las 
contradicciones propias del mundo sensible -el movimiento 
de los cuerpos sólo puede ser concebido en una relación de 
contradicción con otros movimientos-
 
Luego, el estado superior es el estado de reposo, 
y en consecuencia, todo movimiento es violencia. 
 
Ellos no creen que la violencia sea la condición natural del 
hombre, antes bien, se trataría de una condición adquirida
que pudo ser útil en algún momento de nuestra historia como 
especie, pero no en la etapa actual de nuestra evolución.

En cuanto a su noción de libertad, parece abrevar en una 
conocida frase de Rosa Luxemburgo: “Quien no se mueve, no 
siente las cadenas”
 
(Lo interpretan, también, de una manera singular: la libertad 
en sí misma no es posible -estamos condicionados desde lo 
orgánico tanto como desde lo social: por la Naturaleza y por 
la cultura- pero la percepción, el sentimiento de libertad existe
y puede alcanzarse en el ejercicio de resistencia al 
movimiento  -todo movimiento, es, en última instancia, algo 
impuesto-  La concentración en la propia fuerza interior que 
emana del estado de reposo -único estado en que podemos 
pensar y sentir en profundidad- y nos libera de todo lo 
condicionado: 
 
ahí está la libertad, en el interior del sujeto...
Afuera sólo hay límites).

Por último, para completar la idea de la evolución que los 
mueve a defender y promover el estado de reposo:

"El destino y el sentido de toda evolución es acceder a un 
estado superior.  La evolución es movimiento.  
No se puede negar el movimiento.

Pero bajo el peso de la ley de gravedad, 
todo movimiento tiende al reposo, estado superior 
y fin último de todo existir". 
 
 


viernes, 21 de febrero de 2014

Sobre un poema de Gelman (3)


    (Robert O. Jara)


Toda poesía es hostil al capitalismo'
(una afirmación que podemos suscribir
ó no, como cualquier verdad)

La verdad, hay muchas cosas hostiles
al capitalismo: la filosofía, el arte,
la ciencia, la búsqueda de la verdad

El capitalismo es un obstáculo para
quien busca la verdad; tiene su verdad
propia: la única verdad
es la propiedad, que es el valor supremo,

Su esencia es la usura:
(es difícil cantarle a la usura, para cualquier
poeta -aunque un poeta sea capaz de todo)

La usura organizada, se reproduce
por inversión: (la inversión es lo mejor
que nos puede pasar, nos enseñan: la
educación es la mejor inversión -es sólo
una forma de inversión-)

Debemos invertir (de lo contrario debemos
aspirar a atraer inversiones)
La poesía no es una inversión segura, no
ofrece seguridad jurídica, no produce
utilidades ni genera nada útil: 

La función de la poesía 
no puede reducirse a ninguna utilidad

Pero podemos invertir:

Todo capitalismo es hostil a la poesía.



II

Sin embargo, hay otras verdades.
La realidad es ésta:
se puede compartir, aceptar, ó aceptar
aunque no se comparta.

Comparto pero no acepto,
dice el poeta.
La única verdad no es la realidad.
La realidad: Hay verdades parciales
y el mundo bien podría ser otro -si se
dejara de aceptar y se empezara a compartir-
… el mundo,
¿fue y será una porquería?

Comparto pero no acepto,
dice el poeta y dice más:

'la poesía exige la abolición del mundo'
-una afirmación que podemos suscribir ó
no; podemos aceptar, podemos compartir,
podemos discrepar-

Yo prosigo con mi prosa,
es sabido que todos los poetas mienten
y 'toda aceptación es sospechosa'
dijo otro...

(Hay que dudar de los otros,
tanto como de uno mismo)

y toda poesía es hostil al capitalismo.


lunes, 17 de febrero de 2014

Armas del futuro


(Por Carlos Inquilino)


'La poesía es un arma cargada de futuro'

Pero el futuro se arma desde el presente;
el presente es de lucha -siempre se supo-
y en la lucha suelen imponerse las mejores armas.
Hay que estar armado en la vida: la vida es lucha,
hay que luchar,  para vivir como para sobrevivir.
-No sabemos si hay otras vidas, pero sabemos que ésta
es pura lucha-  Sabemos: hay ganadores y perdedores,
hay armas nobles e innobles, legítimas e ilegítimas (pero
a través de las armas se obtiene legitimidad)

Hay usos y contraindicaciones, hay instrucciones
para el uso apropiado.
Hay armas provistas y armas que se adquieren -hay
intercambio de distinto calibre-
Hay comercio, hay tráfico, hay utilidades e inversiones
-las armas son una buena inversión-
Hay organizaciones armadas y otras que lucran con las
armas: hay organizaciones que se arman con diversos
fines  -la organización es un arma-

Hay causas armadas y quienes se arman por alguna causa,
hay causas perdidas y quien se arma sin causa, en forma
preventiva.
Hay armas para cada necesidad y hay quienes arman nuevas
necesidades para sostener el ritmo de la producción de armas.

'Las ciencias y el arte son signos de paz,
las armas protegen su continuidad' -cantábamos en la escuela-

La educación es un arma. Desde muy temprano se nos hace
saber: Las armas son siempre necesarias, sin armas no hay paz.
(Hay estados, que gracias al poder superior de sus armas
pueden emprender acciones pacificadoras en otros estados)

Todos tenemos nuestras armas: Todo organismo más o menos
desarrollado tiene sus armas, aún los más inofensivos: la tortuga
no ataca a nadie, pero tiene sus enemigos; luego, debe confiar en
su armadura -arma defensiva-

Todos tenemos enemigos: todos somos enemigos.
Cuanto mayor y más poderoso el enemigo, más y mejores armas
serán necesarias.
El hombre supo ganarse siempre muchos enemigos, gracias a los
cuales desarrolló un poder destructivo superior.
El desarrollo de las armas impulsa su propio desarrollo como especie,
una especie avanzada y poco amigable, que avanza sin pausa en
la producción de conocimiento -el conocimiento es un arma- gracias
al cual va descubriendo todo el tiempo nuevos enemigos -algo tan
necesario como la producción de armas-

Todos tenemos armas cuya propiedad valoramos, aunque no las
usemos: las armas brindan seguridad a su poseedor -una propiedad
que permite gozar de otras propiedades: es propio de quien valora
sus propiedades, armarse para defenderlas, conservarlas ó incrementarlas-

Desde el comienzo de la vida se nos instruye en las propiedades y el
manejo de las armas: En el seno familiar, hacemos nuestras primeras
armas: debemos medir fuerzas con otros miembros de la familia para
obtener un lugar -que acaso ya estaba asignado-

Con las propias armas -provistas ó adquiridas- vamos armando una
personalidad -la condición de sujeto se arma-
Con el tiempo, podemos armar nuestra propia estrategia para poder
avanzar, ocupar otros lugares.
Podemos armar otra familia y preservar la continuidad de lo armado,
para que alguien herede nuestras armas.

Todos atesoramos: armas, propiedades, aspiraciones -propias y
heredadas-

Hay armas, armazones, armaduras, armisticios y gente que se llama
Armando.
Las buenas familias tienen su escudo de armas. La mayoría no,
pero todos tenemos un armario: todos tenemos algo que guardar,
que ocultar, en algún sentido ó en algún armario.

Hay quienes tienen la afición de atesorar objetos -casi todos los
objetos conocidos son coleccionables-
Hay coleccionistas de piedras, de estampillas, de relojes, de insectos,
de automóviles, de muñecos, obras de arte y otras cosas inútiles.
En las mejores familias suele haber siempre una buena colección
de armas, que es una de las colecciones más valorada y una de las
menos inútiles.

El amor a las armas, es un sentimiento natural en esas familias
honorables, se transmite de generación en generación, como las
buenas tradiciones (Estas familias tradicionales, conocen la
importancia de cultivar ciertos valores, de respetar las tradiciones
y mantener vivo ese sentimiento ancestral: el amor a las armas
-saben, que todo lo que son se lo deben a ellas-

Las armas sirven tanto para atacar como para defenderse -a veces,
es más negocio defender que atacar-

Pero las armas siempre defendieron los buenos negocios:
Las armas son un buen negocio -que además aumenta la capacidad
de negociación: los que están armados negocian mejor-

Las economías de las grandes potencias dependen en gran medida
de la industria bélica y la venta de armas.
Se sabe que el negocio de las armas, junto al tráfico de personas y
de drogas, son los mejores negocios, los más rentables dentro del
sistema actual y su modelo de desarrollo sustentable.
Pero el negocio de las armas es el más seguro:
Siempre se necesitan nuevas armas.

La poesía es un arma cargada de futuro.

viernes, 7 de febrero de 2014

Utilidad cardinal


(Asencio Escalante)



Hay cosas útiles e inútiles:
clasificar es útil,
es necesario saber separar
para tomar lo útil

Separar:  lo necesario de lo útil

Separar: hay expresiones felices
y útiles,   hay quienes buscan
expresar utilidad   -son felices
sintiéndose útiles-   y quienes no
encuentran utilidad en ser feliz

Hay quienes consumen su vida útil
buscando utilidades: La utilidad,
provee sentido a la vida, concluyen

Hay conclusiones útiles e inútiles;
quienes no encuentran utilidad en la
vida, pueden aspirar a la muerte
como conclusión útil

Hay muertes útiles e inútiles, pero
la utilidad del adjetivo útil es aceptada
por propios y extraños -por útiles e
inútiles-

La utilidad es un valor agregado:
es útil agregar valor:
es útil agregar:
agregar:
incorporar, anexar, sumar
-podemos agregar otros sinónimos-

Estamos para sumar, dicen los útiles
Hay agregaciones útiles e inútiles,
cabe agregar: hay que buscar, hay
que saber separar, desagregar:

Es necesario separar:  lo necesario
es lo que queda cuando se quitan
todos los valores agregados.

II


Todo puede contener alguna utilidad para el que
sabe buscarla (no es inútil recordar que la búsqueda
de utilidades mueve al mundo -si bien hay quien
sostiene que se trata de un movimiento inútil)

Aún cuando la búsqueda fracase, podemos extraer
una enseñanza útil del fracaso, sumar experiencia
(aunque no toda experiencia pueda ser útil)

Es cuestión de saber observar, estar atento (hay
ejercicios útiles para aumentar la capacidad de
atención y concentración) y aprovechar las
ocasiones.

Todos tenemos nuestro costado útil, hasta aquel
que resulta descartado para todo, puede convertirse
en un idiota útil: los hay en abundancia.

Es incorrecto atribuir a alguien el carácter de
'totalmente inútil'; no existe el inútil absoluto.

El adjetivo útil, se ha impuesto entre nosotros
como uno de los más necesarios y útiles. Todas
nuestras acciones están impregnadas por alguno
de los sentidos de este término.

Pero la condición de útil, en cualquier caso,
sólo cobra significación y valor en función
del tiempo (esta oración es útil, pero sólo por
ahora: ahora ya no)

Todo adjetivo es algo que se agrega, un valor
adicional y subjetivo,  y sabemos que el
adjetivo 'útil',  como todo adjetivo
tiene una vida útil limitada.

III


Todo lo dado puede contener alguna utilidad,
y aún aumentarla,  mediante la agregación;
todos tenemos nuestro costado útil,
se puede agregar (alguien encontró utilidad en
tanta agregación agregando el impuesto al valor
agregado: una carga que se traslada a lo largo
de la cadena productiva y comercial, para caer
sobre el último eslabón, el único que no agregó
nada debe pagar por todos los que agregaron
-la utilidad no suele llevarse bien con la justicia,
ya lo advirtió Sócrates:

“La injusticia es más útil que la justicia”-)




 
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